Publicado: septiembre 7, 2026, 4:25 am
El verano rompe las rutinas de padres e hijos y, con más tiempo libre y menos horarios, vuelven las conversaciones que durante el curso suelen quedar en pausa. «¿Es demasiado pronto para darle un móvil?», o «¿y si todos sus compañeros ya tienen dispositivo?» son algunas de las preguntas que se cuelan en las comidas familiares y marcan el inicio del debate sobre cómo introducir la tecnologÃa en casa.
Para ayudar a las familias en ese proceso, especialmente durante este verano, Laura Cuesta Cano, docente y experta en bienestar digital, ha desarrollado junto a SPC el primer Compromiso Digital Familiar por Edades: una guÃa para familias con recomendaciones sobre cómo acompañar a sus hijos en su relación con la tecnologÃa en cada etapa.
La propuesta parte de que el compromiso debe ser bidireccional. No se trata únicamente de establecer normas para los menores, sino de alcanzar un acuerdo familiar que todos asuman y firmen, incluidos los adultos. Los padres también deben comprometerse con un uso responsable de la tecnologÃa, adoptando hábitos como evitar el móvil durante las comidas, limitar su propio tiempo de pantalla o prestar atención plena en los momentos compartidos.
Desde los 6 a los 10 años, los primeros pasos
A esta edad, la tecnologÃa se usa de forma ocasional y siempre acompañada. El dispositivo tecnológico debe ser una actividad compartida en familia.
- Usa el dispositivo con él o ella, no al lado. Enséñale activamente cómo se usa igual que le enseñas a cruzar la calle. La supervisión a esta edad es parte del aprendizaje.
- ​Empieza por usos con un para qué claro. Escuchar música, hacer fotos en las excusiones, consultar un mapa durante las vacaciones en familia, identificar plantas y animales. En definitiva, definir actividades concretas en espacios comunes y con tiempos limitados para que la experiencia sea útil, acompañada y positiva.
Desde los 10 a los 12 años, empiezan a pedir su espacio
La tecnologÃa comienza a ser una herramienta de relación social. Más autonomÃa puede ser posible, pero la supervisión debe seguir siendo cercana porque, aunque haya más tiempo libre, se deben mantener horarios equilibrados.
- Antes de dar más margen, analiza dónde está tu hijo hoy. Si sabe parar cuando toca, si te cuenta lo que hace sin esconderse, si lleva al dÃa sus otras responsabilidades… está preparado para seguir incrementando su uso. Es la madurez, y no la edad, la que marca el ritmo.
- ​​Videojuegos y vÃdeo sÃ, redes sociales todavÃa no. Incluso aunque sus amigos ya las tengan. Acceder a esos entornos digitales requiere de un criterio que a estas edades aún se está construyendo.
- ​​Explica el porqué de cada lÃmite, no lo impongas sin más. Un niño que entiende la razón detrás de una normal es más probable que la interiorice. Uno que solo recibe un «porque yo lo digo» busca la manera de saltársela.
Desde los 12 a los 14 años, a las puertas de lo social
Pertenecer al grupo lo es casi todo para ellos. La conversación pasa a ser la herramienta más importante, por delante del control técnico. El verano suele traer más tiempo con amigos y nuevas situaciones digitales en las que hablar sobre cómo gestionar los grupos de mensajerÃa, las fotos compartidas y otras preocupaciones es clave.
- Dialoga, no vigiles. Si sienten que les espÃas a escondidas, van a dejar de confiar en ti. Si sienten que pueden hablar, van a buscarte para hacerlo. La confianza es la mejor herramienta de protección a esta edad.
- ​Revisa juntos y de forma transparente, nunca a su espalda. Se trata de proteger, no de espiar. La diferencia entre ambas es grande, y los adolescentes la perciben.
- Sostén con calma la frontera de las redes sociales. Son años de preparación para cuando finalmente sea el momento de acceder a ellas. Es importante hablar, enseñar a mirar con criterio y construir la confianza que hará falta cuando se termine abriendo esa puerta.
Desde los 14 a los 16 años, de controlar a confiar
La autonomÃa es ya casi total y el papel de los padres cambia de poner lÃmites a ser la persona a la que acuden cuando algo se complica. En verano todos tenemos más tiempo y es un buen momento para conversar sobre privacidad, publicaciones, geolocalización y cómo disfrutar sin que todo tenga que compartirse en internet.
- Ve demostrándoles tu confianza a medida que muestran su criterio. Controlar de más a esta edad puede terminar por alejarlos en vez de protegerlos. Cuanta más autorregulación y confianza mutua haya, más margen de uso puedes darle.
- ​Abre la conversación sobre redes. Desde los catorce años los menores pueden tener legalmente perfiles sociales. Lo mejor es que esa entrada llegue acompañada de una conversación real sobre privacidad, huella digital y seguridad en la red.
- ​Sé su red de seguridad, no su vigilante. Lo más importante cuando llegan a esta edad es que sepan que pueden acudir a ti cuando algo se tuerce, sin miedo al castigo. Menos control, pero más presencia.
