Publicado: junio 19, 2026, 8:05 am
Hoy en día pocos guardan el dinero en casa, pero tenerlo en una cuenta parado es básicamente lo mismo. Y es que, a efectos prácticos, la inflación afecta de la misma manera el dinero que guardas bajo el colchón y el que conservas en el banco. Pero, ¿por qué? En palabras simples, cuando los precios suben (algo natural en la economía actual) y tu cuenta no genera rentabilidad, se pierde poder adquisitivo.
Aquí entramos en terreno silencioso; si bien no se genera un cargo bancario del dinero que estás perdiendo, dejas pasar una oportunidad para el ahorro sin siquiera saberlo. Según el Banco de España, los hogares españoles cerraron 2025 con más de 1,06 billones de euros en depósitos y una gran parte de ese dinero permanece inmóvil. Por eso, para que el impacto acumulado no sea tan grande, los expertos recomiendan cada vez más las cuentas remuneradas.
¿Cuánto cuesta conservar un ahorro de 5.000 o 10.000 euros?
Si se mantienen 10.000 euros parados durante un año con una inflación media cercana al 3%, como la que acostumbramos los últimos años en España, su poder adquisitivo se reduciría hasta el equivalente de unos 9.700 euros. A cinco años vista, aunque el saldo siga mostrando 10.000 euros, su valor real podría caer hasta aproximadamente los 8.587 euros.
En cuanto a ganancias, al elegir una cuenta que genere ciertos intereses, con 5.000 euros y una cuenta remunerada al 1,5% TAE podrías generar unos 75 euros al año, mientras que con un interés del 2% serían alrededor de 100 euros. Si la rentabilidad alcanza el 2,5%, el beneficio subiría hasta unos 125 euros anuales, y con un 3,2% TAE podría acercarse a los 160 euros, dinero que podría suplir la pérdida de poder adquisitivo por inflación.
Alternativas para el ahorro
Es comprensible ser temeroso con nuestro dinero, y más aún con los ahorros que tenemos contemplados para una casa, un coche, un viaje o una buena jubilación. Sin embargo, no se trata de invertir en grandes carteras o asumir grandes riesgos; también hay opciones para los más conservadores. Por ejemplo, los depósitos a plazo, las ya mencionadas cuentas remuneradas o los fondos monetarios.
