Publicado: junio 17, 2026, 10:23 am
La transición digital y tecnológica se ha convertido en una prioridad estratégica para la Unión Europea; no tiene que ver solo con inversiones o desarrollo, sino con una batalla global en la que el continente va rezagado, pero hay algunos elementos positivos y así se recoge en el cuarto informe sobre el Estado de la Década Digital 2026 publicado este miércoles por la Comisión Europea. La conclusión es que la infraestructura avanza mientras hay brechas importantes que todavía tienen que cerrarse.
Por ejemplo, el 96,8% de los hogares europeos ya cuenta con cobertura 5G básica. Sin embargo, este despliegue de infraestructura convive con retrasos significativos en la implementación de bandas de alta capacidad y en la extensión de la fibra hasta el hogar (FTTP, por sus siglas en inglés), elementos críticos para soportar las demandas tecnológicas del futuro próximo, avisa Bruselas en el documento. Y es que la UE solo representa el 9% del mercado mundial de semiconductores -elementos fundamentales para la producción de móviles, coches eléctricos, etc., una cifra que se encuentra muy lejos del objetivo del 20% fijado para el año 2030. Además, Europa mantiene una dependencia estructural de proveedores externos en áreas críticas como la ciberseguridad y la capacidad de computación. Eso, avisa Bruselas, es un golpe importante para la soberanía tecnológica de la Unión.
Esta misma semana desde el Parlamento Europeo, la vicepresidenta del Ejecutivo comunitario encargada de esa parte, Hena Virkkunen, reivindicó los paquetes legislativos relacionados con los chips o la IA, recientemente presentados. «Nos estamos posicionando para el futuro de las tecnologías digitales y abordando nuestras dependencias estratégicas», avisó a los eurodiputados.
«Europa necesita estar en posición de tomar sus propias decisiones, evitando la dependencia de proveedores dominantes únicos. Porque vivimos en un mundo donde la geopolítica y la tecnología van de la mano. Quienes lideren la innovación tecnológica darán forma al futuro», prosiguió la dirigente finlandesa antes de añadir que esa soberanía no implica «aislamiento» y que el planteamiento de Bruselas está enfocado también a la colaboración con socios internacionales.
Pero necesita la UE trabajar más en sí misma. En este sentido, el estudio recoge que el sector empresarial muestra una adopción acelerada de tecnologías avanzadas, destacando un crecimiento del 48% en el uso de Inteligencia Artificial durante el último año, alcanzando a casi el 20% de las empresas. El uso de la nube se sitúa en el 46,7% y el análisis de datos en el 39,9%, con el sector sanitario a la vanguardia gracias al uso de imágenes médicas potenciadas por IA para diagnósticos más rápidos.
La rentabilidad de la inversión digital se perfila como un argumento clave para los presupuestos públicos. Según el informe, cada euro invertido bajo el programa NextGenerationEU generará 1,50 euros en producción económica dentro de la UE y hasta 2 euros en la economía global para finales de 2030. Hasta la fecha, se han movilizado 289.300 millones de euros para financiar esta transformación, de los cuales 205.900 millones provienen de presupuestos públicos.
A pesar del flujo financiero, el capital humano representa un desafío crítico. Los especialistas en TIC solo suponen el 5% del empleo total, apenas la mitad del objetivo del 10% previsto para 2030. Esta escasez se agrava por una brecha de género estancada: las mujeres representan menos del 20% de estos profesionales, a pesar de la altísima demanda en sectores como la seguridad en la nube y el desarrollo de software. En cuanto a las pequeñas y medianas empresas, el documento señala que estas enfrentan barreras persistentes en acceso a datos, habilidades e integración de recursos, lo que dificulta que escalen soluciones digitales avanzadas. Este estancamiento contrasta con el objetivo de que el 90% de las pymes alcancen una intensidad digital básica para el final de la década.
Las preocupaciones de los ciudadanos
La percepción ciudadana, recogida en el Eurobarómetro, respalda firmemente la autonomía tecnológica. Un 79% de los europeos considera que la política digital debe ser una prioridad máxima para la UE. De hecho, el 58% de los ciudadanos afirma que estaría dispuesto a cambiar a un proveedor de servicios digitales basado en la UE, incluso si el coste fuera mayor, priorizando la seguridad y la protección de datos.
Sin embargo, el avance tecnológico trae consigo temores sociales profundos. El 87% de los ciudadanos coincide en que la manipulación online, incluyendo deepfakes y contenido generado por IA, es una amenaza para la democracia. Además, un abrumador 92% de los encuestados sostiene que la protección de los niños en el entorno digital debe ser una prioridad absoluta para las instituciones europeas.
«Debemos seguir por este camino para alcanzar la soberanía tecnológica de Europa. Recientemente hemos adoptado medidas para reforzar la capacidad de Europa en materia de semiconductores, inteligencia artificial, la nube y el código abierto. Este es un momento crucial que debemos aprovechar al máximo para reforzar la autonomía y la resiliencia de Europa», concluyó sobre el informe la propia Virkkunen.
