Publicado: julio 11, 2026, 3:08 pm
Tiene cara de niño. En el vestuario, Pedri le llama «el niño trompeta». Pero cuando el balón echa a rodar desaparece cualquier rastro de adolescencia. Pau Cubarsí juega con la serenidad de un central que acumula quince años en la élite. No se acelera, no improvisa, no se esconde. Ordena, corrige, anticipa y, sobre todo, decide. A sus 19 años no solo sostiene la mejor defensa del Mundial: dirige el juego de España desde la defensa. Mientras otros centrales despejan incendios, él dibuja el camino hacia el gol. En un Mundial en el que los focos suelen perseguir a los delanteros, Cubarsí ha conseguido algo mucho más difícil: convertir la defensa en espectáculo. Lo hace sin estridencias, con la serenidad de quien parece llevar una década jugando este tipo de partidos. Cada recuperación tiene sentido. Cada pase rompe un sistema defensivo. Cada decisión transmite una calma impropia de un futbolista que aún no ha cumplido los veinte. Luis de la Fuente ha construido un bloque con muy pocas piezas intocables. Rodri, Unai Simón, Cucurella y Cubarsí forman ese núcleo inamovible sobre el que gira la selección. Pero el caso del central del Barcelona tiene un matiz especial: casi todos los ataques españoles nacen en sus botas. No se limita a asegurar la posesión. La acelera. Donde otros ven una circulación horizontal, él encuentra un pase filtrado que rompe líneas y abre la defensa rival de par en par. Ante Bélgica volvió a ofrecer una exhibición silenciosa. Solo Rodri tocó más balones que él. Cubarsí completó 89 de sus 91 pases (98% de acierto), dio doce pases en largo, creó dos ocasiones y dejó un balón profundo que solo un mal control de Lamine Yamal evitó que terminara en un mano a mano. Incluso la acción decisiva del partido nació de su valentía: avanzó desde atrás, armó un potente disparo lejano y el rechace del portero terminó convertido en el gol de Mikel Merino. A todo ello añadió cinco despejes, tres recuperaciones y una actuación sin una sola grieta defensiva. No fue una excepción. Ha disputado los seis encuentros completos del Mundial, los 540 minutos posibles, sin perder jamás su sitio. España todavía no ha encontrado un rival capaz de desordenarle. Suma 521 pases buenos de 540 intentos, 22 recuperaciones, 21 despejes y, quizá el dato que mejor resume su torneo, todavía no ha sido regateado ni una sola vez. La sensación de dominio que transmite ha provocado un consenso poco habitual entre algunas de las mayores leyendas de la posición. Carles Puyol, toda una institución en la defensa, no dudó en definirlo como «el mejor central de esta Copa del Mundo» y fue un paso más allá: «Lamine Yamal está reescribiendo el fútbol en ataque, y Cubarsí está haciendo exactamente lo mismo en defensa. Son dos caras de la misma moneda». Una comparación que explica bien el impacto de ambos adolescentes en una selección que ha encontrado presente y futuro al mismo tiempo. También Sergio Ramos quedó impresionado por su rendimiento. «No entiendo cómo un jugador tan joven puede jugar con ese nivel de madurez. No es normal. Su lectura del juego, su compostura y la forma en que rompe líneas con sus pases… es algo especial», aseguró el excentral sevillano, que solo le encuentra un margen de crecimiento: «Si añade un poco más de agresividad, lo tiene todo para convertirse en el mejor defensor del mundo». El respeto no llega únicamente desde España. Rio Ferdinand fue incluso más contundente: «Hasta los cuartos, España era el único equipo que no había recibido un gol en esta Copa del Mundo, y la razón principal de eso es Pau Cubarsí». Paolo Maldini, por su parte, destacó precisamente la acción que decidió el duelo frente a Bélgica: «También fue clave en el gol de la victoria de España. Fue su disparo el que el portero rechazó antes del tanto de Merino». Dentro del vestuario el reconocimiento es igual de rotundo. Lamine Yamal resumió la tranquilidad que transmite convivir con él sobre el campo: «Cuando sé que Pau está detrás de mí en defensa, me siento mucho más tranquilo. Siempre está mirando alrededor, siempre hablando, siempre leyendo el juego antes que nadie. Nunca desconecta». Una frase que retrata mejor que cualquier estadística el peso que ha adquirido el central en esta selección. Mientras España sigue soñando con el título, el Mundial de Pau Cubarsí ya pertenece a esa categoría de torneos que anuncian el nacimiento de un futbolista generacional. Hay jugadores que necesitan los años para alcanzar la grandeza. Él ha decidido llegar antes. Con solo 19 años, ya juega como si el Mundial llevara toda la vida esperándolo.
