Publicado: octubre 6, 2026, 2:15 pm
La base de casi todas las políticas en los últimos tiempos en la UE es la competitividad y este martes Bruselas ha presentado en ese sentido una propuesta legislativa para modernizar el sistema europeo de normalización, orientada a acelerar el desarrollo de normas técnicas, reforzar la competitividad económica de la Unión y proteger sus intereses estratégicos. Las normas técnicas, que son los documentos que establecen especificaciones comunes para productos, procesos y servicios, se han convertido en «pilares fundamentales» para el futuro del bloque comunitario, explica la Comisión Europea, que quiere menos burocracia y una mejor convivencia de las empresas.
En ese contexto, la propuesta del Ejecutivo comunitario introduce plazos obligatorios para los mandatos de normalización y clarifica el recurso a especificaciones técnicas comunes como medida de respaldo. Asimismo, se agilizará la adopción de especificaciones existentes de alta calidad y se permitirá el uso de entregables provisionales que otorguen una presunción de conformidad temporal mientras se concluye el estándar definitivo. La iniciativa también habilita a otras organizaciones especializadas a participar en el trabajo técnico en casos de necesidades urgentes o altamente específicas, añade el comunicado de la Comisión.
Según los cálculos de Bruselas, el conjunto de estas reformas permitirá recortar en un tercio el tiempo necesario para elaborar una norma, reduciendo el promedio de seis a cuatro años. Esta aceleración incrementará «la capacidad de las empresas para beneficiarse antes de la presunción de conformidad, simplificando el acceso de los productos innovadores al Mercado Único y abaratando los costes de cumplimiento normativo», sostienen. Además, la gestión «se apoyará en indicadores clave de rendimiento y en una plataforma digital para la monitorización en tiempo real de los avances».
Un aspecto central de la reforma es el refuerzo de la inclusión, la transparencia y la rendición de cuentas dentro de los organismos de normalización europeos y nacionales. La normativa obligará a estas entidades a garantizar «una representación efectiva de las pequeñas y medianas empresas (pymes), la sociedad civil, la academia y las autoridades públicas«. Para ello, los organismos nacionales deberán reducir las barreras financieras y los costes de entrada para las pymes, asegurando «que un abanico más amplio de conocimientos dirija la redacción de los estándares».
«Europa lleva décadas siendo líder mundial en materia de normalización. Debemos seguir siéndolo. Las normas pueden ser técnicas, pero también son estratégicas: quienes las establecen dan forma a las tecnologías, los productos y los mercados del futuro», ha reaccionado el vicepresidente de la Comisión encargado de la parte industrial, Stephane Sejourné. «Un sistema europeo de normalización sólido es esencial para el buen funcionamiento del mercado único, la competitividad, nuestra soberanía tecnológica y nuestra seguridad económica. Europa debe seguir marcando las reglas, en lugar de limitarse a seguir normas diseñadas en otros lugares», concluyó.
La idea es también que se garantice el derecho de acceso gratuito a las normas armonizadas y a aquellas referenciadas en la legislación comunitaria. Como estos estándares forman parte del ordenamiento jurídico de la UE, estarán disponibles públicamente a través de repositorios digitales específicos. Esta medida, calcula el Ejecutivo comunitario, beneficiará a empresas, autoridades y ciudadanos sobre un catálogo de aproximadamente 3.650 normas vinculadas al marco legislativo de un total de 27.000 existentes.
Además, la Comisión prevé crear un Centro de Expertos en Normalización Europea que garantice «una dirección orientadora sólida y un alineamiento estrecho entre los trabajos de estandarización y las prioridades políticas» de la Unión Europea. Al mismo tiempo, la iniciativa promueve una mayor coordinación de la Unión ante organismos globales como ISO, IEC e ITU. «La fijación de estándares se ha convertido en un terreno de alta relevancia geopolítica, donde la UE no puede depender de normas diseñadas por economías competidoras en áreas estratégicas como la inteligencia artificial, la ciberseguridad o las baterías. La reforma busca asegurar que la postura europea sea coherente y proyecte sus valores e intereses comerciales a escala global respetando los principios de la OMC», concluye Bruselas.
