Publicado: octubre 18, 2026, 3:23 pm
Las movilizaciones convocadas en Milán, Turín o Bolonia para protestar contra el encarecimiento de la vida en Italia han derivado en enfrentamientos violentos entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad que se han dejado imágenes de lanzamientos de piedras, petardos y botellas en las principales calles de la ciudad, así como daños materiales y decenas de detenidos. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha condenado los ataques «violentos» porque «manifestarse es un derecho» pero «poner a hierro y fuego nuestras ciudades no lo es».
La capital de la Lombardía ha registrado los incidentes más graves durante la jornada del domingo 18 de octubre, convocada por el comité ‘Italia en la Plaza’, que ha reunido a más de 5.000 personas para protestar contra la inflación, los bajos salarios, el deterioro de la sanidad pública y las condiciones del sistema educativo, en el contexto más amplio de una crítica generalizada al Gobierno.
La concentración ha comenzado en la popular Plaza del Duomo, con los participantes coreando consignas contra la primera ministra, Giorgia Meloni, y el vicepresidente del Consejo de Ministros, Matteo Salvini, y exhibiendo banderas italianas y palestinas, así como pancartas en favor de las familias y contra el gasto en la guerra.
La marcha ha dado lugar a disturbios cuando grupos de jóvenes encapuchados han comenzado a lanzar piedras, fuegos artificiales y petardos contra efectivos de la Policía antidisturbios, que ha respondido con cargas para dispersar a los participantes.
Informaciones de la agencia de noticias ANSA apuntan a decenas de detenidos, entre ellos numerosos menores, y a varios heridos, entre los que se encuentran al menos cuatro agentes y 20 manifestantes. Asimismo, se han registrado daños en escaparates, edificios históricos y estructuras de cajeros automáticos a medida que alrededor de un centenar de jóvenes vestidos de negro se han ido esparciendo hasta la Galería Víctor Manuel II, donde comercios de lujo han llegado a bajar sus persianas con clientes y trabajadores en su interior.
Bolonia y Turín se suman a la protesta
En Bolonia, los disturbios se han concentrado junto a la estación ferroviaria, donde grupos de encapuchados han arrojado piedras, botellas, bombas de humo y otros objetos, además de levantar barricadas.
La Policía ha empleado cañones de agua y gases lacrimógenos para impedir que los manifestantes se aproximaran a la plaza. Siete personas han sido detenidas y la estación ha cerrado preventivamente, según ha informado la misma agencia.
En Turín, las protestas contra el precio de los combustibles, las facturas y los salarios insuficientes han derivado también en enfrentamientos, destacando un episodio protagonizado por grupo de jóvenes que ha irrumpido en la librería Feltrinelli de Porta Nuova y ha lanzado libros al suelo. La Policía ha detenido a una docena personas, diez de ellas menores, según informes preliminares recogidos por la prensa italiana.
Meloni condena los disturbios
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha condenado los ataques contra los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado en el marco de estas movilizaciones y ha manifestado su apoyo a los agentes.
«Una vez más, las mujeres y los hombres de las fuerzas del orden han tenido que enfrentarse a la violencia de delincuentes que, incluso a través de grupos organizados, aprovechan las manifestaciones para buscar el enfrentamiento y sembrar el caos«, ha señalado en un mensaje publicado en redes sociales.
Meloni ha agradecido la actuación policial y ha defendido el derecho de la ciudadanía a disfrutar de sus ciudades sin temor a sufrir actos vandálicos, haciendo hincapié en que «manifestarse es un derecho» pero «poner a hierro y fuego nuestras ciudades no lo es». En este contexto, la primera ministra ha reclamado a los partidos de la oposición una condena explícita de los disturbios.
Por su parte, el alcalde de Milán, Giuseppe Sala, ha reconocido la legitimidad del malestar social, aunque ha condenado también los ataques registrados. «Los motivos de la protesta eran comprensibles. Sin embargo, la violencia contra la policía y los graves daños causados a la ciudad no pueden justificarse», ha declarado.
Las manifestaciones se producen en un contexto de creciente presión económica sobre los hogares italianos, especialmente entre las rentas bajas y medias, afectados por la inflación, el encarecimiento de la gasolina y el diésel y el estancamiento de los salarios; situación a la que se suma la dificultad para acceder a viviendas asequibles en los principales núcleos urbanos del país.
