Publicado: julio 22, 2026, 1:05 pm
El Mundial 2026 terminó, pero para muchos negocios todavía queda un partido por jugar: vender el inventario que permanece en anaqueles y bodegas. Mientras algunos emprendedores ya preparan descuentos para liberar mercancía, otros lograron desarrollar productos que buscan mantenerse vigentes mucho después del silbatazo final.
De acuerdo con el estudio “¿Qué sucede después del Mundial? El impacto económico en los negocios”, elaborado por Deloitte, el retail, que incluye merchandising y tiendas de conveniencia, generó una derrama económica de 433 millones de dólares, 10% más de lo previsto; sin embargo, el comportamiento no fue igual para todos los negocios.
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Las mayores ventas se concentraron en playeras y jerseys relacionados con la Selección Mexicana, mientras que otros productos decorativos, como tazas, vasos o artículos de colección, registraron una menor demanda una vez que concluyó el torneo.
Cuando el Mundial termina en remate
Uno de los negocios que aún busca colocar parte de su inventario es La Cosita Chula, empresa dedicada a la elaboración de productos artesanales.
Para el Mundial lanzó un kit botanero integrado por un tazón y vasos con forma de balón decorados con los colores de México. El producto se comercializó en restaurantes, tiendas físicas, comercio electrónico e incluso en el área de hospitality del Estadio Ciudad de México; sin embargo, las ventas quedaron por debajo de lo esperado.
Alfredo Próspero, fundador de La Cosita Chula, explicó que el producto ya tiene un descuento del 10% y si el inventario no disminuye, aplicarán un descuento de 15% y, si todavía quedan existencias después del 15 de septiembre, venderán la mercancía a personas que se dedican a productos de remate.
Con los productos de temporada siempre tenemos una estrategia; venderlos a personas que se dedican a comprar mercancía de liquidación», comenta.
Incluso antes de que terminara el torneo comenzaron a ajustar precios. Cuando la Selección Mexicana quedó eliminada aplicaron un descuento de 10 por ciento, porcentaje que ahora aumentará a 15.
«Con esos descuentos todavía obtenemos entre 10 y 15% de utilidad después de impuestos, envíos y comisiones de las plataformas», explica.
Una apuesta por productos atemporales
La estrategia de Fábrica de Punto fue diferente, en lugar de desarrollar una playera exclusivamente para el Mundial, la marca creó la México 26, una prenda inspirada en Quetzalcóatl con el objetivo de transmitir orgullo por la cultura mexicana y mantenerse vigente más allá de la justa deportiva.
El objetivo era que la playera comunicara el orgullo de ser mexicanos y que pudiera usarse en cualquier momento, no solo durante un partido», explica Fernanda Muñoz, fundadora de la marca.
La apuesta dio resultados. La playera se agotó durante la inauguración del Mundial y la empresa tuvo que realizar dos reabastecimientos conforme avanzó el torneo. Incluso, la fábrica detuvo durante dos semanas la producción del resto de sus prendas para concentrarse únicamente en la confección de México 26.
«Fue el primer producto viral que tuvimos. La gente nos decía que no solo la compraba para el Mundial, sino porque sabía que la volvería a usar», comenta.
La mayor parte de las ventas se realizó a través de su tienda en línea desarrollada con Tiendanube, impulsada por entregas al siguiente día. Además, la marca recibió pedidos desde Estados Unidos, Alemania, Luxemburgo y Reino Unido.
Actualmente se tiene el 10% del inventario inicial y si algunas piezas permanecen en stock entrarán a promociones dentro del calendario habitual de descuentos de la empresa, como el Hot Sale, pero no consideran rematarlas.
El inventario también forma parte de la estrategia
Los dos casos muestran que el éxito de un producto de temporada no depende únicamente de vender durante el evento, sino de planear qué ocurrirá cuando termine.
Mientras algunos negocios optan por descuentos para recuperar liquidez y liberar espacio para nuevas colecciones, otros buscan diseñar productos con un valor que trascienda el momento y les permita seguir generando ventas meses después.
Para los emprendedores, el Mundial dejó una lección adicional; una estrategia comercial no concluye cuando termina el evento, sino cuando el último producto sale del inventario.



