Publicado: junio 4, 2026, 8:23 pm
En 1969, Brasil tomó una decisión que muchos consideraron desmesurada para un paÃs en desarrollo: crear una empresa estatal llamada Embraer para fabricar aviones propios. Más de medio siglo después, aquella apuesta ha dado lugar al tercer mayor fabricante aeronáutico del mundo, solo por detrás de Boeing y Airbus, y a una de las industrias aeroespaciales más avanzadas fuera de las grandes potencias tradicionales.
Un hito más allá de la defensa. Brasil ha celebrado la salida de la lÃnea de producción del primer caza supersónico ensamblado en su territorio, un acontecimiento que trasciende ampliamente el ámbito militar. Lo verdaderamente relevante no es únicamente la llegada de un nuevo avión a las filas de la Fuerza Aérea Brasileña, sino el hecho de que un paÃs latinoamericano haya alcanzado un nivel industrial que durante décadas pareció reservado a un grupo muy reducido de potencias.
En una región acostumbrada a importar sistemas de combate avanzados, Brasil ha logrado incorporarse a un club extremadamente exclusivo en el que la capacidad de fabricar aeronaves supersónicas es tan importante como la posesión de las propias aeronaves.

El camino hacia el Gripen brasileño. El programa Gripen comenzó con el contrato firmado en 2014 entre Brasil y la sueca Saab para la adquisición de 36 aparatos, pero desde el principio el objetivo iba mucho más allá de comprar aviones. El acuerdo incluÃa transferencia tecnológica, formación de ingenieros y participación directa de Embraer en la fabricación y ensamblaje de los aparatos.
Una década después, el resultado es visible en Gavião Peixoto, donde ha salido de fábrica el primer Gripen E construido en suelo brasileño. Aunque el diseño sigue siendo sueco, el proceso ha permitido desarrollar capacidades industriales que antes no existÃan en el paÃs y que difÃcilmente se habrÃan adquirido mediante una simple compra de material extranjero.
Entrar en el club más difÃcil de la aeronáutica. Construir un avión comercial es una tarea compleja. Construir un avión de combate moderno es una de las actividades industriales más exigentes del planeta. De hecho, solo un pequeño grupo de paÃses posee la capacidad de diseñar y fabricar cazas supersónicos desde cero, entre ellos Estados Unidos, Francia, Rusia, China y Suecia.
Brasil todavÃa no forma parte de ese cÃrculo de diseñadores independientes, pero sà ha conseguido algo que ningún otro paÃs latinoamericano habÃa logrado: producir localmente un caza de primera lÃnea capaz de operar en los escenarios más avanzados de la guerra aérea moderna. Esa diferencia puede parecer sutil sobre el papel, pero supone un salto gigantesco para la industria tecnológica de la región.
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Mucho más que un avión. El Gripen representa también una apuesta por la soberanÃa tecnológica. La capacidad de ensamblar, mantener y modernizar los aparatos dentro del paÃs reduce dependencias externas y fortalece la autonomÃa operativa de las fuerzas armadas brasileñas.
Al mismo tiempo, el proyecto ha impulsado la creación de conocimiento especializado, nuevas cadenas de suministro y una base industrial capaz de participar en programas aeroespaciales cada vez más sofisticados. El mismo impulso está detrás de otros proyectos estratégicos brasileños, como el avión de transporte KC-390 o los programas navales desarrollados con tecnologÃa extranjera pero creciente participación nacional.
Potencia aeroespacial. El verdadero significado de este programa no se mide únicamente en número de aeronaves ni en capacidades militares. Se mide en la posición que Brasil empieza a ocupar dentro del mapa industrial global. Mientras gran parte de América Latina sigue dependiendo de la exportación de materias primas o de la importación de tecnologÃa avanzada, Brasil está construyendo una industria capaz de participar en algunos de los sectores más complejos y rentables del mundo.
La salida del primer Gripen ensamblado en territorio brasileño simboliza precisamente eso: el momento en que el paÃs deja de ser únicamente un comprador de tecnologÃa de defensa para convertirse en uno de sus productores. Qué duda cabe, puede que nunca despierte la misma pasión que un Mundial de fútbol, pero para la historia industrial de la región probablemente sea un logro todavÃa más excepcional.
Imagen | Embraer
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La noticia
Brasil ha logrado algo más histórico que su sexto Mundial: ser el primero en Latinoamérica en tener su propio avión de combate supersónico
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Miguel Jorge
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