Publicado: mayo 27, 2026, 5:24 pm
La inteligencia artificial ya no solo está cambiando cómo trabajamos. También empieza a cambiar la forma en la que algunas empresas justifican sus decisiones laborales. Y ahí es donde la tecnología deja de ser una herramienta de productividad para convertirse en una pregunta bastante incómoda: si una IA puede hacer parte de tu trabajo, ¿puede tu empresa despedirte por eso? Un tribunal chino acaba de responder que no de cualquier manera.
El caso se conoció a finales de abril, cuando el Tribunal Popular Intermedio de Hangzhou publicó varios ejemplos de conflictos laborales relacionados con inteligencia artificial. Entre ellos destacaba el de Zhou, un trabajador de 35 años que había entrado en 2022 en una empresa tecnológica como supervisor de control de calidad de modelos de IA. Su labor consistía, precisamente, en revisar las respuestas generadas por grandes modelos de lenguaje, comprobar su precisión y filtrar contenidos problemáticos o que pudieran vulnerar la privacidad.
Según informa Bloomberg, la empresa alegó que el puesto de Zhou se había visto afectado por los avances de la inteligencia artificial. La compañía le propuso entonces pasar a otro cargo de menor categoría y reducir su salario mensual de 25.000 a 15.000 yuanes, una rebaja de alrededor del 40 %. Zhou rechazó el cambio y, tras no llegar a un acuerdo, la empresa decidió rescindir su contrato.
El trabajador acudió primero al arbitraje laboral y después el caso llegó a los tribunales. Tanto la instancia arbitral como los tribunales que revisaron el asunto acabaron dándole la razón: la empresa había extinguido el contrato de forma ilegal y debía pagarle una indemnización de más de 260.000 yuanes, unos 33.000 euros al cambio.
La clave de la sentencia no está en que la empresa utilizara inteligencia artificial, sino en cómo intentó hacerlo. El tribunal no niega que una compañía pueda modernizarse, reorganizar equipos o introducir nuevas herramientas. Lo que rechaza es que esa decisión empresarial se presente como una “circunstancia objetiva” suficiente para romper un contrato laboral sin más garantías.
El tribunal especificó que “la tecnología de IA puede utilizarse para mejorar la eficiencia empresarial, liberar mano de obra y aumentar el bienestar de los empleados”, pero que las empresas “deben tener en cuenta los derechos e intereses legítimos de los trabajadores y no pueden utilizar el cambio tecnológico como pretexto para reducir unilateralmente los salarios y rescindir contratos”.
La IA puede cambiar un puesto, pero no borrar los derechos del trabajador
La idea de fondo es sencilla, aunque tiene muchas consecuencias: automatizar tareas no equivale automáticamente a poder despedir a quien las hacía.
El tribunal consideró que introducir IA para ahorrar costes o ganar eficiencia forma parte de una estrategia empresarial. Es decir, es una decisión de la compañía. Y, como tal, no puede utilizarse para trasladar todo el coste del cambio tecnológico al trabajador mediante una degradación, una bajada de sueldo o un despido mal justificado.
Esta diferencia es importante porque desmonta una frase que probablemente escucharemos cada vez más en los próximos años: «tu puesto ya no existe porque ahora lo hace una IA». Puede que una herramienta automatice parte de las tareas, que cambie la organización del equipo o que obligue a redefinir funciones, pero eso, tal y como ha dictado esta sentencia, no significa que la empresa tenga carta blanca para despedir sin acreditar bien las causas, negociar alternativas razonables o compensar conforme a la ley.
China es uno de los países que más ha apostado por la inteligencia artificial, tanto desde el sector público como desde sus grandes empresas tecnológicas. Hangzhou, la ciudad en la que se resolvió este caso, es además uno de los polos tecnológicos más relevantes del país, vinculado a compañías como Alibaba y a un ecosistema cada vez más activo en IA.
Por eso el fallo resulta especialmente llamativo: no es una sentencia contra la inteligencia artificial ni contra la automatización, sino una advertencia sobre sus límites laborales.
