Mikel Merino y a semifinales del Mundial 2026: otro gol 'in extremis' acaba con Bélgica en una noche para la historia - Estados Unidos (ES)
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Mikel Merino y a semifinales del Mundial 2026: otro gol 'in extremis' acaba con Bélgica en una noche para la historia

Publicado: julio 10, 2026, 9:55 pm

Como se recuerda el penalti de Cesc Fábregas ante Italia, en la tanda de cuartos de la Eurocopa 2008. Como el de David Villa a Paraguay, en los del Mundial 2010. O el de Puyol a Alemania, en esas ‘semis’ en Sudáfrica. Así se hablará también del de Mikel Merino esta noche, otra vez mágica, otra vez suya. Ya se ha acostumbrado el centrocampista gunner a salir al rescate y, ante una España atascada frente a Bélgica, no faltó: solo dos minutos sobre el césped le bastaron para hacer el gol de la victoria y meter a la selección en semifinales del Mundial 2026, en las que se medirá a Francia.

Mucho más que un partido. Mucho más que unas semifinales. Mucho más que un Mundial. Lo que había en juego sobre el césped del SoFi Stadium era una cita con la historia, las segundas ‘semis’ mundialistas de la Roja, y cerrar una herida abierta durante 40 años, con la eliminación de España a manos de los Diablos Rojos en México 1986. Y Luis de la Fuente lo arriesgó todo… y acertó: por primera vez en todo el torneo, Pedri fue suplente, dejando su lugar a Fabián Ruiz.

El plan del técnico de Haro no pudo salir mejor. Por mucho que el cuadro belga se encerrase atrás, renunciando muy pronto a la presión alta ante una España con un ritmo intenso. Porque el dos veces campeón de la Champions League con el PSG, después de media hora de partido sin más avisos que una zapatazo de Lamine Yamal desviado, fue el que abrió la lata. Estaba justo donde tenía que estar, solo cerca del área pequeña, y tuvo la suerte que hace falta en estas ocasiones, porque su remate tocó en Mechele antes de entrar, para poner en la red el rechace de un disparo de Dani Olmo.

Tranquilizó a la Roja el 1-0, que la asentó sobre el terreno de juego para dar paso a sus mejores minutos. Pudo ampliar la ventaja el ’19’ poco después, pero sigue negado de cara a puerta: Courtois le sacó una falta y él mandó al exterior de la red otro intento. Y, como el fútbol es así de caprichoso, en los momentos de más dominio de la selección española, Bélgica hizo el empate. Jarro de agua fría justo antes del descanso.

Nadie había conseguido hasta entonces batir la meta de España ni a Unai Simón, que cierra su récord sin recibir un gol en Mundiales en los 649 minutos. De Ketelaere tendrá siempre el honor de ser el futbolista que impidió al del Athletic colocar la marca mucho más lejos, pero su testarazo a bocajarro fue inapelable para el portero de la selección.

Menos de 10 minutos tardó De la Fuente en mover el banquillo al volver de los vestuarios. España iba cuesta abajo y sin frenos. Trabada, sin ideas y con cada vez más dificultades para frenar a los Diablos Rojos, decididos a pescar en una transición. La tragedia se mascó cuando De Cuyper reventó el balón al exterior de la red, tras una combinación rapidísima entre De Bruyne y Doku y un mal despeje en el área. Justo después, Pedri y Ferran Torres, al campo por Fabián y Baena.

Pero las piernas frescas apenas dieron aire a España. Solo los primeros minutos con ellos sobre el césped sirvieron a los de De la Fuente para apretar. Avisó Lamine con otro disparo con veneno de los suyos. Pero estaba Courtois enfrente. Luego fue Oyarzabal, tras combinar con el ’19’ de la selección, el que se topó con el guardameta del Real Madrid. A partir de entonces, nada. Nada de nada. Apenas amenazó el área, por más que la merodeó. Ni siquiera cuando el gigante belga tuvo que ser sustituido por una inoportuna lesión.

Y el partido entró en los minutos finales. Los nervios amenazaron con poder con Unai Simón, que dejó una arriesgada salida para despejar un balón peligroso del cuadro belga que De Bruyne no aprovechó de puro milagro. Momento para Mikel Merino: en el 86′, el héroe ante Portugal recogió el testigo de Olmo y puso rumbo al área. Para el 88′, el billete ya estaba en manos de España. Solo dos minutos después de entrar.

Pero qué dos minutos de infarto dejó el navarro. Porque lo suyo, de tantas veces que lo ha hecho ya, ha dejado de ser suerte. No es ángel, es olfato y efectividad. Porque el ‘6’ de España vio a Cubarsí soltar un zapatazo desde fuera del área y arrancó la carrera para recoger el balón suelto de un mal rechace de Lammens, el sustituto de Courtois. Balón a la red, giro al banderín emulando la celebración de su padre y España a semifinales.

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