La OTAN prepara en Ankara su 'refundación' ante el repliegue de EEUU y las tensiones de Trump con los europeos - Estados Unidos (ES)
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La OTAN prepara en Ankara su 'refundación' ante el repliegue de EEUU y las tensiones de Trump con los europeos

Publicado: julio 6, 2026, 4:23 pm

«Pronto aprenderán». Esa frase de Donald Trump estuvo dirigida estos días a España por no cumplir con el gasto del 5% del PIB en defensa, y la dijo en los momentos previos a la cumbre de la OTAN que se celebra este martes y miércoles en Ankara (Turquía). Y es que la inversión militar, el papel de los europeos en la organización y el respaldo a Ucrania marcarán un encuentro que está llamado a ser el de la ‘refundación’ de la Alianza Atlántica. La OTAN 3.0, como la han llamado desde Washington tras anunciar que durante los próximos seis meses la Casa Blanca analizará su presencia en territorio europeo.

Ese repliegue pone el foco en quiénes pueden tirar del carro a partir del cambio de mirada de EEUU y la relación estratégica entre Washington y los aliados europeos, que pasa por su peor momento aunque el secretario general, Mark Rutte, se empeñe en mostrar lo contrario. La guerra de Irán ha provocado una gran grieta que todavía no se ha suturado. Washington lleva mucho tiempo hablando de «decepción» con los europeos, y el propio Rutte entiende, dice, ese sentimiento en la Casa Blanca; allí se vio hace poco con el presidente, al que reivindicó como «líder del mundo libre» y al que dio la medalla de conseguir que Europa incremente su gasto en defensa hasta el nuevo objetivo del 5% del PIB pactado en La Haya hace justo un año.

¿Habrá retirada de tropas estadounidenses? En Bruselas y en la Casa Blanca prefieren llamarlo reestructuración. «Llamémosla la revisión de la OTAN 3.0. Esta revisión se llevará a cabo con la colaboración de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y del mando Europeo. Implicará consultas con el Congreso de Estados Unidos y con nuestros aliados, pero que no quepa duda: será una revisión en toda regla», explicó hace semanas el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, precisamente en la sede de la Alianza. «Habrá países que cumplan y otros que no», espetó, pero no se refirió por ejemplo a bases concretas como Rota y Morón en el caso de España.

Trump ha encontrado, de nuevo, el abrazo de Rutte. Este lunes, en la rueda de prensa previa a la cumbre, el neerlandés sostuvo que no hay la tensión que se dice entre Europa y EEUU y ha reivindicado que Donald Trump «ha unido» a la Alianza, a la pregunta de si EEUU está «abandonando» la organización. El neerlandés cree lo contrario pero además ha pedido a los europeos que cambien de mentalidad, para pasar de una visión puramente económica a una que tenga que ver con las capacidades militares.

España se desmarca de las nuevas tesis e insiste en que con el 2,1% de gasto podrá cumplir con sus capacidades y esa etiqueta de ‘verso suelto’ le ha servido al Gobierno de Sánchez para ser la diana de Trump. «Los españoles pertenecen a la OTAN, pero no son muy buenos miembros», sostuvo el pasado viernes después definir al país ante Rutte como «un horror». El Ejecutivo, en cambio, defiende que España es «un socio leal y que cumple», tal como expresaron los ministros de Defensa y de Exteriores, Margarita Robles y José Manuel Albares.

En cambio, el otrora magnate sigue viendo a la Alianza como «un tigre de papel», aunque ya no habla abiertamente de salirse de la misma. Según sus propios datos, Estados Unidos destina 999.000 millones de dólares a la defensa común, una cifra que contrasta drásticamente con la de otros socios como Francia (66.500 millones), Italia (48.800 millones) o Polonia (44.300 millones), mientras que los números de España y Alemania son más bajos. Esos números son los que usa Trump como acicate para Europa en la previa de la cita en Ankara.

Desde la perspectiva europea, por tanto, el peso irá poco a poco a parar a los Bálticos. Polonia, Lituania y Letonia son quienes más invierten en defensa ahora mismo y solo los polacos están por encima del 4% -y por tanto más cerca del objetivo del 5%-, según los datos del último informe de la Alianza correspondiente al 2025. Eso sí, el caso de Estados Unidos es paradigmático porque la presión de Trump a los demás no se aplica a Washington: ha reducido la inversión en defensa en el último año, situándose en un 3,19% y siendo el único miembro de la Alianza que ha bajado la cifra (la aportación total a la organización ha pasado del 64% al 60%).

La importancia de Turquía

Por otro lado, precisamente Turquía está llamada a convertirse en el eje de la Alianza si se consuma el repliegue estadounidense. Es miembro de la OTAN desde 1952 y es el segundo ejército más numeroso de la Alianza, solo por detrás precisamente del estadounidense. Pero en el caso otomano no hay que hablar tanto de números como de enclaves. Turquía alberga puntos y bases clave para la Alianza. Es el caso de la base aérea de Incirlik, la de Konya y el mando terrestre en Izmir, que cumplen funciones esenciales en operaciones aéreas, vigilancia y coordinación militar. Aunque el número es reducido en comparación con el total de infraestructuras militares del país, su valor estratégico es muy alto debido a la ubicación de Turquía en el flanco suroriental de la OTAN, cerca de zonas de conflicto como Oriente Medio.

Cuenta con aproximadamente 355.000 militares en servicio activo, alrededor de 379.000 reservistas y cerca de 150.000 miembros de fuerzas paramilitares, lo que suma un total aproximado de 884.000 efectivos. Sus fuerzas armadas disponen de más de 2.200 tanques, 61.000 vehículos blindados, más de 1.000 aeronaves militares y una marina con 182 buques de guerra. Además, mantiene vigente el servicio militar obligatorio.

Javier Solana, ex secretario general de la OTAN, resume a 20minutos que la reunión es «muy importante» por los temas y por la sede, pero pide relativizar los mensajes que salen de Estados Unidos. «El presidente Trump es un revulsivo pero el país no está a disposición de la OTAN con él como sí lo estuvo con los presidentes anteriores«, reconoce, al tiempo que defiende la posición española sobre el gasto militar y espera que la situación actual sirva para que Europa «se haga cargo de su propia seguridad» y mantenga, al mismo tiempo, el compromiso con Ucrania.

Trump se verá con Zelenski

Y es que el respaldo a Ucrania será el otro gran tema de la cumbre de Ankara y de hecho Donald Trump se verá con Volodimir Zelenski. Lo hará en un contexto marcado por otro ataque masivo de Moscú durante este lunes con drones y misiles sobre Kiev, que ha dejado más de una decena de muertos. El presidente ucraniano quiere más apoyo militar de sus socios, toda vez que ha conseguido acercar a Trump a sus postulados, algo que Moscú, en cambio, no ve de la misma manera. Los aliados insisten en que el respaldo a Ucrania se mantendrá el tiempo que sea necesario, pero al mismo tiempo admiten que la vía diplomática es compatible con sostener las aspiraciones de las tropas de Kiev.

Rutte quiere que Ankara sea el escenario en el que se puedan desatascar las negociaciones de paz con Rusia, aunque Vladimir Putin le da la espalda -otra vez- a la Alianza Atlántica en este sentido. Sobre todo los europeos dan por hecho que la pelota está en el tejado del Kremlin. Mientras, Rusia cree que Trump no ha cambiado su postura sobre la guerra, incluso pese a la idea de Washington de retomar las sanciones contra Moscú y aceptar que Ucrania fabrique misiles. «Creo que Trump es consistente y que entiende lo que está pasando en Ucrania pero, y lo más importante, que está abierto a escuchar la información que Putin le ofrece», sostuvo este lunes, eso sí, el portavoz del Gobierno ruso, Dmitri Peskov.

La OTAN encuentra en Turquía el momento de reestructurarse. Trump y Ucrania tienen en jaque a los aliados, por diferentes motivos. Desde 2022, la Alianza busca la manera de adaptarse a los nuevos tiempos, pero a las amenazas externas, como Rusia, se han unido los órdagos internos, que además llegan desde el sostén de la organización. La mayoría hablan de un «mejor reparto de la carga», como dice el propio Rutte; la realidad es que la OTAN tiene que buscar la manera de sobrevivir sin Estados Unidos. En cuerpo estará, pero no tanto en alma.

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