Publicado: octubre 4, 2026, 5:00 am
Uno de los mayores focos de problemas son las herencias. Al lógico duelo de la pérdida de un familiar o ser querido se unen los vericuetos económicos y fiscales que provocan estos momentos. Además, dinero y lazos sentimentales se pueden unir generando un cóctel explosivo que lleva a muchos hogares incluso a romperse. Por ello, cuando se aproxima el momento de que pueda surgir una herencia, lo mejor es estar asesorados por un experto. Incluso aunque se tenga un testamento, ya que no es garantía de que no se hayan cometido algunas acciones que después tienen graves consecuencias. Así lo explica María Lancho, titular de su propio despacho de abogados especializados en todas las ramas del derecho así como en funciones de coaching. En este caso, la experta trata, desde el conocimiento y desde la experiencia, una situación que por desgracia cada vez más habitual cuando se produce el reparto de herencias. «El error más habitual en las herencias no es solamente no hacer testamento, es hacer cosas en vida desconociendo las consecuencias». María explica que hay muchas personas que intentan resolver futuros conflictos a sus herederos, pero que lo hacen sin seguir ningún tipo de asesoramiento y terminan cometiendo fallos muy graves. Algunos de los más habituales son las cesiones a hijos o la distribución de patrimonio entre diferentes miembros allegados. «Por ejemplo, donar ‘in vita’ una vivienda a un hijo. O poner cuentas a nombre de distintos familiares», explica la abogada. No obstante, hay otra acción muy habitual que también es foco de conflicto: «Pagar las deudas de uno solo de los herederos o decir esto ya lo arreglaréis entre vosotros». En definitiva, cualquier cosa que se quede sin atar o que no esté realizada en base a una lógica fiscal puede ser un nido de problemas en un futuro muy cercano y cuando el protagonista ya falte. «El problema surge cuando fallece la persona y el resto de los herederos dicen esto también forma parte de la herencia o esta donación perjudica mi legítima». La experiencia de muchos años tratando este tipo de casos en su despacho le ha hecho ver a María Lancho que cuando se producen esta situaciones es cuando dan comienzo las tan desagradables disputas entre hermanos, primos o tíos y sobrinos. «Ahí es cuando empiezan los conflictos familiares, las reclamaciones o los procedimientos judiciales». Por ello, como consejo más importante, la letrada Lancho Cáceres asegura que lo mejor es intentar tener todo organizado y bien ordenado, a poder ser mediante la ayuda de una persona que conozca este tipo de situaciones, como es su caso. «Antes de donar, repartir o firmar hay que planificar». Y es que, en la mayoría de los casos, puede ser más importante una buena estructuración que saber cuánto hay por repartir. También puede ahorrar a los afectados situaciones sumamente desagradables en los momentos más inoportunos. Enfrentamientos que a veces no tienen solución, tal y como cuenta la experta, ya que se trata de trámite burocráticos que no suelen ser nada sencillos de dirimir.
