Publicado: mayo 22, 2026, 4:55 pm
El Olympiacos no falló en la primera de las semifinales de la Euroliga y se impuso, no sin esfuerzo, a un bipolar Fenerbahçe , que a ratos ruborizó a sus aficionados por su pésimo juego pero que también fue capaz de emocionarles con su inagotable coraje. Dos versiones que, en cualquier caso, nunca fueron capaces de superar a los griegos, sin brillantez pero sí muy fiables, un potente conjunto liderado por Vezenkov, Dorsey y Peters que ya espera en la gran final del baloncesto continental tras tres años de ausencia. Pese al flamígero ambiente en las gradas del Telekom, tardaron en entrar en calor ambos bandos, reincidentes en cuanto a pérdidas, tiros forzados y los nervios intrínsecos que produce verse a dos victorias de ser el campeón de Europa. Fue Walkup el que inauguró el marcador tras tres minutos de semifinal, aunque la suspensión del americano ni mucho menos agilizó el guion, imponente el tostón que perpetraban griegos y turcos. La mejor noticia para el Olympiacos fue que, tras dos triples de Dorsey , ya mandaba por ocho, excesivo premio ante un decrépito Fenerbahçe, que al menos supo maquillar el primer cuarto en su tramo final gracias al liderazgo del incombustible De Colo . La ligera mejoría otomana no diluyó la sensación de que los chicos de Bartzokas y su excelente defensa tenían controlada la situación. Además, Peters hacía auténticos estragos con su clásico tiro de media distancia, un arma que mantenía el estado depresivo del Fenerbahçe , incapaz de recomponerse mientras la semifinal se le escurría entre las manos. Si en el cuarto inicial había tardado siete minutos en sumar sus primeros puntos, en el segundo fueron seis, durísima estadística que se empeñaba en mejorar Biberovic , el mejor de los de Jasikevicius, esfuerzos que redujeron la desventaja hasta los nueve tantos. Ante la amenaza, emergió de los vestuarios un enérgico Olympiacos para firmar un parcial de 9-0 y así revitalizar su candidatura. Un fogonazo que volvió a destapar al Fenerbahçe más dubitativo, invisibles todas las virtudes que habían hecho campeones a los de Estambul hace justo un año. La distancia ya era de 20 tras un nuevo mordisco de Dorsey, pero como en el primer cuarto, De Colo, a sus 38 años, y Biberovic organizaron otra revuelta para esquivar el abismo. Horton-Tucker también se unió a la fiesta, le tocaba a los griegos mover ficha porque sus rivales parecían renacidos. Así, Fournier y Vezenkov decidieron conjugarse para calmar los ánimos. La narrativa del partido parecía cíclica y, por enésima vez, la ventaja del Olympiacos menguó preocupantemente ante la negativa de los otomanos a la rendición. Sin embargo, cuando parecían ceder, una nueva carga de Vezenkov, Fournier y Peters , que terminó el choque sin un solo fallo en el lanzamiento, siete aciertos en siete tiros, acabó por decantar el duelo.
