La pelea de los exdeportistas por cobrar pensión sin haber cotizado - Estados Unidos (ES)
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La pelea de los exdeportistas por cobrar pensión sin haber cotizado

Publicado: julio 23, 2026, 11:23 pm

En la temporada 2014-15, el futbolista Carlos Castro aportó nueve goles al Sporting de Gijón que contribuyeron a subir al conjunto asturiano a Primera división. En esta marcaría otros once tantos, y uno más en la 17-18. Al final de su carrera, en 2022, se volcó con el Racing de Santander hasta que el club decidió rescindir el contrato. Entre los motivos, su salud. Diagnosticado de diabetes mellitus tipo 1, asma extrínseca y retinopatía diabética, no podía ejercer su profesión y tuvo que retirarse con 26 años. Pero a la hora de solicitar la pensión vitalicia esta le fue denegada. El Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) admitió que su condición le impedía su desarrollo profesional como futbolista, pero había un requisito que no cumplía: no estaba dado de alta en la Seguridad Social. No es el único en esta situación. Dicen los deportistas que se saborean los éxitos una vez se acaba la carrera. Mientras, la cabeza solo puede pensar en el siguiente entrenamiento y la próxima competición. Pero cuando se bajan de los podios, cuando guardan por última vez las zapatillas y alguien apaga las luces del pabellón, se encuentran con sus medallas y títulos, con un presente confuso y un futuro sin guías ni orientación. Y durante muchos años, sin prestación por desempleo, ni cotización a la seguridad social. Al menos, hasta ahora. El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y el Consejo Superior de Deportes han escuchado a los deportistas y parece que estos tendrán su recompensa a la profesionalidad con la que llevaron a cabo toda su trayectoria. Un Real Decreto, que salió en marzo a audiencia pública, permitirá por fin a futbolistas, jugadores de baloncesto y balonmano, ciclistas, computar como cotizados los años que dedicaron al deporte, con efecto retroactivo desde 1980 y hasta la inclusión en el Régimen de la Seguridad Social, aprobado en 2003. Se habla de esas disciplinas porque son las que consiguieron tener un contrato profesional vinculado con un club o a una entidad, por lo que pueden demostrar que fueron trabajadores como tal, aunque no en todas las categorías, como es el caso de Castro, y «pudieron, al menos, crear algo de patrimonio», y se habla de estos años porque es la generación que está ya en pleno proceso de jubilación, y a los que se les imposibilitaba cotizar por esos años de desarrollo laboral. Pero esto es solo el primer paso. «Es la fase digamos más fácil, pero queremos ir a por la segunda: los deportistas de alto nivel (DAN), que nunca han tenido grandes ingresos, salvo en algún momento que hayan despuntado, o hayan conseguido algún patrocinador. Pero son las excepciones. La mayoría tiene una beca muy justa que les permite subsistir, pero no ahorrar. Y cuando se apagan los focos, hay un abandono absoluto. De tus años en la élite te quedas con las lesiones, pero con un folio en blanco en cuanto a tu vida laboral. Es de justicia lo que estamos intentando conseguir», explica a este periódico Almudena Cid, una de las líderes de esta lucha por el reconocimiento al deportista. Porque han sido profesionales durante toda su vida: ocho horas o más de trabajo, pocos días libres, compromiso con su deporte, disciplina estricta de ejercicio, alimentación y descanso, prohibiciones para evitar lesiones. Pero tras pasar la última meta, esa profesión no les reportaba las garantías de cualquier profesional. Un vacío que empieza a llenarse con una ardua labor de investigación y recopilación de datos desde esos años 80 hasta el 97. Luego llegarán los demás. «A partir del 97 todos los deportistas están registrados en el BOE, porque fueron considerados DAN y es más fácil encontrar sus datos y corroborar que tenían esa vida profesional dedicada al deporte. Pero existe un vacío con respecto a los anteriores, porque cumplían los requisitos DAN, pero nunca fueron considerados como tal», relata Cid, que desmenuza que la búsqueda los está llevando a preguntar a los interesados, a recoger artículos de prensa, a preguntar en las federaciones a quienes recuerden todo lo que sepan de los deportistas amparados en ellas, a enviar un formulario a cada deportista en el que registre su vida deportiva con imágenes, trofeos, lo que sea necesario para acreditar que cumplió esos criterios. Esta lucha colectiva está teniendo buena acogida por parte de los estamentos públicos, indica Cid, por lo que saben que están en el buen camino. Además, subraya, es una reivindicación que ha unido disciplinas y ha despertado conciencias: «La gente desconoce esta injusticia. En 2024 hubo una jornada en la que llenamos el Congreso y ahí conseguimos que todos los partidos políticos conocieran este problema. Y hubo unanimidad en el apoyo a esta causa. Sentimos que estaban todos a favor y lo único que faltaba era encontrar una solución. Algunos deportes tienen su sindicato, su asociación, pero muchos otros no, y estábamos todos unidos, convencidos de que esto lo tenemos que pelear», recuerda Cid. Ella, y otros referentes implicados como Fernando Romay, pelea por las compañeras que la ayudaron a ser la deportista que fue. Por los que se marcharon del deporte retrasando artificialmente la decisión de la retirada porque se les cortaba la beca al día siguiente, hasta que llegaron las «Becas transición», en 2025, para medallistas y diplomas olímpicos por las que mantienen la ayuda dos años más. Y por los medallistas y campeones que, como ella, llegan a renegar de su vida en la élite porque tienen como único recuerdo de su paso por los podios lesiones crónicas y la sensación de haber sido utilizados, nada más. «Falta un cambio de mentalidad en cuanto a qué somos para el país realmente. Somos lo que dais por hecho que somos, pero sin tener en cuenta lo que no nos dan. Somos los que representamos al país, pero nos jubilamos y nos llevamos una prótesis de cadera, lesiones para toda la vida que es lo único que recuerdas de tu vida como deportista de élite. A mí lo que mas me duele es ver a compañeros y compañeras renegar de su pasado como deportista por cosas como esta», confiesa Cid. También lucha por el futuro y esos niños que todavía no saben que serán deportistas de élite: «Fue mi madre la que me dijo que tenía que hacerme autónoma desde el principio porque, por mucho que compitiera, yo ‘no estaba trabajando’. Si el padre y la madre ven que su hijo se quiere dedicar a esto, pero que no tendrán pensión o será irrisoria, lo que van a hacer es animarte a que lo dejes. Y es una verdadera pena porque estamos en un momento en el que el deporte puede salvar a nuestros jóvenes de esta situación de pantallas y tecnologías. El deporte te enfrenta a ti mismo, a un rival, hace que encuentres tus limitaciones y tus valías; hay superación, compañerismo. No puede haber un retroceso». La pelea se reflejará de facto para sumar por fin los años que nunca se cotizaron o para mejorar la cuantía que sí se haya conseguido o para hacer uso de los que necesiten. Un complemento al régimen actual en el que se activa la opción de los deportistas a adscribirse como autónomos para estar amparados en algunas situaciones. Son los únicos autónomos que adelantan la cuota total anual a principio de año, con un dinero que destina LaLiga. Aunque Cid advierte de que todavía hay muchos deportistas que no se acogen a la medida. La mente está en la competición, en el hoy, y no en el futuro. «No saben que hay que darse de alta, otros tienen 18 o 20 años y no se paran a pensar en lo que les pasará mañana, otros no creen que sea tan importante y hay muchos que no tienen todo ese dinero para desembolsar de golpe. La estructura, sin duda, hay que mejorarla». Y eso conduce a la fase tres de este proyecto que ya es la mayor revolución del deporte español. «Queremos que exista un Estatuto del Deportista en el que se establezca que este darse de alta sea obligatorio y de forma automática en cuanto se alcancen los criterios DAN». Que los una a todos: disciplinas individuales y de equipo, deportes olímpicos y no olímpicos. «Vemos comprensión, vemos interés. Y me tranquiliza porque no nos están diciendo que estamos pidiendo un imposible o algo que no nos corresponde. Es de justicia», sentencia Cid. Se han entrenado para competir, para cambiar marcas, mejorar cada día, imponer récords y subir a los podios, a pesar de lesiones, rivales y dificultades. Son deportistas de élite y quieren esta medalla, quizá la más importante de sus vidas.

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