Publicado: julio 12, 2026, 12:23 pm
La Fundación CRIS Contra el Cáncer está movilizando nuevos proyectos nacionales e internacionales para mejorar el diagnóstico de los sarcomas y así poder acelerar su tratamiento. Los sarcomas son uno de los grandes enfrentamientos de la oncología debido a su complejidad elevada y, en España, afectan al menos a unas 2.600 personas cada año.
El 13 de julio y con motivo de la celebración del Día Internacional del Sarcoma, CRIS Contra el Cáncer recordó que, dentro de las investigaciones financiadas, una de las que destaca es el desarrollo de terapias celulares de última generación para niños con sarcomas y sin opciones terapéuticas en el Hospital Universitario La Paz de la Comunidad de Madrid.
Entre las investigaciones financiadas también figuran la búsqueda de biomarcadores que permitan anticipar las metástasis y personalizar los tratamientos en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla e Incliva, en Valencia. Asimismo, destaca el estudio en profundidad de la genética de los sarcomas para mejorar el diagnóstico y descubrir nuevas dianas terapéuticas en el Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), de Barcelona.
Los sarcomas son un grupo de tumores que se originan en los tejidos que dan estructura al cuerpo: huesos, músculos, grasa, vasos sanguíneos, nervios y otros tejidos de soporte. A diferencia de otros cánceres más frecuentes, que suelen surgir en células que recubren órganos o superficies del organismo, los sarcomas pueden desarrollarse en muchas zonas diferentes y bajo formas muy distintas.
Gran complejidad
De hecho, cuando se habla de sarcoma, no se habla de una única enfermedad, sino de una gran familia de tumores que incluye más de 150 subtipos: desde el osteosarcoma o el sarcoma de Ewing, que afectan al hueso, hasta el sarcoma sinovial, los rabdomiosarcomas y otros muchos sarcomas de tejidos blandos.
Es precisamente esta complejidad la que llevó a CRIS Contra el Cáncer a impulsar la investigación en sarcomas. Se trata de tumores poco frecuentes -en España se diagnostican alrededor de 2.600 casos al año, y unos 28.000 en la UE-, pero su rareza no los convierte en un problema menor.
Cuando la enfermedad está localizada, muchos pacientes responden bien al tratamiento. Sin embargo, cuando el sarcoma se extiende, reaparece o deja de responder a las terapias disponibles, el pronóstico empeora de forma drástica. La supervivencia a cinco años en los sarcomas de tejidos blandos cae del 83% en enfermedad localizada a aproximadamente el 17% cuando existe metástasis. En algunos sarcomas infantiles en recaída o resistentes al tratamiento, puede situarse incluso por debajo del 10%-30%, según el subtipo.
Reto para la medicina
CRIS Contra el Cáncer identificó tres razones por las que los sarcomas representan un reto especialmente difícil para la medicina, y orienta su labor a darles respuesta.
En primer lugar, su baja incidencia. Al afectar a pocos pacientes, resulta más difícil reunir muestras, generar conocimiento suficiente y poner en marcha ensayos clínicos específicos para cada subtipo.
En segundo lugar, su enorme diversidad. El sarcoma no es una sola enfermedad, sino una familia de tumores muy distintos entre sí, que incluso dentro de un mismo órgano pueden comportarse de forma muy diferente a nivel genético y molecular. Por eso no suele funcionar una misma estrategia para todos los pacientes, y CRIS Contra el Cáncer impulsa proyectos que buscan comprender cada tumor para avanzar hacia tratamientos más precisos y personalizados para cada paciente.
Nuevos tratamientos
En tercer lugar, su capacidad para reaparecer, extenderse o dejar de responder al tratamiento. En esas situaciones, las opciones disponibles son mucho más limitadas y el pronóstico empeora de forma muy importante. Todavía se desconocen muchos de los mecanismos que llevan a las células de los sarcomas a evitar o dejar de responder a los tratamientos, por lo que CRIS financia investigaciones para comprender mejor estas situaciones y poder anticiparse a ellas.
Hoy, en muchos casos, los tratamientos siguen basándose en cirugía, quimioterapia y radioterapia: herramientas fundamentales que salvan muchas vidas, pero que pueden provocar efectos secundarios y secuelas a largo plazo, especialmente en niños, adolescentes y jóvenes.
En algunos sarcomas, sobre todo infantiles, las terapias apenas cambiaron en las últimas décadas, lo que refuerza para CRIS Contra el Cáncer la urgencia de desarrollar estrategias nuevas, más precisas y menos tóxicas.
