Publicado: octubre 5, 2026, 9:24 am
Hay aviones que se retiran y desaparecen de la historia y después nos encontramos con el caso del SR-71 Blackbird. Casi 27 años después de su último vuelo, vuelve a estar dentro de un hangar de la NASA, lo que puede significar un posible regreso a los cielos. Es cierto que la agencia espacial no se ha pronunciado y no dice qué es lo que está preparando, pero sin duda el verlo ahí ha vuelto a generar mucha expectación. El protagonista es el SR-71A con matrícula 844.
Este avión fue capaz de superar Mach 3 (unos 3.700 km/h) y llevaba décadas expuesto en el Armstrong Flight Research Center, en California. Tal y como informan desde Aviation Week, la NASA lo retiró de ahí y lo trasladó a un hangar para inspeccionarlo. Otro de los indicios que propagan los rumores de su posible vuelta es que antiguos ingenieros y miembros del programa Blackbird aseguran que la agencia se ha puesto en contacto con ellos.
La silueta de la sospecha
La otra pista apareció durante el pasado mes de septiembre, cuando el administrador de la NASA, Jared Isaacman, mostró durante el All-In Summit de Los Ángeles una diapositiva titulada «Reconstruyendo nuestra cartera de X-Plane». En ella aparecía la silueta de un avión que recordaba claramente al Blackbird. De hecho, cuando le preguntaron si era el SR-71, respondió: «¿Seguro que es un Blackbird?». Después aseguró que la NASA «volverá a volar alto y rápido», aunque no explicó qué proyecto se esconde detrás.
Incluso el antiguo ingeniero de pruebas Mike Relja contó al medio citado que recibió una propuesta para ayudar a devolver el 844 al vuelo, un reto que él mismo cataloga como «enorme». Para poner un poco de perspectiva, el SR-71 voló por primera vez en 1964 y puede alcanzar rápidamente Mach 3,2 y unos 85.000 pies de altura. La NASA utilizó varias unidades para investigar aerodinámica, propulsión, estructuras y materiales capaces de soportar temperaturas extremas.
¿Un nuevo avión experimental de la NASA?
Hay que dejar claro que poner de nuevo un avión en marcha que lleva desde 1999 sin volar no es algo tan fácil. Para empezar, sus motores utilizan combustible JP-7 que dejó de producirse desde hace años, además de que también faltan piezas, equipos específicos y personal con la experiencia directa en el avión. Quizás no se haya recuperado para que vuelva a volar, sino para utilizarlo como referencia para desarrollar un nuevo avión experimental inspirado en el Blackbird.
Esto tendría más sentido viendo la complejidad de que vuelva a surcar los cielos, aunque la agencia espacial no confirma ninguna de las dos opciones. Solo ha reconocido el interés por el histórico avión y su papel en la investigación aeronáutica y, de momento, sigue dentro del hangar, por lo que habrá que esperar a nuevas informaciones o comunicados oficiales de la NASA que informen de lo que se quiere hacer con él.
