Publicado: mayo 31, 2026, 8:20 am
Para la industria y el empresariado catalán, la defensa ha dejado de ser un tabú para convertirse en una jugosa oportunidad. Los movimientos geopolíticos, con conflictos encendidos en todo el mundo y con Estados Unidos dispuesto a apoyar menos a la OTAN y a los socios europeos, han puesto sobre la mesa la necesidad de que la Unión Europea gaste más en defensa y logre tener autonomía estratégica, algo que abre un abanico de oportunidades de negocio en la industria militar. La Unión Europea quiere aportar 800.000 millones en los próximos cinco años, y el Gobierno prevé destinar el 2% del PIB, unos 10.000 millones, a este sector. Cataluña parte con cierta desventaja estructural para captar estas inversiones —la patronal Foment apunta a que habría que lograr el 20% de los fondos, un porcentaje equivalente del peso del PIB y de la población catalana sobre España—, ya que tradicionalmente no ha tenido mucho peso en la industria puramente militar, y no hay empresas específicamente de defensa situadas en el territorio. Sin embargo, cuenta con mucha fortaleza en la industria del automóvil, en ciberseguridad, y en sectores fronterizos que bien pueden hacer productos para uso civil como militar.
