Publicado: mayo 31, 2026, 7:26 pm
El Grupo G de la Copa del Mundo 2026 es un perfecto ejemplo de cómo el cambio de formato del torneo afecta a su primera fase. La promesa de más partidos y eliminatorias deja a su paso un sector con poca emoción pero muchas dudas con Bélgica, Egipto, Irán y Nueva Zelanda como integrantes.
El combinado belga, clarísimo favorito, llega al Mundial en plena transición. La generación dorada da sus últimos coletazos a través de Thibaut Courtois (Real Madrid), Kevin De Bruyne (Nápoles) y Romelu Lukaku (Nápoles), mientras que la nueva camada de estrellas, aún por consolidarse, debe empezar a tomar las riendas de los Diablos Rojos. Jérémy Doku (Manchester City), Amadou Onana (Aston Villa) o Charles De Ketelaere (Atalanta) tendrán que cargar con ese peso.
Egipto afronta la que será su cuarta participación en la Copa del Mundo, y con una ilusión especial, pues bien puede ser la última con Mohammed Salah (Liverpool), el mejor futbolista de su historia. Los Faraones jamás han ganado un partido en el Mundial, pero como principales aspirantes al segundo puesto del grupo, confían en alcanzar nuevas cotas y en preparar la ascensión de su próximo líder, Omar Marmoush (Manchester City).
La gran historia de Irán en este torneo es la duda sobre su participación. El combinado persa se ha visto afectado por la Guerra en Oriente Próximo, aunque a falta de la obtención de los visados, no debería haber problemas para que los futbolistas asiáticos participen en el campeonato, con el claro objetivo de superar la fase de grupos por primera vez en su historia, y con Mehdi Taremi (Olympiacos) como gran referencia ofensiva.
Este nuevo formato da una plaza asegurada a la confederación de Oceanía, con Nueva Zelanda como gran beneficiada. En su tercer Mundial, nuestras antípodas contarán con su gran estrella, Chris Wood (Nottingham Forest), acompañado por un grupo cohesionado de jugadores militantes en la liga australiana y las divisiones inferiores del fútbol inglés.
