Vivir en alerta constante: qué es la ansiedad anticipatoria y cómo empezar a salir de ese bucle - Estados Unidos (ES)
Registro  /  Login

Otro sitio más de Gerente.com


Vivir en alerta constante: qué es la ansiedad anticipatoria y cómo empezar a salir de ese bucle

Publicado: octubre 15, 2026, 6:23 am

«No me pasa nada grave, pero mi mente no para» es una sensación cada vez más habitual: no existe necesariamente un problema concreto que explique el malestar, pero los pensamientos se suceden sin descanso. Qué podría pasar, qué habría que hacer, qué puede salir mal o si se ha tomado la decisión correcta. La mente permanece pendiente del futuro incluso cuando, en el presente, no está ocurriendo nada amenazante.

Este patrón se conoce como ansiedad anticipatoria y puede aparecer en situaciones tan cotidianas como una conversación, una decisión, un plan o una situación que todavía ni siquiera ha ocurrido. «La ansiedad anticipatoria aparece cuando nuestra mente se adelanta a situaciones futuras y empieza a imaginar posibles problemas o peligros, aunque todavía no estén sucediendo», explica la psicóloga Laura Fuster a los lectores de 20minutos.

Cuando la mente intenta adelantarse a todo

La anticipación no surge porque la persona quiera preocuparse constantemente. De hecho, tiene una función: intentar protegernos. Si somos capaces de imaginar lo que puede salir mal, pensamos que podremos prepararnos mejor y tendremos mayor control sobre la situación.

El problema aparece cuando esta estrategia se convierte en una forma habitual de relacionarnos con el futuro. «Nuestra mente busca tener control sobre lo que va a pasar y, cuando creemos que anticipándonos vamos a conseguir estar más preparados, sentimos cierto alivio. El problema es que este alivio es momentáneo y hace que la mente aprenda que necesita seguir anticipando para sentirse segura«, señala Fuster.

El problema no es solo pensar demasiado

Una de las trampas de este mecanismo es creer que pensar más permitirá encontrar la solución definitiva. Analizar todas las posibilidades, repasar una conversación, preparar diferentes escenarios o intentar tomar la decisión perfecta puede proporcionar una sensación de control, pero también alimentar el propio problema. «Muchas veces confundimos la preocupación con la solución de problemas. Pensamos que si le damos más vueltas encontraremos la respuesta perfecta, pero hay situaciones que no podemos controlar al cien por cien», explica la psicóloga.

Así se genera un círculo difícil de romper: aparece la incertidumbre, la mente intenta eliminarla mediante pensamientos y comprobaciones, llega un pequeño alivio y el cerebro aprende que volver a preocuparse es una manera de sentirse más seguro. La próxima vez que aparezca una situación incierta, el mecanismo vuelve a activarse.

Una mente que nunca termina de descansar

Aunque desde fuera pueda no apreciarse, vivir pendiente de lo que podría suceder puede resultar agotador. «La ansiedad anticipatoria puede generar mucho cansancio mental, porque la persona está constantemente utilizando recursos para imaginar escenarios futuros y prepararse para ellos«, apunta Fuster.

Además del agotamiento, esta forma de pensar puede dificultar la concentración, interferir en el sueño, complicar la toma de decisiones y hacer que resulte más difícil disfrutar de lo que está ocurriendo en el presente. Incluso en momentos de descanso puede aparecer la sensación de que la cabeza continúa trabajando.

¿Cómo se puede romper el bucle?

El primer paso no consiste necesariamente en conseguir que desaparezcan todos los pensamientos. Se trata de identificar cuándo empieza el mecanismo y evitar seguirlo de manera automática. Muchas veces el bucle comienza con un simple «¿y si…?». Ante ese pensamiento, puede ser útil preguntarse si se está respondiendo a algo que está ocurriendo ahora o a un escenario que todavía pertenece al futuro. También ayuda recordar que no todas las incertidumbres tienen una solución que pueda encontrarse pensando más.

«Tenemos que aprender a tolerar la incertidumbre y aceptar que no podemos controlar todo lo que ocurre. La vida implica incertidumbre y aprender a convivir con ella es fundamental para reducir la ansiedad», explica Laura Fuster. Esto no significa dejar de planificar ni ignorar los problemas reales: la diferencia está en distinguir entre prepararse para algo que realmente requiere nuestra atención y tratar de anticipar todas las posibilidades para sentir una seguridad absoluta que, en realidad, no existe.

Sobre todo, conviene entender que vivir atrapado en este tipo de pensamientos no tiene por qué formar parte de la personalidad. «No es que seas una persona que piensa demasiado o que seas así. Es un patrón que se ha aprendido y, por tanto, también se puede modificar», concluye la psicóloga Laura Fuster.

Related Articles