Javier Martín, el actor con trastorno bipolar que logró superar un intento de suicidio: "Tienes un sufrimiento que es inexplicable y es mucho más doloroso que cualquier dolor físico" - Estados Unidos (ES)
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Javier Martín, el actor con trastorno bipolar que logró superar un intento de suicidio: «Tienes un sufrimiento que es inexplicable y es mucho más doloroso que cualquier dolor físico»

Publicado: junio 30, 2026, 8:23 am

En España, cerca de 4.000 personas, unas 10 personas al día, se suicidan, y no hablar de ello mata. A día de hoy el tabú sigue abrazando a la primera causa de muerte no natural en nuestro país. Por ello, hay que repetirlo, el silencio mata. Y, es que, no callarlo y hablar del suicidio podría cambiar unos datos que son cada vez más preocupantes y ese es el mensaje que tanto los expertos como Javier Martín, diagnosticado con trastorno bipolar y habiendo superado un intento de suicidio, recalcan como primer paso para solucionar lo que ya se considera la «pandemia del siglo XXI».

El actor y presentador, reconocido sobre todo por sus años en Caiga quien caiga, nunca fue consciente de tener una enfermedad mental, pero transitaba por brotes maníacos y depresivos que le llevaron, incluso, a intentar quitarse la vida. Pasó por dos psiquiátricos, pero su diagnóstico tardó en llegar: un trastorno bipolar crónico que le producía aquellas fases de elevaciones (como él llama a la fase maníaca) pero también etapas depresivas en las que el sufrimiento era «horrible».

Desde una fantasía maravillosa hasta un sufrimiento insoportable

El trastorno bipolar es una enfermedad mental crónica, llamada anteriormente trastorno maníaco depresivo, que se caracteriza por cambios extremos en el estado de ánimo. Así pues, la persona que lo padece vive entre subidones emocionales con manía o hipomanía, estados estables o fases depresivas severas. Y todo ello, lo ha padecido Javier Martín, que cuenta a 20bien que su fase maníaca se sentía como si entrara en Narnia, esa era su percepción de la realidad.

«Entro en un mundo fantástico en el que estáis todos, estáis vosotros, está mi casa, está la ciudad, está la televisión, está esta realidad que todos conocemos, pero ahí dentro yo veo otra realidad que para mí es absolutamente real. Es absolutamente real que yo me comunique con las plantas, que me comunique con los animales, que pueda sentir a un amigo mío que se murió unos años antes y que pueda hablar mentalmente con él», nos explica, haciendo hincapié en que como lo estaba sintiendo no podía plantearse que todo eso no fuera real, le parecía maravilloso.

Estos cuadros maníacos se vieron agravados por el consumo de drogas, una de las complicaciones que derivan del trastorno bipolar y una situación que Javier Martín nunca ha ocultado. «Yo tomaba drogas como toma muchísima gente en este país, de manera lúdica, que no estoy diciendo que sea positiva. Pero yo seguía con mi vida estupendamente, socializaba, hacía mi trabajo bien. Y nunca supuso ningún problema. Pero eso es lo que tienen las drogas, que a lo mejor tú ves que todo va estupendamente, pero es una ruleta rusa. De repente hay un día, después de 10, 15, 20 años, que se dispara tu cabeza. Mi psiquiatra me dijo: ‘Mira, Javier, si te fumas una calada de un porro, no sabemos lo que te puede pasar’. Así que decidí: fuera drogas«, explica.

«Todo es absolutamente negativo y pierdes la esperanza»

Por otro lado, en sus cuadros depresivos la percepción de la realidad dejaba atrás esas elevaciones y ese éxtasis para pasar a otro plano. «El filtro desde el que ves las cosas es desde el miedo al futuro y del todo me va a salir mal. Te repites que me va a dejar mi pareja, que mis amigos no me van a aguantar… Todo es absolutamente negativo y pierdes la esperanza. Es difícil de explicar porque tienes un sufrimiento que es inexplicable. Mucho más doloroso que cualquier dolor físico«, nos relata. Fue en su primera depresión cuando una voz muy intensa le incitó a quitarse la vida desde un séptimo piso.

«Para mí ese fue el punto de quitarme de la barandilla»

Un dolor insoportable fue lo que hizo que Javier Martín se situara en la barandilla de la terraza de su piso, en una séptima planta. «Imaginé todo lo que pasaría después de lanzarme desde la terraza. Imaginé la cara de mi marido recibiendo la noticia. No hay palabras para definir ese momento, es desgarrador, horrendo, terrible… tantas personas que reciben esa noticia y les desgarra porque todas las muertes son muy dolorosas, pero la muerte por suicidio tiene un componente que no tiene ninguna otra, la culpabilidad», explica.

Sin embargo, Javier nos cuenta que dar un paso atrás no significaba que ese sufrimiento insoportable acabara. «Ese fue el punto de quitarme de la barandilla, no de decidir que ya no quería suicidarme, no es una cosa mágica que de repente ya decides que no. Fue después de eso cuando hubo un trabajo de pico y pala con la psicóloga y los psiquiatras para salir de la situación«.

El amor a su familia le retiró de ese momento totalmente peligroso, sin embargo, el actor reflexiona sobre la cantidad de gente que sufre tantísimo que ni siquiera el amor de su familia les puede hacer cambiar de opinión. Son personas que han perdido la esperanza, con razones o sin razón alguna, por una enfermedad o por una cuestión social como el trabajo, la vivienda, las relaciones o la economía. Ese pozo profundo está cavado en la desesperanza, según relata el actor.

Devolver la esperanza, acompañar y hablar de suicidio

«Yo perdí la esperanza y sabía que no iba a poder salir de ahí. Lo sabía, no es que lo creyera. Y cuando ya salí de ahí, tenía la necesidad de contarle a toda esa gente que está en esa situación que sí que se puede, que se puede salir«, nos explica Javier unos 15 años después de ponerse en manos de profesionales. El actor utiliza su historia para apoyar y acompañar a personas que como él vivió y todavía residen en ese pozo en el que todo parece imposible de cambiar. Este hilo conductor se puede conocer ahora gracias al recién estrenado documental «9’8 m/s². La velocidad del suicidio» de la SEPSM (Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental), con Javier como protagonista junto a profesionales sanitarios.

«Yo perdí la esperanza y sabía que no iba a poder salir de ahí. Lo sabía, no es que lo creyera»

Y, es que, el de Javier Martín es un testimonio lleno de esperanza que invita a hablar del suicidio para acompañar a esas personas que cada día conviven con ese sufrimiento. A hacerles ver que se les puede devolver la esperanza a través de la terapia profesional, pero también desde la conciencia social.

«Primero, mantener la calma. Lo segundo, tomarlo en serio, que hay muchas personas que no lo toman así, y la siguiente yo creo que es escuchar a esa persona. Muchos problemas de esta vida se solucionarían si nos escucháramos de verdad», son los consejos que como persona que vivió la situación cree necesarios para abordar ese momento cuando alguien te verbaliza la idea de intentar el suicidio.

No obstante, Javier Martín también aborda la necesidad de hablar de ello en los medios de comunicación: «Hay que hablar de ello de alguna manera y decir, sí, señoras y señores, hay mucho suicidio y vamos a informar de lo que está pasando, pero vamos a informar también de qué es lo que tienes que hacer para salir de la situación en la que estás», cuenta.

Además, nos señala lo importantísimo que es «denunciar la situación en la sanidad pública» y el difícil acceso a un psicólogo público y una terapia de calidad, y cómo se aborda la salud mental desde la política. «Hay veces que una enfermedad mental llega sin motivos, pero hay una gran parte que se da por las condiciones de vida que tiene una persona, motivadas en mayor medida por decisiones que toman los políticos. «Cuando tú no arreglas el problema de la vivienda, que es indispensable en la vida de una persona, eso también crea problemas de salud mental», concluye el presentador.

Javier Martín da gracias a su trastorno bipolar en esta conversación con 20bien, porque «soy consciente de que me voy a morir, mucho más consciente que antes, y como soy consciente quiero disfrutar de esta vida y de cuidarme. Quiero trabajar la empatía, la solidaridad, la escucha y seguir ayudando a la gente en lo posible. Voy a seguir trabajando el amor hacia mí y hacia los demás».

RECUERDA, SI NECESITAS AYUDA: Línea de atención a la conducta suicida: 024 (gratuita, confidencial y disponible las 24 horas).

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