Publicado: septiembre 7, 2026, 8:25 am
Más del 80 % de la población española respira aire contaminado, según ha asegurado a EFE Cristina Arjona, responsable de movilidad de Greenpeace, con motivo del Día Internacional del Aire Limpio por un cielo azul, que se celebra este lunes. La jornada, impulsada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (Pnuma), pone el foco en la relación entre contaminación atmosférica, cambio climático y salud.
El Pnuma centra este año la celebración en «la innegable ventaja económica de una acción integrada contra el cambio climático y la contaminación del aire para promover poblaciones más sanas y la prosperidad económica». Según este organismo, ambos problemas están estrechamente relacionados: los principales contaminantes atmosféricos influyen en el clima y, al mismo tiempo, la mayoría comparte fuentes de emisión con los gases de efecto invernadero.
En España, la situación también está vinculada a los nuevos criterios europeos de calidad del aire. Arjona explica que una nueva directiva europea, que debe aprobarse a finales de 2026, obligará a modificar la legislación española vigente, de 2008, para acercarla a los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La responsable de Greenpeace cifra en más del 80 % la población expuesta a contaminación teniendo en cuenta esos nuevos límites.
En la misma línea, el informe anual de calidad del aire presentado por Ecologistas en Acción en junio concluyó que casi 33 millones de personas estuvieron expuestas en 2025 a niveles de contaminación superiores a los nuevos límites establecidos por la Unión Europea en su Directiva 2024/2881. La exposición a contaminantes atmosféricos constituye una cuestión de salud pública, especialmente cuando se mantiene en el tiempo.
El tráfico rodado es, según Arjona, el principal factor de contaminación en España, aunque existen otros focos. Entre ellos cita determinadas actividades industriales, los puertos, los cruceros, las operaciones de carga y descarga de materiales sin cubrir y los aeropuertos. Entre los principales contaminantes menciona el dióxido de nitrógeno (NO₂) y las partículas en suspensión, procedentes principalmente del tráfico y de la quema de combustibles fósiles.
Una ley de una efectividad «dudosa»
Una de las herramientas para reducir estas emisiones son las zonas de bajas emisiones. La Ley de Cambio Climático establece desde 2023 la obligación de implantarlas en los municipios de más de 50.000 habitantes. Sin embargo, Arjona considera que su efectividad es «dudosa» en algunos casos y critica que en determinadas ciudades se hayan aplicado medidas sobre zonas que ya eran peatonales, sin conseguir reducir los niveles de contaminación.
La responsable de Greenpeace señala, no obstante, que hay ejemplos en los que sí se han producido mejoras. «En muchos casos se están peatonalizando zonas que ya eran peatonales, por lo que no están reduciendo los límites de contaminación», afirma, mientras que apunta que en ciudades «como Barcelona, Madrid o Pontevedra sí que se están reduciendo los niveles de contaminación y está mejorando la calidad del aire».
Para Arjona, las energías renovables también tienen un papel relevante en la reducción de la contaminación. «Ahora podemos producir casi el 60 % de la energía con renovables y eso ayuda también en la reducción de la contaminación», señala. Greenpeace reclama que la adaptación de la legislación española sea «ambiciosa» y apuesta por reducir el tráfico motorizado, aplicar zonas de bajas emisiones efectivas, favorecer un modelo urbano de proximidad y facilitar los desplazamientos mediante transporte público, bicicleta o vehículos de predominio eléctrico. También pide no ampliar grandes infraestructuras como aeropuertos y puertos y mejorar la ubicación de los medidores de contaminación para que las mediciones reflejen adecuadamente la exposición de la población.
