Publicado: julio 24, 2026, 5:24 am
Uno de los grandes objetivos que tiene la industria del automóvil es lograr que un coche eléctrico se cargue en pocos minutos y no en un puñado de horas. Como es lógico, para lograrlo no solo basta con desarrollar cargadores más potentes, sino que también hacen falta baterías capaces de soportar esa velocidad sin perder capacidad ni reducir su vida útil.
Algo que puede facilitar esto es el sodio, un material que lleva años siendo considerado una alternativa muy prometedora al litio, debido a que es más abundante y barato. Eso sí, esta tecnología todavía tiene muchas paredes que derribar antes de poder utilizarse de forma generalizada.
En este contexto, un equipo de investigadores chinos ha dado a conocer una batería de sodio metálico que ha obtenido resultados muy llamativos en el laboratorio. Según explican desde Live Science, en una pequeña celda experimental, el sistema alcanzó una velocidad de carga equivalente a completar el 100% de la batería en unos cuatro minutos. Cuando la carga se realizó a una velocidad más lenta, de unos 20 minutos, la batería logró conservar el 90% de su capacidad después de 2.000 ciclos de carga y descarga.
Informan de que la clave de esto es un nuevo electrolito en forma de gel, llamado Sn-FB QSE, que ayuda a repartir los iones de sodio de manera más uniforme y reduce la aparición de dendritas (pequeñas estructuras que pueden crecer en el interior de la batería y provocar un cortocircuito, limitando su rendimiento y vida útil). En otra de las pruebas, una configuración experimental funcionó durante más de 6.000 horas sin fallos relacionados con ese problema.
Podrían ser una excelente opción para los vehículos eléctricos
Remarcan que estos resultados no significan que vayamos a ver coches eléctricos con cargas de cuatro minutos a corto plazo. Sin embargo, admiten que, si se logran resolver, replicar y escalar los problemas de formación de dendritas y estabilidad a bajas temperaturas, las baterías de microesferas podrían transformar la economía del despliegue de baterías durante la próxima década.
Los científicos creen que las baterías de estado sólido podrían ser una excelente opción para los vehículos eléctricos en el transporte público o en los coches de uso diario, ya que, si bien tienen una autonomía menor que las baterías de iones de sodio y de litio, se cargan más rápido. Sin embargo, no estarán disponibles por un tiempo, ni en vehículos ni en dispositivos más pequeños como la electrónica de consumo.
Eso sí, antes de llegar al mercado, será necesario demostrar que la tecnología mantiene estas prestaciones en baterías de mayor tamaño, supera las pruebas de seguridad y que funciona correctamente en distintas condiciones de temperatura. También harían falta puntos de recarga capaces de suministrar una potencia muy elevada.
