Publicado: junio 9, 2026, 6:45 pm
El sistema fiscal español es progresivo. Es decir, está diseñado para que los que más ganan sean también los que más impuestos pagan. Sin embargo, esa progresividad se rompe cuando a los más acaudalados les toca pasar por caja.
Según Fedea, la élite económica del país destina un 25,6% de lo que ingresa y de lo que gasta a pagar impuestos. Un porcentaje (tipo medio efectivo) que es incluso menor que el 26,2% de los contribuyentes más humildes y que está por debajo de la media del país.
Las diferencias se explican por las diferentes formas de ganar dinero que tienen unos y otros. Mientras que la mayoría de la gente vive de su trabajo, los más ricos obtienen una parte importante de sus rentas del capital. Es decir, de dividendos, ingresos por alquileres, venta de acciones o los beneficios de las empresas en las que participan.
La fiscalidad de estas rentas es más baja que la del trabajo, lo que explica que ese porcentaje que pagan de impuestos sea también más reducido. Además, los sueldos más elevados tienen una parte exenta de cotización a la Seguridad Social, cosa que no sucede con la inmensa mayoría de las retribuciones.
Sin embargo, el balance de lo que después reciben en forma de servicios o de prestaciones es muy diferente. Los hogares humildes obtienen mucho más de lo que aportan en impuestos, mientras que el balance de los más ricos es justo el contrario.
La Información Económica lanza este nuevo episodio de ‘Economía Indiscreta’, una serie de contenidos audiovisuales de carácter divulgativo con la que buscamos contribuir al debate público-económico. En el anterior, publicado hace justo una semana, nos preguntábamos si las recompras de acciones son realmente beneficiosas para el pequeño inversor.
