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¿Comemos demasiadas proteínas? Una revisión cuestiona que sea siempre mejor para la salud

Publicado: septiembre 9, 2026, 6:25 am

Las proteínas se han convertido en uno de los grandes reclamos de la alimentación actual. Ya no aparecen únicamente en la carne, el pescado, los huevos, las legumbres o los lácteos: también se añaden a cereales, cafés, aguas, barritas y otros productos que se promocionan como opciones más saludables. Sin embargo, una nueva revisión científica plantea que consumir más proteínas no tiene por qué resultar beneficioso para todo el mundo y que, en algunas personas sedentarias, una ingesta elevada podría tener consecuencias negativas para la salud.

El trabajo, publicado el 31 de julio de 2026 en la revista Cell Press Blue, reúne los resultados de más de 350 investigaciones sobre la restricción de proteínas y de determinados aminoácidos, los componentes básicos de las proteínas. Los autores revisan cómo estas intervenciones afectan al metabolismo, la respuesta de las células a los nutrientes, el daño celular y otros procesos relacionados con el envejecimiento.

La evidencia más consistente procede de experimentos realizados con organismos como moscas y roedores. En estos modelos, reducir las proteínas de la dieta puede prolongar la vida incluso cuando no disminuye el consumo total de calorías. Los autores señalan, además, que limitar aminoácidos concretos, especialmente la metionina, la isoleucina y la valina, reproduce algunos de los beneficios observados con la restricción general de proteínas. Estos resultados no permiten asumir que el mismo efecto se produzca con igual intensidad en seres humanos.

Los estudios clínicos en personas son más limitados, aunque algunos han encontrado que reducir la ingesta proteica puede favorecer la pérdida de peso y de grasa corporal y mejorar la glucosa en ayunas, incluso cuando los participantes consumen más calorías en total. Al mismo tiempo, otras investigaciones muestran que tomar más proteínas puede ayudar a perder peso y a conservar la masa muscular en las personas mayores, sobre todo cuando el aumento se acompaña de ejercicio. La revisión presenta, por tanto, un panorama con posibles beneficios y riesgos que dependen del contexto.

Beneficios innegables

«Está absolutamente claro que las proteínas aportan beneficios para el crecimiento muscular y para la respuesta al ejercicio en las personas activas», afirma Dudley Lamming, autor de correspondencia del trabajo e investigador de la Universidad de Wisconsin-Madison. «Pero, como la mayoría de las personas son relativamente sedentarias, es probable que muchas estén consumiendo más proteínas de las que realmente necesitan, lo que probablemente tenga consecuencias negativas para la salud», añade.

Uno de los mecanismos analizados es el factor de crecimiento de fibroblastos 21, conocido como FGF21, una hormona cuyos niveles aumentan cuando se reduce el consumo de proteínas. Esta hormona participa en el gasto energético, el control de la glucosa y la inflamación. En ratones, unos niveles elevados de FGF21 se han relacionado con una mayor longevidad, con un efecto más pronunciado en machos que en hembras. La restricción de proteínas también eleva esta hormona en humanos, aunque eso no demuestra por sí solo que prolongue su vida.

La composición de la dieta podría ser tan importante como la cantidad total de proteínas. La revisión destaca que un consumo elevado de ciertos aminoácidos puede activar vías biológicas relacionadas con el crecimiento y que, cuando estas señales permanecen excesivamente activas, podrían favorecer la obesidad, la inflamación y otras enfermedades asociadas a la edad. Aun así, los autores reconocen que los efectos de cada aminoácido no son siempre sencillos ni uniformes y que quedan preguntas pendientes sobre las cantidades adecuadas y las diferencias entre personas.

“Estos estudios muestran que la cantidad de proteínas que consumen actualmente las personas sedentarias puede tener consecuencias negativas para la salud, al menos en el ámbito poblacional”, sostiene Lamming. El investigador también recuerda que las necesidades no son iguales para todos. Las mujeres embarazadas, algunas personas mayores y quienes realizan mucha actividad física pueden necesitar un aporte mayor para mantener o desarrollar tejidos como el músculo. Por eso, el trabajo no respalda una reducción indiscriminada de las proteínas.

“Las recomendaciones recientes han animado a las personas a consumir más proteínas, pero también las han animado a hacer más ejercicio”, señala Lamming. “Probablemente necesitemos personalizar las recomendaciones sobre proteínas no solo en función de la edad, sino también de la actividad física de cada persona”.

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