Publicado: mayo 25, 2026, 4:23 am
Europa no se olvida de Ucrania… pero sí de la guerra. Sigue el apoyo, sigue la ayuda, siguen los mensajes, pero no hay influencia directa de los europeos en una vía diplomática que, como poco, queda congelada a la espera de los movimientos que decida hacer Estados Unidos. Putin sigue atacando, sin prisa porque sabe que sobre el terreno lleva ventaja y la UE se olvida del conflicto en sí porque no se ve capaz de influir directamente para pararlo, algo que, no obstante, tampoco ha conseguido por ahora la Casa Blanca pese a las promesas de Trump. En Bruselas buscan nombres que puedan ser mediadores, pero o no quieren o no convencen al Kremlin.
La UE centra el foco en la ayuda a Kiev pero se ve incapaz de influir directamente en unas conversaciones de paz que siguen sin avanzar. Tras cuatro meses el bloque comunitario logró desbloquear el préstamo de 90.000 millones para los próximos dos años, y ahora se encuentra inmerso en el papeleo para que la primera tanda de ayuda llegue al Gobierno de Zelenski; Bruselas asume que la guerra durará al menos hasta 2027, aunque no lo digan abiertamente y las fuentes diplomáticas consultadas por 20minutos van en esa misma línea, o al menos en el hecho de que no ven el 2026 tampoco como el año definitivo para la paz. La resistencia de Ucrania sigue siendo una prioridad pero aceptan que la posición diplomática de Europa es débil.
¿Y la adhesión a la Unión? Ese es otro de los grandes capítulos: Zelenski quiere una fecha concreta y la Comisión no puede dársela, consciente de que 2027 -un tiempo que maneja Kiev- no parece viable. Sí reclama Bruselas a los Estados miembros que abran ya las negociaciones para la entrada y mientras a nivel político y técnico se buscan vías alternativas para que los ucranianos no entren en una fase de hartazgo. Una de ellas, apoyada por algunos socios europeos, pasa por una adhesión por fases. Esa entrada por fascículos en la UE ya la planteó hace años el expresidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, pero no se llevó adelante para los Balcanes. Además, los más críticos consideran que podrían crearse así miembros de primera y de segunda dentro del bloque comunitario.
En general, todos esperan por Trump, en parte porque la UE no encuentra un nombre que haga de mediador. «Lo importante no es el quién, sino el qué», han repetido estos días en Bruselas, con el mantra ya tan repetido de que la paz tiene que ser justa y duradera. Merkel, Draghi, Blair, Macron… todos esos son figuras que se han puesto sobre la mesa para cuando llegue el momento de hablar con Rusia. A la vez, Moscú no está por la labor y parece satisfecho con que el interlocutor -ahora casi inexistente- sea Estados Unidos. «Esta no es nuestra guerra», dijo Donald Trump hace semanas como órdago a los europeos. Y por ahora parece que lo lleva al pie de la letra porque ya van dos meses sin negociaciones.
Oleksander Kraiev, de Ukranian Prism, explica a 20minutos que los nombres son también importantes, y las quinielas existen. «Bueno, después de Schröder, el siguiente nombre más evidente si es que siquiera podemos poner a Schröder en la lista de candidatos adecuados- sería, por supuesto, Angela Merkel. Pero ya hemos visto cuántas críticas ha recibido Merkel por su enfoque de larga relación con Rusia, especialmente después de la publicación de sus memorias el año pasado. Desde el punto de vista de Rusia, su candidatura podría ser aceptable. Pero para muchos europeos seguirían existiendo serias reservas y cuestiones sin resolver sobre la excanciller», resume.
Creo que valdría la pena considerar una misión colectiva bajo la Comisión Europea
La propia ‘eterna’ canciller ya se ha descartado, aunque en Bruselas no ven malos ojos su perfil. Ahora también aflora el nombre de Mario Draghi y fuentes diplomáticas consultadas por este medio dudan entre si es una opción realista o simplemente es parte del empeño de meter al ex primer ministro italiano y expresidente del BCE en todas las tesis casi que existen en la UE. «Ha habido discusiones, hasta donde sé, sobre figuras como Jens Stoltenberg o Boris Johnson. Pero para Rusia, estos nombres serían tan problemáticos como lo es Schröder para los europeos. Moscú no tomaría en serio tales propuesta», matiza por su parte el propio Kraiev.
En este sentido, abre otra opción. «Creo que valdría la pena considerar una misión colectiva bajo la Comisión Europea, o un organismo creado especialmente para ello. No un único negociador, sino un grupo de negociadores o diplomáticos podría ser más aceptable tanto en Moscú como en Bruselas. Si no hay consenso sobre un candidato específico, sería prudente y necesario considerar un formato basado en un equipo. En ese caso, las negociaciones podrían ser más productivas», añade, pero mantiene el problema de que Moscú «aún no considera a Europa un interlocutor válido para negociar».
Y ahí está la UE, en otra encrucijada. Sabe que tiene que volver a hablar con Putin si quiere ser creíble en las negociaciones de paz, pero en el terreno la guerra avanza y no se ven progresos para que los ataques se detengan. Mientras, la OTAN centrará la cumbre de este verano en Ankara en el apoyo a Kiev, pero lo cierto es que crecen las voces que temen entrar del todo en un conflicto congelado como pasó desde el 2014: eso sería la peor noticia para Europa, con un país candidato a la adhesión en una guerra que nunca se acaba.
A los europeos les preocupa a Ucrania pero no pueden hacer mucho más para ayudarla: el apoyo financiero sigue fluyendo, pero en el aspecto diplomático la UE está atada de pies y manos. Salen opciones para mediar y reemplazar a los estadounidenses, pero ninguna está clara. Al mismo tiempo, Kiev reclama un rol más activo de Europa en unas conversaciones que han pillado a los aliados directos de Zelenski con el pie cambiado. Y ahora parece muy complicado recuperar ese tiempo perdido.
