Publicado: octubre 12, 2026, 6:23 am
El TDAH o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, aparece en la infancia y suele persistir en la edad adulta. En España, entre el 5% y el 7% de la población infantil y juvenil se ve afectado por este trastorno del neurodesarrollo.
Un diagnóstico temprano puede ayudar a que los pequeños puedan recibir cuanto antes el tratamiento más adecuado. El diagnóstico también es clave en el caso de los adultos, que pasan a entender ciertos problemas de concentración, entre otras cosas, que les han acompañado toda la vida. Un diagnóstico es importante, pero lo es más un diagnóstico correcto.
R. Guerrero: «Los síntomas nunca son la raíz»
Cada vez se sabe más sobre el TDAH y esto hace que a menudo mucha gente se autodiagnostique al sentir que cumple con los criterios que suelen enumerarse en las redes sociales. Esto no hace que el diagnóstico sea certero, algo que no siempre resulta sencillo y que es algo a lo que los profesionales también se enfrentan. Un problema del que ha hablado el psicólogo Rafa Guerrero en el vídeo que ha compartido en redes sociales Formación Psicoterapia.
Un estudio realizado por la Universidad de Columbia Británica siguió el desarrollo de más de un millón de estudiantes, niños que compartían curso a pesar de que entre ellos hay una diferencia de once meses, casi un año. «Los niños nacidos en diciembre tienen un 39% más de probabilidades de ser diagnosticados con TDAH que aquellos niños nacidos en enero», advierte Guerrero, dejando claro que en algunos casos ese diagnóstico no tiene por qué ser el adecuado. «La única diferencia entre esos niños es que unos llevan once meses más de vida, pero están en la misma clase y se les exige lo mismo».
Esta diferencia en el desarrollo explica que a los más pequeños se les diagnostique TDAH más a menudo. «El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo», aclara Guerrero. «Ese cerebro va con el freno de mano echado, sobre todo la corteza prefrontal, que es la última zona en desarrollarse y la que permite concentrarse, planificar y frenar impulsos. Comparar a un niño de diciembre con uno de enero es comparar dos madureces distintas y llamar trastorno a la diferencia».
Estos diagnósticos incorrectos debidos, en este caso, a una diferencia de madurez, se producen porque, tal y como apunta Guerrero, «No existe la prueba del TDAH, no hay un test, ni analítica, ni neuroimagen. Estamos diagnosticando síntomas y los síntomas nunca son la raíz».
Síntomas más habituales de TDAH
Los síntomas más comunes del TDAH son la impulsividad, la inatención y la hiperactividad. Estos síntomas pueden presentarse en conductas como olvidarse las cosas o perderlas de manera frecuente, moverse todo el tiempo o mostrarse inquieto, hablar demasiado, cometer errores por descuido o tomar riesgos innecesarios, soñar despierto con mucha frecuencia o tener dificultad para resistir las tentaciones, esperar su turno o llevarse bien con los demás.
Esto puede causar baja autoestima, así como problemas en las relaciones familiares y sociales, o un bajo rendimiento escolar porque se distraen con atención, cometen errores en las tareas por descuido, tienen dificultad para organizar tareas y actividades, así como para priorizar, parece no escuchar cuando le hablan directamente.
Referencias
Pingarrón, J. A. M., Fernández, C. N. B., Rodríguez-Rego, J. M., García, A. M., Mendoza-Cerezo, L., & Simón, L. L. P. (2025). Análisis del déficit de atención en el TDAH en la población escolar. Atención Primaria, 57(11), 103278. https://doi.org/10.1016/j.aprim.2025.103278
