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Samsung Galaxy Watch9 sigue siendo de los mejores relojes Android, pero hay una pega difícil de ignorar

Publicado: agosto 8, 2026, 1:24 am

Llevo alrededor de diez días con el Samsung Galaxy Watch9 en la muñeca y, después de utilizarlo tanto en el día a día como para registrar ejercicio, hay una sensación que se ha repetido prácticamente durante toda la prueba: Samsung tiene entre manos uno de los smartwatches Android más completos del momento, pero sigue arrastrando un problema que en 2026 empieza a ser difícil de justificar.

Porque el Galaxy Watch9 funciona bien. Muy bien, de hecho. Es rápido, tiene una pantalla excelente, ofrece una enorme cantidad de información sobre salud y deporte y su integración con el ecosistema Android continúa siendo una de sus mayores virtudes.

Sin embargo, si haces ejercicio todos los días y además quieres utilizarlo para monitorizar el sueño, es muy probable que tengas que cargarlo a diario. Y ahí está su principal problema.

Un diseño cómodo y bien terminado

Samsung cambió el diseño de sus Galaxy Watch el año pasado y parece decidida a mantenerlo. El Galaxy Watch9 vuelve a apostar por esa combinación entre una pantalla completamente circular y una caja de formas más cuadradas que la rodea.

Es un diseño reconocible y, desde luego, consigue diferenciar el reloj de buena parte de sus rivales. Incluso tiene cierto punto elegante pese a seguir siendo claramente un smartwatch orientado al deporte. Sin embargo, personalmente, no termina de enamorarme. No porque esté mal diseñado. Todo lo contrario: los acabados son muy buenos, el reloj resulta cómodo incluso después de muchas horas en la muñeca y tampoco molesta especialmente al dormir. Pero quizá me resulta demasiado sobrio. Le falta algo de personalidad más allá de ese característico formato entre circular y cuadrado.

La correa incluida me parece acertada. Es suave, agradable al contacto con la piel y cómoda durante el ejercicio, y Samsung mantiene además algo tan sencillo como práctico: una hebilla tradicional que permite poner y quitar el reloj rápidamente sin tener que aprender ningún mecanismo extraño.

Echo de menos una corona giratoria para moverme por la interfaz. Es una solución que sigue pareciéndome especialmente natural en un dispositivo tan pequeño y que aquí no está disponible.

Y hay otro detalle mucho más pequeño, pero que después de varios días termina resultando sorprendentemente irritante. El botón superior sirve para regresar a la pantalla principal cuando estamos navegando por los menús. Perfecto. El problema es que, una vez estamos ya en esa pantalla, pulsarlo no hace absolutamente nada y tampoco podemos configurar otra acción para aprovecharlo. Es una tontería. Pero es una de esas pequeñas decisiones de interfaz capaces de hacer saltar ligeramente el TOC cada vez que pulsas el botón esperando que ocurra algo.

La pantalla sigue siendo una de sus mayores virtudes

Donde resulta mucho más difícil encontrar pegas es en la pantalla. Samsung lleva años haciendo algunos de los mejores paneles del mercado móvil y el Galaxy Watch9 vuelve a ser un buen ejemplo. La imagen es nítida, los colores tienen fuerza y la interfaz se ve especialmente bien en una pantalla de estas dimensiones.

Pero lo realmente importante en un reloj es la visibilidad en exteriores. Y aquí cumple perfectamente. He podido consultar notificaciones, iniciar entrenamientos o comprobar datos mientras caminaba bajo el sol de pleno verano español, por la mañana y llevando gafas de sol, sin tener que buscar una sombra o colocar la muñeca en un ángulo extraño para leer la pantalla.

Puede parecer algo básico, pero sigue siendo una de esas características que separan un buen smartwatch de uno que resulta incómodo en el uso diario.

Más rápido, muy fluido y con una IA cada vez más presente

El Galaxy Watch9 también mejora ligeramente su rendimiento respecto a la generación anterior. La navegación entre aplicaciones es rápida, las animaciones funcionan con fluidez y prácticamente todo responde de manera inmediata. Durante estos días he tenido algún episodio puntual en el que el reloj se ha quedado bloqueado momentáneamente, pero han sido excepciones dentro de una experiencia generalmente buena.

Samsung y Google están llevando además cada vez más funciones de inteligencia artificial a la muñeca. Gemini está especialmente bien integrado y poder realizar determinadas acciones mediante voz tiene mucho más sentido en un reloj que en muchos otros dispositivos. Precisamente porque aquí sacar el móvil supone, muchas veces, romper la utilidad del propio smartwatch.

No estamos ante una función que cambie radicalmente la forma de utilizar un reloj inteligente, pero es una comodidad extra que se agradece.

Salud y deporte: muchas métricas y una experiencia muy completa

La salud y el ejercicio continúan siendo uno de los pilares de los Galaxy Watch. Samsung recopila una enorme cantidad de información: frecuencia cardiaca, sueño, niveles de oxígeno, actividad diaria, entrenamientos, recuperación y numerosas métricas que intentan ayudarnos a comprender mejor cómo está respondiendo nuestro cuerpo.

En esta generación llegan además nuevas herramientas que utilizan todos esos datos para ofrecer una visión más global de nuestro estado físico y nuestra evolución.

La presentación de la información también está bien resuelta. No hace falta ser deportista profesional ni conocer qué significa cada métrica para entender si hemos descansado bien, si estamos acumulando demasiado esfuerzo o cómo está evolucionando nuestra actividad.

¿Es el mejor reloj deportivo del mercado? Probablemente no. Garmin continúa ofreciendo herramientas mucho más profundas para determinados deportistas, mientras que otros fabricantes llevan ventaja en algunos apartados concretos de sensores, GPS o autonomía. Pero el Galaxy Watch9 encuentra un equilibrio muy bueno entre smartwatch, salud y deporte.

Para alguien que quiere registrar sus entrenamientos, controlar su actividad y tener una visión bastante completa de su salud sin convertir cada carrera en un análisis de laboratorio, cumple de sobra.

La autonomía sigue siendo su gran asignatura pendiente

Y llegamos al apartado que más condiciona mi experiencia con este reloj. Samsung ha aumentado la capacidad de la batería y el nuevo procesador también debería contribuir a mejorar la eficiencia. Sobre el papel son buenas noticias. En la práctica, si utilizas el Galaxy Watch9 para hacer ejercicio diariamente, tendrás que cargarlo todos los días. Y a mí, en 2026, eso ya me parece difícil de aceptar en un smartwatch de esta categoría.

Especialmente porque uno de los principales argumentos de este tipo de dispositivos es precisamente llevarlos durante el mayor tiempo posible. Queremos salir a correr por la mañana, registrar los pasos durante el día, entrenamientos por la tarde y sueño durante la noche. Pero hay que encontrar un momento para cargarlo. Y si ese momento aparece cada día, el reloj termina obligándonos a adaptar nuestra rutina a él cuando debería ocurrir exactamente lo contrario.

El problema se agrava porque la carga tampoco es especialmente rápida. No basta con dejarlo unos minutos mientras te duchas para olvidarte del asunto durante varios días. Hay que reservarle bastante más tiempo.

Esto resulta todavía más evidente cuando miramos a otros fabricantes. Algunos relojes deportivos pueden funcionar durante muchos días sin pasar por el cargador y varias marcas han demostrado que es posible conseguir autonomías muy superiores, incluso de semanas. Evidentemente, no todos ejecutan Wear OS ni ofrecen las mismas funciones, aplicaciones o integración con Android. Pero esa explicación empieza a quedarse corta.

Samsung ha mejorado prácticamente todos los elementos que rodean al Galaxy Watch durante las últimas generaciones. La batería continúa siendo una excepción.

Resumen

Después de unos diez días utilizando el Galaxy Watch9, mi sensación es bastante clara. Samsung no necesitaba reinventar su reloj. La pantalla sigue siendo excelente, el rendimiento mejora ligeramente, Wear OS funciona con enorme fluidez y la combinación de funciones inteligentes, salud y deporte continúa colocando al Galaxy Watch entre los mejores smartwatches para usuarios de Android.

Además, es cómodo, está muy bien construido y ofrece una experiencia suficientemente completa como para que resulte difícil encontrar grandes ausencias.

El problema es que tampoco es precisamente barato. El Galaxy Watch9 parte de los 409 euros en su versión Bluetooth de 40 mm, 30 euros más que el Watch8 equivalente, mientras que el modelo de 44 mm arranca en 439 euros, también 30 euros por encima de la generación anterior.

Y por ese precio se hace todavía más difícil pasar por alto su principal debilidad. No estamos ante un salto enorme frente a la generación anterior: Samsung conserva prácticamente la misma filosofía de diseño y centra buena parte de las novedades en mejorar el rendimiento y ampliar unas funciones de salud que ya eran muy completas. Mientras tanto, la autonomía continúa condicionando demasiado la experiencia.

Un reloj pensado para acompañarnos las 24 horas del día no debería obligarnos a pensar todos los días cuándo vamos a cargarlo. El Galaxy Watch9 hace muchísimas cosas bien. Quizá demasiadas como para que precisamente algo tan básico como la autonomía siga siendo lo que más condiciona la experiencia.

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