Publicado: mayo 27, 2026, 12:23 pm
Cada verano, mientras tú buscas un hueco en la arena de una playa abarrotada de turistas ingleses sin perder la fe en la humanidad, una flota de palacios flotantes toma posiciones en el Mediterráneo.
Según datos del sector, aproximadamente el 69% de todos los superyates de lujo pasan el verano en aguas mediterráneas, con España como uno de los destinos favoritos de amarre, por lo que no es de extrañar que, si paseas cerca de la costa de Andalucía, Valencia, Cataluña o Baleares, divises en el horizonte la silueta de algunos de los superyates privados más grandes del mundo.
Hablamos de mansiones flotantes que cuestan más que el PIB de algunos países pequeños, y que, entre otras peculiaridades, incluyen todos los lujos que puedes imaginar, además de sistemas antimisiles, canchas de baloncesto o gasolineras propias para abastecer a sus helicópteros. Te contamos los superyates más grandes y lujosos del planeta, sus propietarios y las cifras que hacen que cualquier otro barco, a su lado, parezca un bote de remos.
Azzam (jeque Mohammed bin Zayed Al Nahyan)

Con sus 180 metros de eslora, el Azzam ostenta el título de yate privado más largo del mundo. Construido por el astillero alemán Lürssen y entregado en 2013, su nombre significa «determinación» en árabe, lo que da una pista del carácter de su propietario. Su precio rondó los 600 millones de dólares y los costes operativos anuales se sitúan en torno a los 50 millones, según datos de Shipfinex. A pesar de su tamaño monumental, puede alcanzar velocidades superiores a los 31 nudos gracias a una combinación de dos turbinas de gas y dos motores diésel.
A bordo caben hasta 36 huéspedes repartidos en 18 suites, atendidos por una tripulación de entre 70 y 80 personas alojadas en 30 camarotes propios. El salón principal mide 29 metros de largo por 18 de ancho sin ningún pilar que interrumpa las vistas, con ventanales de cristal de más de 7 centímetros de grosor especialmente fabricados en Italia.
Entre las instalaciones hay un spa, una piscina, un gimnasio, una sala de belleza, un helipuerto en proa y una peculiaridad que dice mucho del estilo de vida a bordo: una sala de entrenamiento de golf diseñada para practicar el swing sin pisar la cubierta. La suite principal está, según los rumores, completamente blindada.
Eclipse (Roman Abramovich)

El Eclipse es uno de los yates más reconocibles del mundo, en parte por su tamaño (con 162,5 metros de eslora) y en parte por el equipamiento de grado militar que lo convierten en algo más parecido a una fortaleza flotante que a una embarcación de recreo. Construido en 2010 por el astillero alemán Blohm+Voss, su precio estimado se mueve entre los 700 y 1.200 millones de dólares tras las numerosas modificaciones que se le han aplicado.
Entre sus instalaciones más comentadas figuran un sistema láser antipaparazzi que inutiliza las cámaras digitales a distancia, un sistema antidrones, cristales blindados, dos helipuertos y un submarino personal con capacidad para sumergirse hasta 50 metros.
En agosto 2025, el yate inició una reforma valorada en 200 millones de dólares que incluyó la incorporación de células de combustible de hidrógeno. Puede acomodar a 24 huéspedes en 16 camarotes y cuenta con una tripulación de casi 70 personas. A bordo hay dos piscinas, un cine, una biblioteca, un spa y una suite principal de más de 464 metros cuadrados situada en la cubierta más alta. Sus costes anuales de mantenimiento rondan los 75 millones de dólares.
Dubai (emir de Dubái)

El yate Dubai tiene una historia de origen tan peculiar como sus 162 metros de eslora. Fue encargado originalmente en 1996 por el polémico príncipe Jefri de Brunéi al astillero Blohm+Voss, pero las disputas legales del príncipe con el gobierno bruneí dejaron el proyecto paralizado durante años. El gobierno de Dubái adquirió el casco inacabado y lo completó, entregándolo finalmente en 2006. Su coste se estima en torno a los 400 millones de dólares y puede alcanzar los 26 nudos gracias a cuatro motores diésel MTU. Su autonomía es de 8.500 millas náuticas, lo que le permite viajar de Dubái a Nueva York sin repostar.
Según detalla Superyatch content, el espacio en el interior está distribuido en ocho cubiertas, puede albergar hasta 115 huéspedes en 24 camarotes con una tripulación de 88 personas.
A bordo hay una piscina de 10 metros iluminada con fibra óptica, una discoteca, una cancha de squash, un cine, un tanque de langostas vivos, 20 motos acuáticas, un submarino y un helipuerto capaz de recibir aeronaves de hasta 9,5 toneladas. El comedor principal tiene capacidad para 90 invitados sentados, dimensión más propia de un hotel de cinco estrellas que de una embarcación privada.
Sailing Yacht A (Andrey Melnichenko)

Diseñado por Philippe Starck y construido por el astillero alemán Nobiskrug, el Sailing Yacht A es técnicamente el mayor velero privado del mundo con sus 143 metros de eslora. Su precio se situó en torno a los 530 millones de euros cuando fue incautado en 2022. Y ahí está el giro: desde marzo de ese año, el barco permanece inmovilizado en el puerto de Trieste (Italia) después de que la Unión Europea sancionara a su propietario ruso a raíz de la invasión de Ucrania. Los tribunales italianos bloquearon el yate mientras se encontraba en dique seco para mantenimiento y ahí continúa, convirtiéndose en uno de los activos de lujo más emblemáticos congelados en Europa.
Su imponente silueta oculta ocho cubiertas, mástiles de fibra de carbono que superan los 100 metros de altura y propulsión híbrida diésel-eléctrica. Puede alojar a 20 huéspedes con una tripulación de 20 personas. Entre sus instalaciones más llamativas hay una sala de observación submarina, una piscina de fondo de cristal y espacios interiores que recuerdan más a un museo de arte contemporáneo que a un barco. Hoy por hoy, sin embargo, todo eso está varado en el puerto de Trieste sin que nadie pueda disfrutarlo, mientras los contribuyentes siguen pagando su mantenimiento.
Dragonfly (Serguéi Brin)

El cofundador de Google tuvo acceso al Dragonfly casi por accidente. El yate fue encargado originalmente por el millonario ruso Leonid Mikhelson bajo el nombre de Proyecto Alibaba, pero las sanciones internacionales le impidieron recibirlo. Brin se hizo con él durante su accidentada construcción y lo renombró Dragonfly, continuando así la tradición de nombrar sus embarcaciones con insectos. Con 142 metros de eslora y un coste estimado de 450 millones de dólares, fue entregado en diciembre de 2024 y se convirtió en el mayor yate de propiedad privada de un ciudadano estadounidense, superando al Koru de Bezos.
Tiene cuatro cubiertas, dos helipuertos, varias piscinas y 2.000 metros cuadrados de espacio interior de vida, más 1.000 metros cuadrados de zonas sociales en cubierta, según Superyachtfan. Puede acomodar a 24 huéspedes con una tripulación de 53 personas. Pese a su tamaño, el sistema de propulsión híbrido diésel-eléctrico le permite alcanzar los 24 nudos.
Koru (Jeff Bezos)

El fundador de Amazon optó por un camino distinto al de sus colegas tecnólogos: en lugar de un gigantesco yate a motor, encargó un gigantesco velero de tres mástiles de 127 metros de eslora construido por el astillero holandés Oceanco y entregado en abril de 2023. El precio total del velero supera los 500 millones de dólares, con costes anuales de mantenimiento estimados en unos 30 millones, según Robb Report. Los tres mástiles alcanzan los 70 metros de altura y su plan de velas supera los 20.000 pies cuadrados.
Puede acomodar a 18 huéspedes en nueve cabinas, con una tripulación de 36 personas. A bordo hay tres jacuzzis, una piscina en la cubierta de popa y un sistema experimental de aprovechamiento de energía cinética que convierte el movimiento de las olas en electricidad. Le acompaña el Abeona, un barco de apoyo de 75 metros con helipuerto propio, que resuelve el único problema práctico de los veleros gigantes: que no tienen sitio para aparcar el helicóptero.
Launchpad (Mark Zuckerberg)

El CEO de Meta se hizo en 2024 con el Launchpad, un yate de 118 metros de eslora construido por el astillero holandés Feadship que había sido encargado originalmente por el millonario ruso Vladimir Potanin. Pagó por él unos 300 millones de dólares. Las sanciones sobre Potanin impidieron que tomara posesión del barco, y Zuckerberg lo adquirió por unos 300 millones de dólares. Está equipado con cuatro motores MTU que generan en conjunto unos 23.400 caballos de potencia y puede alcanzar los 24 nudos.
A bordo hay 13 cabinas para hasta 26 huéspedes con una tripulación de 49 personas. Las instalaciones incluyen una piscina, un helipuerto, un cine privado, un gimnasio con vistas al mar, un jacuzzi en cubierta, un beach club y un salón de belleza. Le acompaña el Wingman, un yate de apoyo de unos 30 millones de dólares para cargar con el material extra, juguetes acuáticos y el resto de equipaje que no cabe en los 118 metros del barco principal.
Symphony (Bernard Arnault)

El dueño de LVMH, el mayor grupo de lujo del mundo, encargó a Feadship la construcción de un yate que fuera tan silencioso como fuera posible. El resultado fue el Symphony, de 101,5 metros de eslora, entregado en 2015 y valorado en 150 millones de dólares. Fue el primer yate de Feadship en superar los 100 metros y el más grande construido por ese astillero hasta la fecha.
Según apuntaban en Dmarge, sus ingenieros trabajaron para aislar los espacios de huéspedes de las vibraciones del motor, con cuatro motores MTU y estabilizadores de anclaje para minimizar el movimiento cuando está amarrado. Consume un 30% menos de combustible que otros yates de dimensiones similares gracias a su propulsión híbrida.
Puede acomodar hasta 36 pasajeros en ocho camarotes para huéspedes, con una tripulación de 38 personas. En cubierta principal hay una piscina de fondo de cristal de 6 metros, jacuzzi en la cubierta solar, cine exterior en el puente y un tee de golf retráctil automático que emerge cuando Bernard Arnault quiere practicar su swing sin necesidad de bajar a tierra. La cubierta del propietario incluye doble baño, vestuario y sauna privada.
Leviathan (Gabe Newell)

El cofundador de Valve, la empresa detrás de Steam y de Half-Life, no quería un yate convencional. Quería una base de operaciones flotante para investigación oceánica con un salón de juegos. El Leviathan, entregado en 2025 por el astillero holandés Oceanco (que ha terminado comprando) mide 111 metros de eslora y su coste se estima en unos 500 millones de dólares.
Puede acomodar a 26 huéspedes con una tripulación de 37 personas. A bordo hay un beach club de 250 metros cuadrados con spa y bar, dos gimnasios, plataformas de buceo, una cancha de baloncesto y un salón de juegos con 15 estaciones de gaming de alto rendimiento y dos siOmuladores de carreras.
Según publicaba LuxuryLaunches, los puentes inferiores conviven un garaje para submarinos, un laboratorio científico, un hospital con enfermera residente y un taller de impresión 3D. El sistema eléctrico de la embarcación suma unos 450 kilómetros de cableado, suficiente para unir Los Ángeles con Las Vegas.
Moonrise (Jan Koum)

El cofundador de WhatsApp, que vendió la aplicación a Facebook en 2014 por unos 19.000 millones de dólares, encargó a Feadship la construcción del Moonrise, un yate de aproximadamente 100 metros de eslora entregado en 2020 y valorado en unos 220 millones de dólares, incluyendo en ese precio un mobiliario de dudosa calidad. Ganó el premio Neptune en la categoría de mejor yate de desplazamiento a motor (más de 3.000 GT). Puede alcanzar los 19,5 nudos con una autonomía superior a las 4.500 millas náuticas.
Puede alojar a 16 huéspedes en ocho suites con una tripulación de 32 personas. Las instalaciones incluyen un helipuerto en proa, un beach club de popa a toda la manga con plataforma de baño abatible, spa, sauna, gimnasio, jacuzzi en cubierta, salón de belleza y cine. En 2026 apareció a la venta por 325 millones de euros, señal de que Koum ya tiene encargado su sucesor.
Musashi (Larry Ellison)

El cofundador de Oracle ha demostrado una constancia admirable a lo largo de su vida en dos cosas: los negocios y la cultura japonesa. Sus yates llevan nombres samurái desde siempre (Ronin, Katana, Rising Sun) y el Musashi no es una excepción. Lleva el nombre del legendario samurai Miyamoto Musashi, conocido por no perder ninguno de sus 62 duelos.
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El yate mide 88 metros de eslora, fue entregado en 2011 por Feadship y su precio se estima en 160 millones de dólares. Ellison vendió su anterior embarcación, el Rising Sun de 138 metros, precisamente porque era demasiado grande para entrar en puertos como el Hércules de Mónaco.
El Musashi puede acomodar a 18 huéspedes en 10 suites de lujo con una tripulación de 24 personas. Entre sus instalaciones hay un spa, un cine, una cancha de baloncesto, una grúa para lanzar botes de carreras y un ascensor de cristal que conecta todas las cubiertas.
Imagen | Wikimedia Commons (Wolfgang Fricke, Jim Henderson, trolvag), Flickr (Paul Fenton), Feadship, Oceanco, Unsplash (Snap Wander)
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La noticia
Hay un indicador infalible para saber si alguien es milmillonario: ver si es dueño de alguno de los yates más grandes del mundo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Rubén Andrés
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