Publicado: julio 15, 2026, 3:00 am
La ola de incendios en España, que está poniendo al límite a los equipos de extinción, saca a la luz un verano más el problema que genera la insuficiente gestión de los montes. Tampoco ayuda que la ganadería extensiva -en la que los rebaños pastan al aire libre-, haya desaparecido de muchas zonas.
El presidente de la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España (COSE), Francisco Carreño, detalla cómo la gestión del monte implica «quitar el pino que sobra, hacer fajinas (barreras) auxiliares a ambos lados del pinar, hacer pistas para adentrarse, porque ya esta todo mecanizado».
Carreño, que ha participado este martes en la presentación de la monografía elaborada por la Fundación Cajamar ‘El sector forestal y la gestión del monte en España’ en el Ministerio de Transición Ecológica, ha puesto como ejemplo que en Murcia solo pueden acceder por caminos al 20% de la masa arbórea y se pregunta cómo se va a gestionar sin vías de acceso. «No puedes imaginar lo que me he tenido que gastar en mis pistas para arreglarlas», lamenta.
El máximo responsable de la asociación que agrupa a los selvicultores españoles reivindica la «repercusión social» de la actividad de los propietarios forestales o selvicultores: «Estamos produciendo bienes que generan bienes públicos y eso hay que compensarlo socialmente», apunta Carreño quien desmienta que este todo en manos públicas.
Desde la Asociación Nacional de Empresas Forestales (ASEMFO) explican que la «mayoría» de los trabajos de prevención y restauración sí están en manos públicas «salvo principalmente en el frente atlántico y la Cornisa Cantábrica, en donde la propiedad privada del territorio hace frente a este tipo de labores». Sin embargo, tanto la Administración como el sector privado, recurren a empresas «en muchos casos». En ASEMFO instan a Gobierno y autonomías a «establecer las normas de actuación y velar por su cumplimiento» pero a contar también con el sector privado.
Prevención versus gestión forestal
La patronal que agrupa a las empresas forestales pide no confundir ‘gestión forestal’, que definen como «el aprovechamiento ordenado de los recursos naturales» con la prevención que relaciona con las actividades iniciativas destinadas a evitar el estallido de un incendio o a contenerlo. Sobre la primera, en ASEMFO, sostiene que permite reducir el volumen de biomasa «sin coste para el sector público».
Sobre la prevención se muestran muy críticos, su presidente Miguel Ángel Duralde lamenta que los esfuerzos en este terreno «no son suficientes» y describe los montes como «una infraestructura básica de la nación». Lo que, en su opinión, requiere «un cuidado o mantenimiento preventivo» para lo que se debería llegar a superar los 3.000 millones de euros anuales durante, al menos, a 20 años vista.
El presidente de la Asociación Nacional de Empresas Forestales (ASEMFO) cree que los esfuerzos de prevención «no son suficientes» y estima que se debería llegar a los 3.000 millones de euros anuales
España, tercer país europeo en masa forestal
Sin embargo, matizan, no todo debe ser invertir en prevención sino también en producción de productos y servicios como la absorción de CO2 por parte de las masas arbóreas, las resinas, el corcho, la fabricación de biomasa o la madera. Desde el sector forestal recuerdan que España es el tercer país de la Unión Europea (UE) en superficie forestal con más de 28 millones de hectáreas (el 56% del territorio nacional) y que, en su inmensa mayoría, están manos privadas.
Este ‘pulmón’ económico, según entidades como COSE, genera cada año unos 46 millones de metros cúbicos de biomasa aunque unos 22 millones de toneladas quedan amontonadas. La movilización de un millón de ellas, estiman, supondría la creación de entre 2.500 y 3.500 empleos más en el medio rural y la generación una inversión de hasta 1.600 millones de euros.
La profesora de la Universidad de Oviedo y coordinadora de la plataforma nacional ‘Juntos por los bosques’, Asunción Cámara, destaca que «somos capaces de medir cuántas toneladas de carbono absorbe un bosque durante un año y eso tiene un valor de mercado». Cámara defiende que productos como el corcho, la madera o las plantas medicinales también tienen su valor en el mercado. Sin embargo, reconoce la dificultad de medir «beneficios sociales» como el agua.
«Somos capaces de medir cuántas toneladas de carbono absorbe un bosque durante un año y eso tiene un valor de mercado», Asunción Cámara (coordinadora de la Plataforma ‘Juntos por los bosques’)
55.000 ovejas trashumantes contra el fuego
La relevancia de la ganadería extensiva para la prevención de incendios, reduciendo la masa forestal, lo demuestran los más de 170 ganaderos de la comarca de Santiago-Pontones en la Sierra del Segura (Jaén) que participan desde hace años en la Red de Áreas Pasto- Cortafuegos de Andalucía (RAPCA). El programa de pastoreo controlado de los montes de titularidad pública de la Junta de Andalucía, que permite bajo supervisión técnica, el mantenimiento de infraestructuras como los cortafuegos y, a cambio, el ganadero recibe una compensación.
«Tenemos 80.000 cabezas de oveja, de las que unas 55.000 son trashumantes: vivimos 6 meses fuera de casa», apunta Antonio Punzano quien es el responsable de ovino en COAG. Este ganadero, de 52 años, asegura que «desde que me incorporé a esta actividad, en 2002, no he visto un incendio en esta zona». El también responsable de ovino en COAG destaca que, gracias a iniciativas como RAPCA, han convertido un oficio «sacrificado» como el de pastor en «algo atractivo económicamente». Además, añade el veterano ganadero, «fija población y activa el mundo rural».
«Desde que me incorporé a esta actividad, en 2002, no he visto un incendio en esta zona», apunta Antonio Punzano ganadero y responsable de Ovino en COAG
Lo que les ha permitido asegurar la incorporación de 70 jóvenes a una ganadería, que tiene en la venta de la carne de cordero su principal fuente de ingresos y que ahora ya cuenta con días de vacaciones. La ayuda de la Junta de Andalucía se ha convertido en un interesante complemento, para unos ganaderos que respiran aliviados ante la entrada de una nueva generación. Lo que ha venido acompañada de una nueva Ley de Montes, que para el responsable de Ovino de COAG, ha convertido a la ganadería «de enemigos a imprescindibles».
«El trabajo de una oveja o una cabra, frente a lo que costaría que lo hiciera un agente forestal, es incalculable«, apunta el representante de COAG. Pero, ¿qué labor realizan estos rebaños de ovejas? Punzano explica que la trashumancia se produce entre finales de noviembre y finales de mayo, por la zona del Segura y la provincia de Jaén, lo que permite la limpieza del material orgánico que puede servir de combustible para un fuego.
