Publicado: julio 14, 2026, 7:23 am
La Unión Europea y el Reino Unido firman este martes en Bruselas definitivamente el Tratado sobre Gibraltar, con la presencia no solo del primer ministro del Peñón, Fabian Picardo, sino también del ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, tal como él mismo ha confirmado. El pacto, que ha tenido que esperar varios años, se alcanzó en junio del 2025 y se publicó en febrero de 2026, y supone «el final del brexit», según el propio Albares. Sobre todo, desde el punto de vista de España, la mayor implicación es la caída de la Verja que separa España de Gibraltar, es decir, territorio comunitario de territorio británico. El documento lo firmarán el secretario de Estado británico para Europa, Stephen Doughty, y el comisario comunitario de Comercio, Maros Sefcovic. El pacto, por tanto, entrará en vigor ya este mismo miércoles.
El acuerdo estipula la eliminación de todas las barreras físicas a la circulación de personas entre Gibraltar y el espacio Schengen. En este sentido, España será responsable de realizar los controles fronterizos en el puerto y el aeropuerto de Gibraltar, actuando como punto de entrada al espacio sin fronteras internas. Esto implica el uso de bases de datos de la Unión y la gestión de visados de corta duración por parte de las autoridades españolas cuando Gibraltar sea el destino principal. Aunque el Reino Unido mantiene la potestad de emitir permisos de residencia, España podrá objetar por motivos de seguridad o salud pública.
Es uno de los elementos más importantes del pacto. En cuanto a los permisos de residencia, las autoridades de Gibraltar son responsables de emitirlos o renovarlos, pero deben notificar previamente a España. Si España presenta una objeción en un plazo de 28 días porque considera que el solicitante es una amenaza para el orden público, la seguridad interna o la salud pública (incluyendo alertas en el Sistema de Información de Schengen), el Reino Unido no emitirá ni renovará dicho permiso. Al mismo tiempo, España también puede solicitar al Reino Unido que retire un permiso de residencia ya concedido si existen motivos de amenaza a la seguridad o al orden público. En ese caso, el Reino Unido debe retirar el permiso sin demora.
¿Y qué pasa con el asilo? Si una persona solicita protección internacional en Gibraltar, España debe ser informada. Las autoridades españolas pueden presentar una objeción a la concesión de dicho estátus en un plazo de 14 días. Si esto ocurre, el Reino Unido debe abstenerse de concederla hasta haber considerado plenamente la información proporcionada por las autoridades españolas.
El acuerdo, además, da un espacio propio a la situación del tabaco, sobre el que pesará un cooperación mutua para evitar el contrabando -así como de otros productos-. El impuesto especial total sobre los cigarrillos no podrá ser inferior a 115 euros por cada 1.000 unidades, y se fija que la diferencia de precio final por paquete no deberá superar los 0,80 EUR o el 15% respecto a los precios en España.
Para otros productos, como los puros o puritos, el gravamen mínimo será del 15% del precio de venta o 12 euros por cada 1.000 artículos, mientras que el tabaco para liar tendrá un tipo del 50% o 60 euros por kilo. Respecto a las franquicias para viajeros por vía terrestre, se permite la entrada libre de impuestos de hasta 200 cigarrillos (reducido a 80 para trabajadores fronterizos), 100 puritos, 50 puros o 250 gramos de tabaco de fumar. Finalmente, Gibraltar se compromete a implantar un sistema de trazabilidad del tabaco equivalente al de la Unión Europea.
El comercio, clave en el pacto
El comercio es otra de las patas del acuerdo, y en ese sentido, dice el texto, se establece una unión aduanera para suprimir los obstáculos al movimiento de mercancías por tierra. España supervisará la integridad del mercado único europeo mediante controles en puestos aduaneros específicos situados en territorio español (Algeciras, la Línea de la Concepción y Sagunto), garantizando que los bienes que entren en la zona cumplan con los estándares sanitarios y de seguridad de la Unión Europea. Al mismo tiempo, se incluye la creación de un organismo independiente en el que España participará activamente para evaluar si los impuestos en Gibraltar generan distorsiones económicas.
El pacto también incluye cooperación policial y judicial y las partes se comprometen al llamado level playing field -es decir, a respetar la igualdad de condiciones- a la hora de hablar de política laboral y medioambiental.
«Nuestro objetivo ha sido claro y estratégico: garantizar la prosperidad a largo plazo de la región, al tiempo que se salvaguarda plenamente Schengen, el mercado único de la UE y nuestra unión aduanera. Con 15.000 personas cruzando diariamente entre Gibraltar y España, se trata de garantizar la seguridad jurídica, la confianza de las empresas y los ciudadanos, así como un futuro cooperativo que refuerce nuestra relación mutua», reaccionó en su momento sobre el acuerdo el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic.
Con la firma, las partes dan por cerrado el capítulo brexit. Y lo hacen diez años después del referéndum y seis después de la salida ‘política’ del Reino Unido del bloque comunitario: pero los flecos técnicos, y sobre todo, geográficos o comerciales siguieron vigentes, e incluso culturales, con el peso por ejemplo de la frontera entre las dos Irlandas. Ahora que la relación entre Londres y Bruselas se va recuperando -sobre todo en los últimos dos años-, las partes han aprovechado para ir suturando una herida que en muchos momentos pareció imposible de reconducir.
