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Por qué el cuello y el escote envejecen antes que el rostro y son los olvidados en el ritual de belleza

Publicado: junio 2, 2026, 11:28 am

«El rostro se acaba en el escote» . Cualquiera que haya ido a hacerse una limpieza facial u otro tratamiento a un centro de belleza habrá escuchado una de las frases más populares entre las esteticistas. Sin embargo, en general, la piel del cuello y el escote suele ser una de las grandes olvidadas en las rutinas de belleza. El problema es que ambas zonas tienen unas características particulares por las que envejecen antes que otras, como el rostro, además los tratamientos estéticos no son tan habituales, ni tan efectivos. Cuando llega el momento de lucir la ropa de verano, el cuello y el escote están al aire, y es entonces cuando surge la necesidad de tratar las manchas, las arrugas, la flacidez e incluso el exceso de grasa (la temida papada). Según Virtudes Ruiz , cirujana y médico estético, la piel del cuello y del escote «es más delicada, debido a que es más delgada y tiene menos fibroblastos (células que producen colágeno y elastina), y menos glándulas sebáceas. Además, es una zona muy expuesta a la radiación solar y, por ello, a sufrir fotoenvejecimiento, y a la que solemos prestarle menos atención que a la cara. Es decir, no realizamos prevención como hacemos con el rostro, y cuando queremos darnos cuenta ya tenemos signos evidentes de envejecimiento y flacidez». María Vicente , cirujana y médico estético, añade que «en el cuello tenemos el músculo platisma que tira hacia abajo de la cara y forma las cuerdas platismales (líneas verticales) en algunas personas (sobre todo en las que tienen un cuello largo y delgado), lo que les produce un envejecimiento precoz. Y en el escote se forman arrugas verticales , por presión, al dormir de lado, sobre todo en mujeres». Pero en la zona del cuello surgen otros inconvenientes con el paso de los años como explica la doctora Elena Jiménez , cirujana plástica y estética y directora médica de Eleca Clinic: «la falta de firmeza, además del acúmulo de grasa, aumentan la pérdida de definición de la mandíbula y crean un aspecto envejecido». Además, en los últimos años hay que añadir un nuevo enemigo, el llamado ‘cuello tecnológico’ que, como sostiene la doctora, «es un fenómeno moderno causado por el uso constante de dispositivos móviles, lo que acentúa la flacidez prematura debido a la postura inclinada hacia abajo«. Seguir el consejo de las esteticistas es el primer paso para retrasar el envejecimiento de estas zonas. «Cuando hablamos de rostro, debemos comprenderlo desde un área más amplia. El rostro no acaba en el mentón, sino en el escote . Todos los cuidados debemos bajarlos a cuello y escote para evitar la degradación del colágeno y la aparición de manchas», recomienda Raquel González , cosmetóloga y creadora de Byoode. Por ello la experta recomienda: incorporar antioxidantes por la mañana para proteger la piel, y activos renovadores por la noche, como retinoides o exfoliantes suaves. Es fundamental, además, utilizar a diario protección solar en el cuello y el escote , siempre que estén expuestos, como en primavera y verano, para prevenir las manchas. En la medida de los posible, habrá que evitar una exposición activa de estas zonas a los rayos UV, porque estos favorecen la degradación del colágeno, y, por lo tanto, podrían acelerar el envejecimiento. Mireia Fernández , directora dermocosmética de Perricone MD, también cree interesante «utilizar tratamientos reafirmantes con ingredientes como el DMAE, los péptidos o factores de crecimiento que estimulen la producción de colágeno». Aunque se pueden usar las mismas cremas que para el rostro, también existen productos específicos para el cuello y el escote, que se deben aplicar con movimientos ascendentes. Cuando ya hay un envejecimiento muy marcado, existe la opción de recurrir a la medicina estética . Si el problema son las manchas, la doctora Sêco apuesta por el láser. «Si buscamos hidratar, lo mejor es aplicar un cóctel de péptidos y vitaminas. Cuando hay flacidez, el tratamiento es mucho más complejo, porque recurrimos a los bioestimuladores de colágeno e hilos de sostén para recuperar esa firmeza. Si hay exceso de grasa en la zona de la papada, son necesarios los ultrasonidos microfocalizados y la electroestimulación muscular», añade la experta.

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