Publicado: octubre 11, 2026, 11:36 pm
Un gallego en Ceuta, un jugador profesional de fútbol sala en el caos. Porque «caos» es la palabra que más repite Iván Rumbo (La Coruña, 38 años), ala del Unión África Ceutí (club de Segunda División), para describir lo que vive en primera persona desde que arribó hace dos meses a la Ciudad Autónoma española que el pasado 30 de julio fue invadida por 80.000 inmigrantes que cruzaron la frontera de Marruecos. —¿Cómo se le ocurre unirse al Unión África Ceutí? —Coincidí con Nacho García (entrenador del Ceutí) en Ferrol, tengo mucha confianza con él y me llamó para que viniese. —¿Conocía Ceuta, cuál fue su primera impresión al llegar? —No la conocía y llegué seis días después de la invasión para empezar la pretemporada (la Liga comenzó el 19 de septiembre). No sabíamos si podríamos bajar o no, no teníamos ni idea. Y cuando llegué pues imagínate. Un caos, cero normas en la ciudad, ibas por la calle y todo el mundo te pedía cosas… Era un caos. Te juro que los tres primeros días, hasta que te empiezas a adaptar un poco, no sabía qué estaba pasando, parecía de película. —¿Una escena o momento concreto que no olvidará nunca? —El primer día que llegué. Bajé a comprar y se me cayó el alma al suelo. Fue terrible y en ese momento dudé si quedarme o no. Lo que vi no lo había visto en mi vida y me dio mucha pena, la verdad. —¿Tanto le impactó? —Veías gente por la calle, sin camiseta, descalzos… Te lo pueden contar, pero si no lo ves… Era una auténtica locura. Durante los primeros días que estuve aquí tenía esa preocupación de bajar a la calle, de salir y demás, pero ahora bueno, hacemos un poco de vida por el centro de la ciudad porque el centro sí es cierto que está tranquilo, pero las noticias que veis vosotros es lo que pasa día a día. Nosotros los deportistas, ni tan mal, pero la gente de aquí pues… Las niñas y las mujeres lo tienen bastante complicado. —Antes de viajar, tras conocer la invasión, ¿se planteó renunciar? —Cuando pasó llamé a Nacho: «Oye, ¿qué pasa ahí, cómo está la situación, se va a solucionar?». Hasta en el club tenían dudas porque nunca había entrado tanta gente. Yo vine porque pensaba que se iba a arreglar rápido. Es cierto que ahora está algo mejor que al principio, pero espero que en un corto espacio se solucione porque esto es un caos y la gente de aquí lo sufre. —¿Se fue usted solo para ahí? —Sí, totalmente solo. Fue decisión mía. «Bueno, pues voy igual», me dije. Pero es cierto que había dudas sobre si podríamos cruzar a Ceuta. No teníamos ni idea si nos dejarían pasar, no teníamos nada de información porque, claro, no dependía del club ni de la gente, dependía del Gobierno y de lo que decidieran hacer. —¿Y su familia en Galicia qué le decía y le dice? —Obviamente, las primeras semanas tenían mucha preocupación. Ves por la tele que incendian coches, contenedores, que la gente va por la calle, que si apuñalaron a un militar, que si intentaron apuñalar a un policía, que si una pelea aquí… Me decían que no saliera mucho de casa porque nunca sabes lo que te puede pasar. Cuando vas por la calle siempre echas ese vistazo detrás tuyo y procuras andar por zonas que estén más o menos bien. Al final sabemos dónde tenemos que ir, el centro está bastante controlado y el problema son las afueras. —¿Cómo vive todo eso el equipo? —Es un proyecto deportivo bastante nuevo y desde que estamos aquí hicimos piña y grupo para solventar todos estos inconvenientes. Gracias a que estamos todos juntos tenemos una vida un poquito más llevadera. Hacemos muchas sesiones de entrenamiento, mañana y tarde, y también trabajamos en el gimnasio, lo que nos sirve para desconectar. En nuestra actividad deportiva no nos está afectando. Casi todos mis compañeros viven cerca del pabellón, y yo tengo coche y me desplazo en cinco minutos. A veces, después de entrenar quedamos fuera, a tomar un un café como mucho y poco más. Y luego están los viajes, que son bastante largos. —Cada quince días tienen que ir en ferry a la Península. —Así es. Me dijeron que el año pasado se desplazaban en avión desde Marruecos (Tánger está a 75 kilómetros), pero ahora, tal como está la situación, vamos en ferry hasta Algeciras y desde allí al aeropuerto de Málaga o directamente en autobús a la ciudad donde jugamos. —¿Qué cuentan los directivos y empleados del club ceutíes de su vida diaria? —Tenemos varios militares en el cuerpo técnico y, por ejemplo, los hijos adolescentes de uno de ellos no quieren salir de casa. Y es que vas a los parques y están fatal, o pasas por los colegios y ves a los militares en la puerta. Es duro. Una vez que estás aquí te acostumbras, pero para la gente que pueda venir de la Península y se encuentra todo lleno de policías y militares dando vueltas todo el día por la calle es complicado de asimilar. —¿En qué medida les afecta todo eso a ustedes? —Mucho, porque ves a la gente sufrir y porque tú también estás aquí y te preocupas. ¿Qué le puede pasar a la gente que vive aquí? ¿Y a nosotros? Ahora no tanto, pero las primeras noches eran de mucho ruido, escuchabas peleas, gritos a las tres de la mañana y prácticamente no podíamos dormir. Hacía mucho calor, abrías la ventana un poco para refrescarte, pero era imposible. Parecía una jungla llena de gritos, peleas y demás. —Y de aliviar ese calor en la playa, ni hablar, claro. —Quisimos ir un día y desde el club nos avisaron de que no fuéramos porque empezaron a encontrar sarna y varias enfermedades, así que al final nos quedamos en casa y no pisé la playa. La gente sufrió mucho, sobre todo este verano. Más que nada, los niños pequeños de edades complicadas que no querían bajar a la calle, o que los padres directamente no los llevaban a la playa porque avisaban de que había enfermedades y estaba la situación complicada. Y da pena porque desde el Gobierno tampoco se hizo nada y la gente de aquí no se merece lo que pasó, merecían un verano en el que los niños puedan ir a la playa y disfrutar del agua. —¿Cuál es el ambiente en el pabellón los días que juegan? —El club venía de dos años difíciles, se mantuvo en Segunda porque otro equipo desapareció y estamos intentando ganar partidos, que nuestro trabajo sea también una vía de escape, que la gente venga a disfrutar y a vernos competir. Con todo lo que está pasando, que disfruten con nosotros porque creo que es necesario. —No deja de mencionar el malestar y el sufrimiento de los ceutíes. —Están muy enfadados. Acaban las clases y no quieren bajar a los niños a la calle porque ven cosas que no deben ver. Vas a un parque y hay gente tirada en los columpios y en los bancos. Hay manifestación día tras día, acampadas en la plaza. Están luchando por sus derechos y por todo lo que pagan aquí y no pueden disfrutar. Están viviendo los peores meses de su vida. —¿Y ustedes, los deportistas profesionales? —Nuestro día a día es ir a entrenar, alimentarnos lo mejor posible, ir al gimnasio, salir un poco de casa, tomar un café… Es cierto que podemos evadirnos un poco, pero algunos hemos ido a las manifestaciones porque también lo sufrimos. Vas por la calle y cada un minuto te paran a pedir cosas, te tocan la espalda o te llaman desde la otra acera. Es violento porque tú quieres salir a dar una vuelta y estar tranquilo, y al final acabas dando la vuelta y te vas para casa. —¿Qué opina sobre la decisión de Mbappé, Vinicius y Konaté, colegas futbolistas del Real Madrid que no quisieron mostrar una camiseta de apoyo a los caballas? —Me parece lamentable y de poca empatía con la gente de Ceuta . Todos somos humanos y yo entiendo que en situaciones como la que están en Marruecos todo el mundo quiere una vida mejor, pero no se puede permitir que deportistas que están cobrando gracias a mucha gente española no empaticen con lo que está pasando aquí y con las familias que están sufriéndolo. Tanto ellos como muchos políticos lo tienen fácil en sus casas y les va bien en la vida, pero aquí hay gente que simplemente no baja a la calle porque no se ponen los recursos necesarios como para tener seguridad y que no les pase nada. —¿Cómo ha sido recibido el anuncio de la visita de los Reyes? —Van a ser muy bien recibidos. Lees muchas cosas, que si el presidente del Gobierno dice que los Reyes no vinieron desde hace no sé cuánto, pero él tampoco hace nada. Al final no sabes la verdad del todo ni muchas veces tienes la información que debes tener para opinar, pero que vengan miembros del Gobierno, de la Casa Real y demás es bueno para la ciudad, para que vean el día a día que viven los ceutíes. La gente está muy agradecida con las manifestaciones de solidaridad que se hicieron en muchos lugares de España . —La pregunta clave: ¿tienen los ceutíes esperanza de una pronta solución y regreso a la normalidad? —Nadie lo sabe. Seguimos bajando a la calle y, en menor medida, sigues viendo lo mismo. Entonces, es difícil, ¿sabes?
