El adiestramiento del perro de caza en Andalucía: «Hay que repetirle las buenas conductas a través de premios» - Estados Unidos (ES)
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El adiestramiento del perro de caza en Andalucía: «Hay que repetirle las buenas conductas a través de premios»

Publicado: mayo 29, 2026, 1:06 pm

Justo en este momento del año, cuando la primavera está en su recta final y el verano está cada vez más cerca, Andalucía vive una de las etapas más importantes para el perro de caza . Lejos ya del ritmo intenso de la temporada cinegética, estas semanas se convierten en el momento ideal para trabajar el instinto, la obediencia y la preparación física de unos animales cuya relación con el cazador va mucho más allá de la propia actividad cinegética. Cada vez más cazadores recurren a métodos de trabajo planificados, formación específica y entrenamientos continuos para potenciar las capacidades de sus perros y reforzar un vínculo construido sobre la convivencia diaria. Es más, en los últimos años se ha vivido una notable evolución en este tipo de entrenamientos; una evolución que se refleja tanto en cursos especializados (como el de ‘ Formación de Adiestramiento de Perros de Muestra ‘ que organiza la Federación Andaluza de Caza) como en la profesionalización del propio entrenamiento. Antonio Gallardo , delegado de competiciones de la FAC ; Diego Gil , quien ha sido delegado andaluz del Podenco y actualmente es delegado nacional de la Federación Española de Caza ; María Nuevo , directora de la Escuela de Caza ‘Pedro Acedo’; y el adiestrador Diego Parra coinciden en una idea. Y es que detrás de un buen perro de caza hay tiempo, constancia y una relación diaria basada en el cuidado y la compenetración. Una realidad que demuestra hasta qué punto el perro continúa siendo el auténtico protagonista de muchas modalidades cinegéticas. El trabajo con el perro de caza comienza mucho antes de la apertura de la temporada. De hecho, para muchos aficionados, la primavera representa el verdadero punto de partida. Antonio Gallardo explica que esta es una « época buena porque no hay caza ni está el calor fuerte . Es idónea para activar a los perros, que los cachorros estén preparados». En este sentido, detalla que «los cachorros que no llegan al año necesitan como una prórroga para darles lo que no has podido darles en la caza real. Así tiene más tiempo para desarrollar sus facultades; también cuando los días son más largos. Julio es un mes malo por el calor para tener a los perros en el campo, en agosto ya estamos cazando… Por eso, nos enfocamos en estos meses en moverlos más». Además, Gallardo subraya cómo el entrenamiento ha evolucionado enormemente en los últimos años «gracias al empuje, a la demanda de los cazadores y al trabajo de las federaciones». Concretamente, se han conseguido diferentes tipos de escenarios en los que se puede adiestrar a un perro durante todo el año. Estos son «los escenarios de adiestramiento y entrenamiento más pequeños, con una superficie de hasta 15 hectáreas, y se llaman permanentes. Para que puedas llevar a tu perro en cualquier época del año, este escenario debe estar alambrado. Si no, se le llama campo de adiestramiento y entrenamiento eventual, entre los meses de julio y diciembre. Luego, están los escenarios de hasta 50 hectáreas, que son los escenarios deportivos; se usan para adiestramiento, pero también puedes llevar especies de granja como escape, les sueltas caza. También tenemos los cotos intensivos, que son escenarios que normalmente tienen carencia de especies, por su orografía y demás, y que la administración autoriza como fin prioritario lucrativo; es decir, son de empresas privadas, de personas que sueltan especies de granja y las cazan en el mismo día, y también están todo el año. Ahí se hace ya un entrenamiento con armas». El surgimiento de este tipo de escenarios ha propiciado que «el entrenamiento de los perros en la última década, sobre todo, haya notado un refuerzo muy importante . Ya tenemos muchas opciones para tener a los perros en forma y entrenados durante todo el año. Es que en esta época está prohibido llevar a los perros en el campo sueltos porque están criando a las especies. Estamos en época de veda. De ahí esos escenarios, para realizar los entrenamientos en esta época». Por otra parte, en función de la raza y la modalidad, el trabajo con el perro cambia completamente . El delegado de competiciones de la FAC explica que cada perro tiene unas capacidades naturales distintas: «El podenco andaluz es un perro más de rastro, que se guía por el olfato; el podenco ibicenco, sin embargo, caza más de vista». También destacan razas como el setter, con «un olfato tremendo a mucha distancia», o el bretón, al que define como «el perro más polivalente». Precisamente el instinto natural es uno de los pilares sobre los que se construye el adiestramiento. « El perro, por naturaleza, ya tiene ese instinto », señala Gallardo, quien explica que el trabajo del cazador consiste en potenciarlo mediante premios, estímulos y repetición. «Si el perro se compenetra contigo, entiende que le estás ayudando a desarrollar esa actividad». Una idea muy similar comparte Diego Gil, apasionado de la caza con podencos andaluces. Para él, el perro no es un complemento de la caza, sino el auténtico centro de la actividad. « No pensamos en la caza sin el perro. Es más, no nos gusta la caza sin perro . Preferimos llevar al perro y no armas», afirma. Así pues, en modalidades como la caza «a diente», donde son los propios podencos quienes capturan las piezas sin intervención de armas de fuego, el vínculo entre animal y cazador alcanza un nivel especialmente intenso. Gil explica que « el podenco tiene unas cualidades funcionales muy innatas . El estilo, la búsqueda, la cacería, el instinto de predación, la sensibilidad olfativa…». Sin embargo, «hay otras cualidades funcionales que las adquieren. Por ejemplo, en materia de obediencia, compenetración, resistencia física, comportamiento en el terreno de caza, seguridad, capacidad para encontrar piezas y levantarlas… Esas cosas son adquiridas. Entonces, estamos todo el año campeando». Todo ese trabajo diario implica también una enorme dedicación fuera de la temporada de caza. « Nuestra rutina fuera de la temporada de caza es entrenar al perro día tras día . Durante la temporada se campea menos porque los sábados y los domingos sales a cazar. Es decir, entrenas cuando está la veda cerrada y, cuando no, entrenas puntualmente, pero sales todos los fines de semana. La veda se abre en los meses de octubre y noviembre; en ese tiempo, uno sale del trabajo y cuando vaya a entrenar ya se hace de noche. Por eso, los meses de entrenamiento son ahora, cuando los días son más largos. Esto también conlleva tenerles una dieta a los perros; no pueden estar gordos, tienen que comer equilibrado para que funcionen», señala este podenquero malagueño. La creciente preocupación por el bienestar animal y la profesionalización del adiestramiento también han impulsado el auge de la formación especializada. María Nuevo, directora de la Escuela de Caza ‘Pedro Acedo’, explica que cursos organizados por la FAC, como el de ‘Formación de Adiestramiento de Perros de Muestra’, han experimentado un enorme crecimiento en los últimos años, hasta el punto de llenar plazas en apenas unos días. « La formación es fundamental . Además, hacemos mucho hincapié en que estos cursos tienen un gran valor y una ética. Se enseña así a los que llevan su perro, y ese adiestramiento es fundamental para su cuidado y manutención. Se da una parte teórica, de conceptos básicos y demás, pero luego casi todo es práctica, que es donde se enseña a los perros, sobre todo en valores que hay que inculcar, especialmente en materia de responsabilidad», explica Nuevo, quien añade que, desde la escuela de caza, lo que se pretende transmitir es «en primer lugar, sobre todo, el cuidado y el manejo responsable del perro como mascota . Además, el perro forma parte de la actividad de la caza para los cazadores, pero es uno más. Miramos para que nunca sufra daños y esté totalmente cuidado y amaestrado, en este caso, para la actividad que queremos que realice». En este sentido, Nuevo considera que la percepción sobre el perro de caza «ha cambiado por completo» en los últimos años . Aunque sostiene que «por regla general, siempre han estado cuidados y forman parte de la familia», sí reconoce que hoy en día existe una mayor concienciación sobre la importancia del adiestramiento y la educación desde edades tempranas. «Nosotros, desde la escuela, siempre estamos luchando por la formación y el conocimiento. Todo lo que podamos enseñar con base científica, lo hacemos. Por eso es necesario que el adiestramiento tenga su parte profesional. No es solo salir con el perro a cazar a campo; si le enseñas y le educas desde pequeñito, fíjate la ventaja para la actividad que se realiza», explica. Además, estos cursos también sirven para desmontar prejuicios sobre el mundo del perro de caza. «Se ve que el perro no está abandonado en un sitio y que solo se saca el día de caza», recalca Nuevo, quien destaca que la formación tiene una doble vertiente: « El perro tiene que estar educado, igual que educamos a los cazadores para que tengan conocimientos del entorno al que van para que lo respete. El perro, igual; buscamos su adiestramiento para que, cuando realice la actividad, esté educado». Es decir, «educamos al perro y al dueño del perro; le damos técnicas para el adiestramiento». Una visión muy práctica del adiestramiento la aporta Diego Parra, encargado de impartir estos cursos en la Escuela de Caza ‘Pedro Acedo’. Para él, la clave está en la experiencia y en la constancia. « Un perro aprende por asociación, tanto lo bueno como lo malo . Entonces, hay que repetirle las buenas conductas y lo que quieres que aprenda, por asociación, a través de premios. Yo, por ejemplo, si quiero hacerle la llamada, lo hago con salchichas y con el silbato. ¿Cómo lo relaciona un perro que no sepa? Tienes que enseñarle que cuando suena el silbato, él tiene que venir para darle un premio, que es la salchicha», explica. Ahora bien, Parra insiste en que el entrenamiento debe adaptarse a cada perro y evitar excesos. « Hay que darles un adiestramiento básico y, luego, experiencia con caza . Adiestramiento no es coger al perro cuatro horas al día porque lo aburres. Yo, por ejemplo, estoy con cada perro 20 minutos al día, no más», afirma. En concreto, el trabajo base con todo perro que se vaya a dedicar a la caza tiene que ver con «la obediencia básica; el ‘sienta’, el ‘quieto’, el ‘quieto a distancia’ y la ‘llamada’. Cuando tiene eso metido, ya empiezo a sembrarle cacería, para fijar el tema de la muestra, y luego el perro tiene un buen cobro. Y si va a competición, se hace el ‘respeto al vuelo’ y el ‘respeto al tiro’». Asimismo, este adiestrador recalca que el bienestar del animal durante el adiestramiento «lo es todo». Es más, bajo su punto de vista, «para que un perro tenga todas sus capacidades, no voy a decir que tenga que estar todos los días en el campo, pero sí hay que sacarlo, darle un paseo y estar con él ». Del mismo modo, Parra considera que «la confianza es muy importante. Cuando quiero adiestrar a un perro, me tiro 15 o 20 días sacándolo antes del adiestramiento, para que el perro se haga a mí». Por todo ello, y en base a su experiencia, enfatiza en que los perros «son animales y les tienes que ir corrigiendo sobre la marcha. Por eso, el adiestramiento dura toda la vida del perro ». Más allá del rendimiento en el campo, el entrenamiento del perro de caza refleja una relación basada en la convivencia, el conocimiento mutuo y el respeto hacia el animal. Así, la primavera y el inicio del verano no solo sirven para preparar físicamente a los perros de cara a la temporada; también son meses en los que se fortalece un vínculo construido día a día entre cazador y compañero . Una realidad que, entre formación, constancia y pasión, demuestra que entender la caza también implica comprender el papel esencial que desempeñan los perros en esta actividad.

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