¿Por qué el mundo necesita cada vez más dinero para ser más rico? - Estados Unidos (ES)
Registro  /  Login

Otro sitio más de Gerente.com


¿Por qué el mundo necesita cada vez más dinero para ser más rico?

Publicado: julio 5, 2026, 3:00 am

Comprar una vivienda, construir un centro de datos para inteligencia artificial (IA), abrir una fábrica de chips o ampliar una red eléctrica parecen decisiones que tienen muy poco que ver entre sí. Sin embargo, todas comparten el mismo punto de partida. Antes de generar riqueza necesitan financiación. Cuanto más ambicioso es el proyecto, mayor es la cantidad de dinero que alguien tiene que adelantar hoy con la esperanza de recuperarla mañana.

Mientras el patrimonio mundial ha seguido creciendo durante las dos últimas décadas, la deuda global también ha alcanzado máximos históricos. Según el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), ya ronda los 353 billones de dólares, más de tres veces toda la producción anual del planeta. Al mismo tiempo, un análisis de McKinsey calcula que, desde el año 2000, por cada dólar de nueva inversión, el mundo ha llegado a generar alrededor de 3,5 dólares de riqueza. Las dos cifras parecen contar historias distintas, pero forman parte del mismo fenómeno.

Cuando pensamos en la riqueza mundial resulta fácil imaginar empresas como Nvidia, Microsoft o Amazon, grandes modelos de IA o las nuevas fábricas de semiconductores que se están construyendo en Estados Unidos, Europa y Asia. Sin embargo, basta con analizar el balance del planeta para descubrir una realidad bastante diferente. McKinsey calcula que cerca del 70% del patrimonio mundial sigue concentrándose en viviendas, edificios e infraestructuras, mientras que la propiedad intelectual, el software y otros activos intangibles apenas superan el 5%.

La dictadura del ladrillo

Ese reparto explica por qué la vivienda sigue siendo una de las mayores consumidoras de financiación del mundo. Durante los últimos veinte años, los precios han crecido mucho más deprisa que los salarios en buena parte de las economías desarrolladas. Para quien ya era propietario eso ha supuesto un aumento de patrimonio, pero para quien intenta comprar hoy esa misma vivienda significa asumir una hipoteca mucho mayor para adquirir prácticamente el mismo activo. El patrimonio de unos aumenta al mismo tiempo que crece la deuda de otros.

La historia empieza a repetirse ahora con las nuevas tecnologías, aunque con cifras muy distintas. Microsoft, Amazon, Meta, Alphabet o xAI han abierto una carrera para construir centros de datos, asegurar el suministro eléctrico y comprar millones de chips capaces de entrenar modelos cada vez más potentes. Solo Amazon prevé invertir alrededor de 100.000 millones de dólares este año, Microsoft mantiene un ritmo cercano a los 80.000 millones, y Meta ha elevado su gasto previsto hasta un máximo de 72.000 millones. Detrás de cada uno de esos anuncios está la necesidad de conseguir enormes cantidades de capital antes de que esos proyectos empiecen a generar beneficios.

Los gobiernos completan el círculo

La OCDE calcula que Estados y empresas emitirán este año alrededor de 29 billones de dólares en bonos, prácticamente el doble que hace una década. Una parte financiará nuevas infraestructuras, defensa, transición energética o digitalización, pero otra cantidad creciente tendrá como destino refinanciar la deuda emitida años atrás que ahora llega a vencimiento. Solo las necesidades de refinanciación soberana alcanzaron los 13,5 billones de dólares el año pasado, el nivel más elevado registrado.

Todo ello ayuda a entender una de las conclusiones más interesantes del informe de McKinsey. En lo que va de siglo, aproximadamente el 75% del aumento del patrimonio mundial no ha procedido de construir nuevos activos, sino del incremento del precio de los que ya existían. Las viviendas valen más, el suelo vale más, muchas empresas cotizan a múltiplos mucho más altos y las infraestructuras acumulan valoraciones muy superiores a las de hace dos décadas. La cuestión es si toda esa financiación está creando suficiente capacidad productiva para sostener el valor de unos activos que no han dejado de encarecerse.

Mientras la productividad crezca al mismo ritmo que las necesidades de financiación, la deuda seguirá siendo una herramienta para acelerar el desarrollo. Si ambas variables empiezan a separarse, la riqueza seguirá aumentando sobre el papel, pero mantenerla exigirá cada vez más dinero.

Related Articles