Inversión masiva, verborrea 'trumpista' y más ayuda a Ucrania: para qué sirvió y para qué no la cumbre de la OTAN en Ankara - Estados Unidos (ES)
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Inversión masiva, verborrea 'trumpista' y más ayuda a Ucrania: para qué sirvió y para qué no la cumbre de la OTAN en Ankara

Publicado: julio 11, 2026, 6:23 am

La OTAN está en su mejor momento, o eso dijo su secretario general, Mark Rutte, después de la cumbre de Ankara que estuvo marcada por nuevas tensiones con Donald Trump, unas conclusiones algo descafeinadas y pocas escenas que llamasen la atención. De la Alianza sale el mensaje de que si bien la reunión en La Haya el pasado año fue la del acuerdo, esta en Turquía ha sido la de la implementación: Estados Unidos da un paso al lado y Europa empieza a hacerse cargo de su propia seguridad sin olvidar, eso sí, el respaldo a Ucrania.

Trump sigue decepcionado con los aliados por no ayudarle en la guerra contra Irán, sobre la que negó que fuera a mantenerse el alto el fuego. Además, el inquilino de la Casa Blanca volvió a atacar a España, con amenazas de cortar el comercio, y luego a la vuelta suavizó sus declaraciones asegurando que el Gobierno de Sánchez había dado un importante paso adelante. Y lo que ya se sabía: los socios tienen que gastar el 5% del PIB en defensa, pero casi nadie sabe cómo llegar a esa cifra.

En general, estas fueron las conclusiones de la reunió en Turquía:

Lo que se consiguió

El compromiso con la defensa mutua pareció ser el punto más importante de las conclusiones. «Nos hemos reunido en Ankara para reafirmar nuestro compromiso inquebrantable con nuestra defensa colectiva en virtud del Artículo 5 del Tratado de Washington y con el vínculo transatlántico. Un ataque contra uno es un ataque contra todos. Nuestra unidad, solidaridad y fortaleza colectiva siguen siendo el fundamento de la paz, la seguridad y la prosperidad para los mil millones de ciudadanos», se lee en el documento de conclusiones. Pero eso tiene cierta trampa porque Washington no se olvida de Groenlandia. Dinamarca insistió en que la isla «no está en venta» pero Trump quiere tener el control. De momento, calma tensa.

Ucrania, además, tendrá más ayuda. Los aliados también acordaron, por otra parte, reforzar el apoyo a Kiev. «Para 2026, los aliados se comprometen a aportar 70.000 millones de euros en equipamiento militar, asistencia y formación para Ucrania, y afirman sus compromisos soberanos de mantener al menos niveles equivalentes en 2027″, recogieron en las conclusiones, y reconocieron el rol de Kiev para la seguridad occidental, pero sin entrar a valorar la petición de Volodimir Zelenski de que esas capacidades de defensa sirvan para tomar la «decisión lógica» de que el país entre en la Alianza; no es algo que eso vaya a suceder a corto o medio plazo… ni quizás nunca. Asimismo, Trump confirmó a Zelenski que le autoriza para fabricar misiles Patriot en territorio ucraniano y con asesoramiento estadounidense.

Los europeos dan un paso adelante, pero no por lo que la gente cree: en realidad, no lo hacen por darle la razón a Trump, sino por si él decide boicotear la Alianza. La inversión será masiva, pues la OTAN ha anunciado un plan de inversión masivo que destinará 43.766,5 millones de euros (50.000 millones de dólares) a la adquisición de sistemas antidrones y otros elementos militares a corto y medio plazo. De este monto, aproximadamente 37.000 millones se centrarán específicamente en el desarrollo de drones y sistemas avanzados, impulsando una «revolución industrial transatlántica» para reponer arsenales y mejorar la tecnología frente a amenazas externas. Entre estas iniciativas destaca la compra de hasta cinco aeronaves no tripuladas MQ-4C Triton de alta gama por parte de Dinamarca, Finlandia, Alemania y Noruega para reforzar la Fuerza de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento de la Alianza.

En cuanto a los proyectos de colaboración, once aliados han acordado la compra conjunta de aviones Saab GlobalEye para modernizar la vigilancia aérea y sustituir la anticuada flota de Boeing E-3. Por su parte, España participará en un nuevo proyecto multinacional sobre la aeronave Airbus A400M junto a países como Francia y el Reino Unido, y se ha convertido en el decimonoveno aliado en sumarse al programa de Vigilancia Continua desde el Espacio (APSS). Asimismo, la Flota Multinacional de Aviones Cisterna (MRTT) continúa su expansión con la incorporación de Finlandia y la entrega inminente de su décimo Airbus A330 MRTT, acercándose a su capacidad total prevista de doce aviones. Es decir, todo ese peso recae sobre el lado europeo… como pretende EEUU pero también para que los aliados se prevengan de lo que pueda hacer Trump.

Lo que todavía queda pendiente

Apaciguar a Trump es como un juego. Lo del presidente estadounidense es todo verborrea: llamó «escoria» a los iraníes, tuvo desplantes con Meloni, insistió que España es «un mal aliado» y habló de «decepción» con los socios. Todo en solo dos días; pero las amenazas del estadounidense, que se tomaron «con paciencia y tranquilidad» en Moncloa, según las palabras de Pedro Sánchez, demostraron no tanto presión sino la imprevisibilidad del inquilino de la Casa Blanca. «A Trump hay que escucharle pero no hacer caso de lo que dice», había avisado el ex secretario general de la OTAN, Javier Solana, antes del cónclave en una entrevista en 20minutos. Y así fue: a su vuelta, alegó que España se había «redimido» con una importante inversión, mientras el Gobierno aseguró que se trata simplemente de un compromiso ya adquirido.

Rutte, por su parte, sigue buscando un equilibrio imposible. El neerlandés celebró celebró que la cumbre de Ankara haya sido, dijo, «un gran éxito» y que la OTAN esté «más fuerte que nunca», según repitió. En toda la Alianza, la inversión en defensa sigue aumentando, se entregan nuevas capacidades y la industria está ampliando la producción. Los aliados europeos y Canadá están asumiendo una mayor responsabilidad por nuestra seguridad compartida. Estas son las bases de una OTAN más fuerte, más justa y más capaz», sostuvo el secretario general, que reivindicó de nuevo a Trump como el gran valedor de esa «OTAN. 3.0». Su actitud, eso sí, no gusta a muchos gobiernos, como el español o el italiano, aunque de puertas hacia fuera todo parezca normalidad.

¿Y cómo van a llegar los aliados al 5% de gasto en defensa? España insistió en que no va a llegar a esa cifra, a la que ya está poniendo matices también Italia. La primera ministra, Giorgia Meloni, aseguró que su país está «comprometido» con ese objetivo, pero «estableciendo nosotros los tiempos, los modos, las prioridades, en base al contexto y a nuestras posibilidades», avisó. Es decir, los números no son importantes por sí solos en Roma… como tampoco en Madrid. Este aumento refleja la «idea más amplia» que Italia tiene respecto a la «seguridad nacional y la resiliencia estratégica», añadió Meloni, que quiere aumentar la inversión militar… «pero de forma sostenible.

En general, la Alianza sale de Turquía como entró: con EEUU marcando el paso, Europa y España aceptando y quitando importancia a los órdagos de Washington y Ucrania pidiendo más apoyo a sus socios. Fue tan bizarra por momentos la reunión que a todo eso se sumó el obsequio de Erdogan a los líderes: el presidente turco entregó un revolver personalizado con licencia de exportación que muchos de sus homólogos dejaron en Turquía o en custodia de la policía al llegar a sus países. Una metáfora de que la inversión en defensa no va tanto sobre el qué, sino que tiene que ver con el cómo.

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