Publicado: junio 10, 2026, 3:00 am
Los cereales son la materia prima de muchos alimentos como el pan y las galletas, así como para la fabricación de piensos para alimentar la elevada cabaña ganadera española. Organizaciones agrarias como Asaja estiman para Castilla y León, el ‘granero’ de España, más de un 30% menos de cosecha respecto a la media en los últimos 5 años. Este año, añaden, la producción será de alrededor de 4,7 millones de toneladas, cuando el promedio de los últimos 5 años es de 7,3 millones. Cooperativas cree que apenas se superarán los 20 millones de toneladas en España, un 22,83% menos. Una menor cantidad de producto que alimenta futuras subidas en la cesta de la compra, advierten cada vez más voces en el sector.
«Las mayores temperaturas de mayo han hecho que el grano termine de hacerse más rápidamente y pierda peso», así explica el responsable de cereales de COAG Javier Fatás los efectos del calor extremo sobre el cereal. Fatás añade que es el momento en que la espiga necesita «un tiempo más fresco y airoso», por lo que unas mayores temperaturas adelantan el ciclo con mermas entre un 30 y 35%. Esto quiere decir también menor producción.
Se enfrían las previsiones de cosecha
En Cooperativas recuerdan que el año pasado la cosecha de cereal en España se cerró en los 26,64 millones de tonelada. Solo por detrás del ‘techo histórico’ de 2020, en que se superaron los 27,5 millones. Las estimaciones son menos optimistas para 2026 por el estrés térmico de las últimas semanas y la fuerte caída de los cereales de invierno, que se verán reducidos a 16,8 millones de toneladas. Casi 6 millones menos que en el ejercicio anterior.
Las mermas, que estiman desde Cooperativas Agroalimentarias en relación con hace un año son muy elevadas: un 25,1% menos en el caso del trigo blando, un 26% menos en el trigo duro, un 34,5% de caída en avena y un 15% en el caso del triticale y otros cereales. En el caso de Extremadura, desde UPA- UCE lanzaron ayer la alerta de que la campaña de cereal de secano estaba «en serio peligro» y estimaba una caída de la producción del 40% por las altas temperaturas. El análisis de Cooperativas hablaba de poco más de 820.000 toneladas de producción frente a las 912.810 del año pasado.
Al límite de la rentabilidad
El miembro de la Ejecutiva de Unión de Uniones, Valentín García, se muestra convencido de que esta situación terminará repercutiendo en el consumidor ya que los cereales son materias primas de productos tan destacados como las galletas, el pan y de gran parte de la alimentación del porcino o el vacuno de carne. García recuerda que venimos de «una producción muy buena y excepcional» en referencia la cosecha de 26,64 millones de toneladas solo superada por la de 2020.
Sin embargo, el representante de esta organización agrícola habla de «mermas espectaculares» especialmente en lugares de la provincia de Valladolid que han comenzado a recoger cereal y denuncia unos precios en origen que «ponen al límite la rentabilidad de sus explotaciones». Como ejemplo cita los 185/190 euros que cuesta en origen la tonelada de la cebada y los 195/200 euros por tonelada del trigo. García sí reconoce su extrañeza por que en la presente crisis a la escalada de precios del petróleo no le haya acompañado la de los cereales y apunta hacia el «exceso de calor» en otros países como Francia o Reino Unido.
«Esta saliendo menos cereal»
Para Pablo, que posee una explotación en la que cultiva cereal, olivar y algo de viñedo en Ciudad Real (Castilla – La Mancha), estamos ante «una campaña normal baja» y reconoce que «está saliendo menos cereal». Lo que atribuye a los intensos calores que se han ido sucediendo, especialmente desde la Semana Santa, y que ha pillado al cultivo en un momento vulnerable.
La ‘tormenta perfecta’ del campo español
Las elevadas temperaturas vienen a culminar la ‘tormenta perfecta’ que se abate sobre el campo español: A la falta de productos fitosanitarios se unen los sobrecostes en que lleva incurriendo los agricultores, desde que estalló a finales de febrero la guerra en Irán. Lo que ha llevado al encarecimiento de importantes insumos por la escalada del petróleo y el gas como los fertilizantes, el gasóleo de uso agrícola y los plásticos.
Por ejemplo, el precio del gasóleo agrario cerró el pasado lunes en los 1,307 euros el litro de media incluyendo impuestos. Esto es un 25,85% más respecto al 23 de febrero, días antes del estallido del conflicto y que desde el Ministerio de Agricultura se toma como referencia. En esa jornada se pedía por este combustible 1,098 euros/litro.
