Publicado: septiembre 13, 2026, 12:03 am
Una nube de periodistas se reúne en el primer campamento a la izquierda en el interior del inmenso paddock del circuito de Madrid. Un lujoso motorhome con la estrella de Mercedes en lo alto que alberga la comparecencia de un adolescente que acaba de cumplir veinte años el pasado 25 de agosto. Tipo sonriente, cara de niño, barbilampiño y que se ha educado en el arte de las respuestas a la prensa tratando de decir lo menos posible. Es Kimi Antonelli , el líder del Mundial de Fórmula 1, máximo candidato a adjudicarse el campeonato y que cuenta con 66 puntos de ventaja sobre el segundo clasificado, su compañero George Russell. Por encima de la pugna por ganar el título de Fórmula 1, a Antonelli le espera otro Tourmalet de rampas casi imposibles. Compartir popularidad o incluso superar la pasión de los italianos por su otra selección nacional, la que compite en la F1 y es la mayor leyenda de este deporte, Ferrari. Para los seguidores italianos, más que un equipo de carreras que obtiene tales o cuales resultados, Ferrari representa la historia, la velocidad y la elegancia del país desde su fundación en 1929. Más que un amor incondicional, la Fórmula 1 y la ‘Scuderia’ son consideradas una religión y el símbolo máximo del orgullo nacional en Italia. Incluso los magnates de la industria del motor, dirigentes que han vivido batallas de todos los colores, entienden que este deporte se sostiene en tres pilares, tres divisas únicas: Fórmula 1, Ferrari y Mónaco. Un viejo rumor en la Fórmula 1 mantenía que el 80 por ciento de los ingresos de Ferrari provenía del ‘merchandising’, pero los informes financieros oficiales de la marca muestran que la venta de coches de lujo son el motor principal del negocio, mientras que el ‘merchandising’ funciona como una estrategia muy lucrativa de imagen y fidelización. El Autodromo Nazionale de Monza es el escenario donde este fervor por Ferrari llega a su paroxismo, con invasiones de pista y cánticos constantes para apoyar a los pilotos del ‘cavallino rampante’, sea cual sea su nacionalidad. El triunvirato más célebre en la historia de Ferrari fueron los cinco campeonatos que conquistó el trío formado por un alemán (el piloto Michael Schumacher), un francés (el director de equipo Jean Todt) y un británico (el ingeniero jefe Ross Brawn). El último fin de semana, el circuito de Monza vivió una reconversión insospechada. El público italiano en masa alentó como siempre a los dos pilotos de Ferrari, Charles Leclerc y Lewis Hamilton, pero al final de la carrera, en la invasión de la recta de meta con vistas al podio, dedicó sus mejores aplausos a Kimi Antonelli, que había salido decimonoveno y con un Mercedes supersónico, ganó la carrera. «Ferrari es lo más grande del mundo, no es posible comparar a Antonelli con la dimensión de Ferrari -comenta el fotógrafo italiano Flavio Mazzi, más de treinta años en las carreras de F1-, Pero en Monza se vivió ese momento tan especial, los ‘tifossi’ de Ferrari aplaudieron a Kimi que pilotaba un Mercedes. Eso quiere decir mucho». En Italia ya se han realizado estudios sobre el impacto de Kimi Andrea Antonelli sobre los aficionados. La encuesta de StageUp e Ipsos-Doxa para la publicación ‘Sportweek’ certifica el boom de Antonelli en el público italiano: ha logrado alcanzar el 33,1% de las preferencias, igualando a una leyenda intocable como la escudería Ferrari. Antonelli y Ferrari viajan a la par con el mismo porcentaje (33,1%), lo que se traduce en unos 8,7 millones de aficionados cada uno en Italia. Y acumula más preferencias que la suma de los dos pilotos oficiales de los coches rojos: Charles Leclerc se sitúa en el 21,5%, mientras que Lewis Hamilton le sigue con el 11,6%. Antonelli ha conseguido siete victorias en 2026, una cifra impensable después de un 2025 vacío de triunfos. «La verdad es que no quiero pilotar pensando en el campeonato -dice Antonelli-. Monza fue la prueba de que no pilotaba pensando ni preocupándome por el campeonato; simplemente pilotaba para ganar, para dar lo mejor de mí, y esa es la mentalidad». La prensa italiana, que ejerce una presión sobre Ferrari parecida a la que existe en el fútbol con el Real Madrid o el Barcelona, ha puesto en el foco al director general de Ferrari F1, el francés Cedric Vasseur. Después de Monza han aparecido reportajes con los números de Vasseur respecto a sus antecesores, Domenicalli, Arrivabene o Binotto, según los cuales el rendimiento del equipo es peor. Leclerc y Hamilton discutieron en Monza por las situaciones de carrera. Y en la prensa cunde la crítica porque no ganó Ferrari, aunque lo hiciera otro italiano, Antonelli. «En breve tiempo Kimi se va a convertir en un ejemplo para los jóvenes italianos -razona Flavio Mazzi-. Es tranquilo, es normal, tiene sentido común, le gusta la vida, es divertido. Será un ídolo». «Lo que quiero evitar es salir a la pista, ya sea para una sesión de entrenamientos libres, una clasificación o incluso una carrera, pensando en el campeonato o preocupándome por él. ¡Eso es lo que quiero evitar a toda costa! Ya tendré tiempo», dice el piloto de 20 años.
