Lo importante no es la caída, es el aterrizaje - Estados Unidos (ES)
Registro  /  Login

Otro sitio más de Gerente.com


Lo importante no es la caída, es el aterrizaje

Publicado: junio 21, 2026, 12:04 am

«Las artes marciales mixtas (MMA) son aquel deporte en el que el favorito es el menos favorito de todos los deportes». Esta frase, de cosecha propia, define con exactitud una disciplina en la que un golpe, un derribo o una mala noche puede trastornar profundamente el devenir de una carrera profesional. En el tenis, por poner un ejemplo, la pérdida de un set por parte de una estrella, es remediable en los minutos –u horas– que preceden. En las MMA, un trallazo dirigido con precisión hacia la cuenca orbital puede suponer la desestabilización de un luchador, el destrozo de un plan de juego y la consecuente derrota por haberte tragado un cañonazo inesperado. De tenerlo todo, en segundos, pasas a quedarte sin nada. Algo similar le ocurrió a Ilia Topuria el pasado domingo, 14 de junio, en el Jardín Sur de la Casa Blanca. El Matador, como se le conoce a la superestrella española, llegaba al pleito frente a Justin Gaethje con el cartel de claro favorito. Sin embargo, un cúmulo de errores, quizá de planteamientos erráticos, sumados a la excelsa actuación del estadounidense, provocaron que se apuntara su primer tropiezo como peleador profesional. El temible pegador norteamericano logró una victoria por KO técnico al final del cuarto asalto, momento en el que Aleksandre Topuria, el inseparable hermano de Ilia, puso punto y final a la contienda, pues la inflamación de los dos ojos impedía que el campeón pudiera continuar al tener totalmente minada la visión. Fue una acción de amor, pero también de inteligencia competitiva: evitar un mal mayor, por duro que fuera el momento, pensando en que todavía tiene mucho trayecto deportivo por recorrer y una vida por disfrutar con solo 29 años. Una vez que la derrota se oficializó, las redes sociales, esas carreteras digitales llenas de baches y toxicidad, se inundaron de odio, de comentarios burlescos, de personas vacías que vuelcan su frustración con un solo clic. Un vómito muy barato. Algunos, probablemente, hayan olvidado que Ilia Topuria siempre fue humilde en la victoria, y ahora demostró serlo también al probar el amargo sabor del tropiezo, pues concedió todo el crédito de la victoria a su oponente, Justin Gaethje. El Matador es de esos luchadores que han entendido desde el primer momento que la Ultimate Fighting Championship (UFC) no es solo una competición deportiva, también se premia el espectáculo, el ‘showbusiness’ americano . Por ello siempre trata de ir un paso más, vendiendo las rivalidades, los combates, en los que logra captar una atención mucho mayor que otros atletas. Aunque Topuria ha encarnado ese debate que reza si de sus palabras se desprende ‘arrogancia’ o ‘confianza’, e incluso ha dado algún que otro palo de más a algunos rivales tras sus derrotas, algunos caen en el error de no saber ver que detrás hay un movimiento que le permite tanto a él como a su oponente rentabilizar más el enfrentamiento. Sea como fuere, cuando ha llegado el revés, había mucha gente esperándolo: periodistas, luchadores, entrenadores. Algunos han aprovechado para hacer leña del árbol caído. Otros, como ciertos plumillas que desconocen por completo este deporte, para sacar a flote sus intereses torticeros, en ocasiones con tintes políticos. He llegado a escuchar que a Ilia Topuria «se le ha acabado la película». Pobres ignorantes. No son conscientes de que lo que ha terminado es la primera parte, con la pérdida de su imbatibilidad, ahora comienza la segunda, que será mucho más interesante. No son pocas las leyendas, como Muhammad Ali, Conor McGregor, Georges St-Pierre o George Foreman, que han protagonizado grandes relatos de redención . Y ese es el camino que ahora ha de adoptar El Matador. Es el momento de reconstruirse, recuperarse de sus lesiones físicas –y mentales– y regresar más fuerte, más maduro, más peligroso. Cuando uno llega a tales cotas como las que ha logrado Ilia Topuria, llegando a proclamarse doble campeón de la UFC –algo que solo otros diez luchadores han logrado en la historia– y cobrando ocho cifras por un combate, quizá se esfuma con ello una parte del fuego interior que le llevó a cosechar ese éxito. Pero la derrota te vuelve a poner en tu sitio, retrocediendo unas casillas en el tablero que conllevan un aprendizaje. El artista marcial mixto español ha sido referente por su mentalidad, inspiración por sus victorias y el hombre que puso en el mapa, en la primera línea mediática, un deporte otrora denostado. No se entienden las MMA en España sin Topuria, algo parecido a lo que logró Fernando Alonso con la Fórmula 1. En el horizonte, pese a no contar ya con el récord invicto, continúan asomando peleas muy emocionantes para el atleta español: Conor McGregor, Paddy Pimblett o, quién sabe, una revancha con Justin Gaethje. Perder una batalla no significa caer en la guerra. Topuria lo sabe. Y el año que viene volverá al octágono. Más sabio. Más capaz. Más feroz. Porque, en este deporte, lo importante no es la caída, es el aterrizaje . Y las grandes leyendas siempre se han forjado en la derrota.

Related Articles