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Cuatro refugios frente al frenazo tecnológico

Publicado: julio 12, 2026, 3:00 am

El mercado ya no compra promesas. La inteligencia artificial (IA) ha sostenido el optimismo bursátil durante meses, pero las últimas correcciones exigen realidades. El índice de semiconductores de Filadelfia acumula un avance cercano al 80% anual, pero ya cede entre un 10% y un 12% desde sus máximos. El liderazgo de los chips cambia de manos tras las caídas del 16% en gigantes como SanDisk, Micron, Intel o Western Digital.

En este contexto, eToro señala que la amplitud de mercado se mantiene mejor de lo que sugieren los índices. Según su análisis, alrededor del 63% de las acciones del S&P 500 cotizan todavía por encima de su media móvil de 200 días, y cerca del 70% del S&P 600 mantiene también ese umbral. La lectura es que el mercado no está abandonando todos los activos de riesgo, sino buscando otras fuentes de rentabilidad. Algunas están dentro de la propia Bolsa, en bancos, salud, industriales, utilities o compañías más pequeñas. Otras están fuera, en deuda de corta duración, liquidez, oro o activos reales.

Renta fija corta y liquidez

La renta fija vuelve a tener papel en cartera, pero con una condición importante. No toda la deuda protege igual. BlackRock sostiene que los bonos de larga duración ofrecen ahora menos protección frente a las caídas de los activos de riesgo y apuesta por los vencimientos más cortos para obtener ingresos sin asumir tanta sensibilidad a las variaciones de los tipos. La liquidez vuelve así a competir con la Bolsa. Los bonos cortos, los fondos monetarios y la deuda corporativa de calidad permiten cobrar una rentabilidad mientras el inversor espera a que las valoraciones tecnológicas, los tipos de interés y las previsiones de beneficios ofrezcan una señal más clara.

Diversificación fuera de Wall Street

El tercer refugio pasa por reducir la concentración. Durante años, muchos inversores han creído tener exposición a la economía estadounidense cuando en realidad acumulaban una dependencia cada vez mayor de unas pocas tecnológicas.

Lazard sostiene que el «excepcionalismo estadounidense» irá perdiendo fuerza y ve una mejor relación entre riesgo y rentabilidad en activos no estadounidenses, especialmente en emergentes y Japón. Su argumento parte de valoraciones más bajas, menor exigencia sobre el crecimiento de beneficios y potencial de apreciación de divisas fuera del dólar.

Esa idea de rotación también aparece en el análisis de Juan Carlos Ureta, presidente ejecutivo de Renta 4, que interpreta las últimas correcciones tecnológicas menos como el inicio de un mercado bajista y más como una fase de digestión tras los excesos de la IA.

Ureta apunta que ya se ha visto un relevo dentro del propio mercado hacia las compañías de gran capitalización estadounidenses, y extiende esa lógica a Europa. En el Eurostoxx, valores que han quedado más rezagados como SAP, Volkswagen, BMW, Mercedes-Benz, Rheinmetall, LVMH o Hermès podrían tomar el relevo si los ganadores recientes entran en consolidación. En el Ibex, menciona Amadeus, Rovi, Grifols o Fluidra como posibles candidatos a recuperar protagonismo si otros valores que han subido con fuerza pierden impulso.

Sectores de economía real

eToro señala que los grandes bancos estadounidenses y las entidades regionales siguen superando al mercado, mientras las compañías industriales expuestas a manufactura, infraestructuras e inversión de capital también se fortalecen. La firma añade que un número creciente de valores de salud repunta tras un largo periodo de rezago.

Bank of America espera que el crecimiento de los beneficios, la inversión empresarial y el gasto ligado a la IA sostengan la renta variable durante el segundo semestre, pero incluye la rotación entre los argumentos centrales de su escenario. El mercado puede continuar subiendo con un liderazgo más repartido y una mayor diferencia entre ganadores y perdedores.

BlackRock lleva esa búsqueda hasta las infraestructuras. La gestora ve oportunidades en las empresas que suministran la electricidad, las redes, los materiales y el equipamiento necesarios para desarrollar centros de datos. La inversión en IA puede seguir creciendo, aunque parte de la rentabilidad se desplace desde las grandes plataformas digitales hacia quienes resuelven sus cuellos de botella.

Oro

El metal precioso ofrece protección, pero exige pagar un peaje de volatilidad. Después de marcar máximos por encima de los 5.500 dólares la onza en enero, el metal llegó a perder la zona de los 4.000 dólares a finales de junio y cotiza ahora cerca de los 4.100 dólares.

La caída se explica, sobre todo, por el miedo a una inflación más persistente y a una Fed obligada a subir tipos otra vez. Eso eleva la rentabilidad de los bonos, que se sitúan por encima del 4,4% y fortalece al dólar. En todo caso, los analistas de J.P. Morgan siguen viendo al oro por encima de los niveles actuales, con una previsión de 6.000 dólares por onza para el último trimestre de 2026 y de 6.300 dólares a finales de 2027.

A su vez, la actual combinación macroeconómica estadounidense de altos déficits, falta de consolidación fiscal y las consiguientes necesidades de financiación sugiere que todavía hay margen para que «el precio vuelva a subir a largo plazo», afirman los estrategas de Bank of America. El oro quedaría como una cobertura de cartera y no como un sustituto automático de todos los demás activos.

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