Publicado: octubre 13, 2026, 6:23 am
España vuelve el próximo 11 de noviembre a la huelga general con el tema de la vivienda muy candente y los sindicatos movilizando a la gente solo dos días antes del inicio de la campaña electoral para el 29-N. Será la primera movilización de este tipo en el país desde noviembre de 2012, todavía bajo el primer Gobierno de Mariano Rajoy. Ahora, esta marcha coincidirá con un tiempo en el que Europa se ha echado a la calle, con referentes en este sentido como Francia, Bélgica o incluso Grecia. Los paros también han sido recurrentes por ejemplo en Portugal. Los recortes o las reformas laborales o en el sector educativo, entre los motivos principales.
Bélgica, por ejemplo, es uno de los países con mayor poder movilizador, y lleva desde 2025 ya cinco huelgas contabilizadas como generales, a las que se suma la convocada este viernes. El objetivo es protestar, en todas ellas, contra los recortes presupuestarios del Gobierno y a estas movilizaciones se suman paulatinamente paros sectoriales en áreas como el transporte, el servicio de recogida de basuras o los sectores educativo o sanitario. En el país es tal la conciencia de clase que abarca todas las ideologías, pues los sindicatos van desde la socialdemocracia y el anarquismo hasta la democracia cristiana.
El año pasado hubo cuatro paros importantes. La huelga de enero de 2026 fue una huelga general de 24 horas contra las reformas de pensiones; la del 31 de marzo fue una huelga general interprofesional; la del 14 de octubre paralizó buena parte del transporte aéreo y público; y la de noviembre fue una huelga general de tres días en todos los sectores. Ahora se añade una marcha más en protesta por los recortes en plena negociación del Presupuesto nacional.
Francia también sabe de huelgas y de momento está viviendo una del sector educativo, con movilizaciones por parte de estudiantes y profesores que el Ejecutivo de Sebastien Lecornu no está sabiendo contener: piden, entre otras cosas, que no haya recortes de sueldos ni ampliaciones de la jornada lectiva. A fecha de este jueves, las manifestaciones arrojan más de 300 heridos entre estudiantes y profesores y cerca de 6.600 detenidos.
Ya en 2025 el país galo acogió tres jornadas consideradas como huelgas generales en septiembre, octubre y diciembre. La del 18 de septiembre fue convocada por ocho grandes sindicatos y tuvo una participación masiva; la del 2 de octubre fue la segunda gran jornada nacional y la del 2 de diciembre la tercera convocatoria nacional de CGT, FSU y Solidaires. A eso se suma la jornada «bloqueemos todo», que no está considerada como un paro nacional pero sí tuvo un seguimiento importante, sobre todo entre los jóvenes. ¿Los motivos? Las protestas por los recortes en los salarios, en las pensiones y en los servicios públicos.
Grecia es otro país de europeo que ha sumado huelgas nacionales en los últimos tiempos en protesta por la importante reforma laboral, con aumento de la jornada hasta las 13 horas diarias, por parte del Gobierno conservador de Kyriakos Mitsotakis. En general, el país heleno tuvo dos grandes huelgas generales consecutivas en octubre de 2025 contra la las reformas en el mercado laboral y los cambios presupuestarios. Además, hay que sumar otra jornada vinculada a las protestas por el accidente ferroviario de Tempi, que en 2023 había dejado 57 muertos, y que tuvo alcance nacional.
Portugal en el último año también añade a la lista dos paros nacionales. Fueron en diciembre de 2025 y junio de este mismo año, y se centraron sobre todo en la reforma laboral del Gobierno, salarios y derechos colectivos; la de junio paralizó parcialmente transporte, escuelas y hospitales. Italia, por su parte, ha acumulado numerosas huelgas nacionales y sectoriales: entre las más recientes destacan las movilizaciones contra las políticas económicas y laborales del Gobierno y varias acciones nacionales en transporte y servicios públicos.
España, mientras, espera la huelga general del 11 de noviembre habiendo vivido paros sectoriales en la educación y en la sanidad, sin ir más lejos. A eso hay que sumar otras como las que han afectado al sector aeronáutico o a los trabajadores de los servicios sociales en Cataluña. Eso sí, las mayores tensiones se relacionan con los reclamos de médicos y profesores, que han ido sumando paros parciales en los últimos meses.
Alemania, Países Bajos, Austria, Dinamarca, Suecia, Irlanda y Luxemburgo presentan un modelo bastante diferente: han tenido huelgas nacionales o grandes conflictos —sobre todo en transporte, funcionarios, educación, industria o sanidad— pero las huelgas generales propiamente dichas son mucho menos habituales. Alemania, por ejemplo, tiene restricciones relevantes para determinados grupos del sector público y tradicionalmente canaliza muchos conflictos mediante negociación colectiva o huelgas sectoriales; Países Bajos y Austria también presentan niveles relativamente bajos de acción colectiva.
Por otro lado, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Croacia, Eslovenia y los países Bálticos han tenido en los últimos años huelgas nacionales o grandes movilizaciones contra salarios, inflación, reformas laborales, pensiones y condiciones del sector público, pero generalmente son menos frecuentes y más sectoriales que en el sur y oeste de Europa.
