Publicado: mayo 25, 2026, 2:22 pm
Lo más cerca que ha estado esta temporada el Atlético de Madrid de conseguir un título ha sido en la final de Sevilla , perdida frente a un equipo teóricamente inferior. En la Liga ha quedado cuarto . El equipo colchonero (a diferencia de los otros dos denominados «grandes») no está obligado a ganarla, pero sí a competir por hacerlo, a ser la alternativa frente al consabido Duopolio. Este año no lo ha sido. Su juego ha oscilado de brillante a penoso. Ha jugado de maravilla y goleado en algunos partidos, como frente a Real Madrid (Liga), Barcelona (Champions) y Betis (Copa). Ha empleado el cerrojo con más frecuencia de la que cabría esperar, en un equipo que cuenta con delanteros de la categoría de Julián Álvarez, Sorloth, Lookman, Baena o Giuliano. No siempre se puede jugar igual, pero la pregunta es por qué no se intenta al menos. Por poner un claro ejemplo, tras el brillante 4 a 0 frente a los culés en la Copa del Rey en el Nuevo Metropolitano, el Atleti salió únicamente a defender el resultado en el Camp Nou, y a punto estuvo de ser eliminado. Frente a partidos ambiciosos, otros muchos con el equipo aculado en su área, jugando hacia atrás, perdiendo balones y sufriendo incluso frente a equipos de la parte baja de la tabla. Adiós a Antoine Griezmann, el hijo pródigo, que volvió para ser de los jugadores más queridos de todos los tiempos y máximo goleador en la historia del club. Con su mujer, Érika, en el santoral rojiblanco. El fútbol es un sentimiento que no se puede explicar, cómo hacerlo al ver a tantos espectadores llorando en el homenaje que se le tributó, tras el partido del Girona. Vendrán otros jugadores, de igual o superior calidad, pero pocos que tengan esa sonrisa contagiosa y que transmitan la alegría que el Principito ha prodigado durante todos estos años. El futuro no va a ser dominado por aquellos que estén ‘Atrapados en el tiempo’ (película de 1993). Los dirigentes, los jugadores y los entrenadores pasan, las instituciones permanecen. Tras el día de la marmota, repetido en el desastroso último partido en Villarreal, con un equipo aburrido, desarbolado, sin esquema y sin ideas, el filme elegido debiera ser ‘Senderos de gloria’ (1957). Jugando así es imposible alcanzarla.
