Publicado: junio 17, 2026, 6:11 pm
La Reserva Federal mantiene los tipos de interés en el rango objetivo del 3,5-3,75%, decisión que ha tomado por unanimidad. El organismo cumple las expectativas del mercado, tras una decisión que toma en aras de garantizar el «doble mandato» para el que fue creada: controlar la inflación y lograr el pleno empleo. Admiten que aunque el incremento de los precios sigue lejos del objetivo como consecuencia de las perturbaciones de la oferta que han impulsado aumentos de precios en varios sectores económicos, incluido el energético, la actividad se expande a un ritmo «sólido» a pesar de la incertidumbre económica.
En este contexto, elevan la previsión de inflación para el conjunto de 2026 desde el 2,7% de marzo al 3,6% actual. El incremento sería de una décima para 2027, hasta el 2,3%, al tiempo que mantienen en el 2% la cifra de 2028. En cuanto al crecimiento, prevén una moderación de la actividad con un recorte de dos décimas con respecto a la actualización de marzo. De este modo, el PIB cerraría en el 2,2% al término de diciembre. Mantiene el dato de 2027 en el 2,3%, a la vez que en 2028 pasaría del 2,1% proyectado hace tres meses al 2,2%.
Las nuevas proyecciones de los responsables de la política monetaria indican que nueve funcionarios prevén al menos un aumento de un cuarto de punto este año, y seis anticipan al menos dos. Otros nueve no esperan ningún cambio o incluso una reducción. Cabe destacar que sólo 18 de los 19 funcionarios presentaron sus proyecciones de tasas para finales de 2026, lo que sugiere que Warsh ha evitado pronunciarse.
Warsh ha presidido un Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) en el que varios participantes han comenzado a mostrar preocupación por la inflación persistente, que ha cerrado mayo en el 4,2%. El comunicado ha sido más escueto que en las reuniones anteriores, en una señal que algunos analistas interpretan como un primer avance de lo que está por venir. El nuevo presidente de la Fed se ha comprometido a dar un vuelco a la estrategia de comunicación del banco central, apostando por una orientación más prospectiva, que se podría traducir en ofrecer menos pistas acerca de los siguientes movimientos.
A la espera de que Estados Unidos e Irán firmen las capitulaciones de guerra, que no han hecho nada más que intensificar las preocupaciones acerca del avance de los precios, algunos miembros ven más que justificada una subida de los tipos, así como eliminar cualquier lenguaje que pudiera anticipar que el próximo movimiento del organismo podría ser una bajada. Antes de ser nombrado presidente del banco central, Warsh era un defensor de las rebajas de tipos, en línea con la petición de Trump. Sin embargo, ahora debe conjugar el equilibrio entre un entorno inflacionario que dificulta llevar a cabo la decisión que le gustaría.
Trump designó a Warsh para que fuera nuevo presidente de la Fed con la intención de que impulsara políticas de mayor flexibilización después de la presión a Jerom Powell, que le ha precedido en el cargo. Sin embargo, la tesitura económica, marcada por el cierre del estrecho de Ormuz y la resiliencia mostrada por el mercado laboral, ha cambiado el escenario. No obstante, Powell permanece en la Junta de Gobernadores -algo poco habitual para un expresidente- y sigue contando con derecho a voto.
