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Rusia convirtió las bombas planeadoras en la pesadilla de Ucrania. 17 meses después Ucrania le está dando de su propia medicina

Publicado: mayo 21, 2026, 12:23 pm

Rusia convirtió las bombas planeadoras en la pesadilla de Ucrania. 17 meses después Ucrania le está dando de su propia medicina

Hace dos años Rusia lanzó una bomba FAB-3000 de tres toneladas sobre Járkov y la onda expansiva fue tan potente que varios sensores sísmicos locales llegaron a registrarla como si fuera un pequeño terremoto. Hasta entonces, Ucrania apenas tenía forma de responder a un arma capaz de golpear desde decenas de kilómetros de distancia.

La pesadilla que cambió la guerra. Durante buena parte de 2023 y 2024, las bombas planeadoras rusas se convirtieron en una de las armas más devastadoras de toda la guerra. Moscú descubrió que podía transformar antiguas bombas soviéticas en municiones de largo alcance simplemente añadiéndoles alas y sistemas de guiado relativamente baratos. El resultado fue demoledor: enormes FAB de 250, 500 o 1.000 kilos lanzadas desde decenas de kilómetros de distancia, fuera del alcance de muchas defensas antiaéreas ucranianas, capaces de arrasar posiciones fortificadas, puentes, centros logísticos o barrios enteros. 

Para Ucrania, aquello se transformó en un problema casi imposible de resolver. Derribar cada bomba era extremadamente difícil, atacar los aviones lanzadores obligaba a acercarse demasiado al frente y cada nuevo kit ruso multiplicaba la presión sobre ciudades como Járkov, Sumy o Zaporiyia.

Diecisiete meses buscando una respuesta. La aparición ahora de la primera bomba planeadora ucraniana marca algo mucho más importante que la presentación de una nueva munición. Representa el momento en el que Kiev cree haber encontrado una respuesta propia a una de las armas que más daño le han hecho durante los últimos dos años. Al parecer, el desarrollo comenzó en diciembre de 2024 y ha necesitado 17 meses de trabajo hasta llegar a las pruebas finales y al primer pedido oficial del Ministerio de Defensa. 

El arma, bautizada como Vyrivniuvach (“Equalizer”), utiliza una cabeza explosiva de 250 kilos y ha sido diseñada específicamente para las condiciones reales de la guerra ucraniana. No se trata simplemente de copiar un modelo occidental o soviético: los ingenieros ucranianos intentaron construir una bomba adaptada a un escenario donde los aviones vuelan a baja altura para evitar radares, donde las defensas antiaéreas cubren enormes áreas y donde cada arma debe ser barata, rápida de fabricar y fácil de integrar.

La importancia de fabricar dentro de casa. La gran ventaja de esta bomba no es solo militar, sino industrial y estratégica. Hasta ahora Ucrania dependía de kits occidentales como los JDAM-ER estadounidenses o los Hammer franceses para convertir bombas convencionales en armas guiadas de largo alcance. El problema es que esos sistemas llegan en cantidades limitadas, dependen de decisiones políticas externas y muchas veces incluyen restricciones sobre dónde pueden utilizarse. 

Kiev llevaba meses intentando escapar de esa dependencia construyendo su propia industria de guerra. La Vyrivniuvach encaja perfectamente en esa lógica: según sus desarrolladores cuesta aproximadamente tres veces menos que un JDAM-ER, puede prepararse en menos de media hora y está diseñada para integrarse en plataformas ya operativas como los Su-24, MiG-29, Su-27 e incluso F-16 o Mirage 2000 occidentales.

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Una bomba planeadora rusa UMPK acoplada a un Su-34

Una guerra cada vez más barata y masiva. La evolución de las bombas planeadoras refleja también un cambio profundo en la guerra moderna. Durante años, los misiles de crucero parecían el símbolo definitivo del ataque de precisión. Ucrania y Rusia han demostrado otra cosa: muchas veces resulta más eficaz adaptar armamento antiguo con kits relativamente simples y producirlo en masa. 

Rusia lo entendió antes y convirtió sus FAB con módulos UMPK en una auténtica maquinaria de desgaste constante contra las defensas ucranianas. Ucrania ha terminado siguiendo el mismo camino. La lógica es brutalmente práctica: una bomba planeadora no necesita motores complejos, puede lanzarse desde gran distancia, cuesta muchísimo menos que un misil avanzado y obliga al enemigo a gastar interceptores antiaéreos mucho más caros o aceptar el impacto.

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El problema de atacar desde fuera del alcance enemigo. Contaban los analistas de TWZ que lo que hizo especialmente peligrosas las bombas rusas fue la posibilidad de lanzarlas fuera del radio de muchas defensas ucranianas. Los aviones rusos podían acercarse relativamente poco al frente, liberar la munición y regresar sin entrar directamente en zonas cubiertas por Patriot o NASAMS. Ucrania quiere ahora exactamente esa misma capacidad

Su nueva bomba está diseñada para golpear objetivos situados “decenas de kilómetros” detrás de las líneas rusas, incluyendo fortificaciones, puestos de mando o centros logísticos. Eso permite atacar sin exponer constantemente a los pilotos a las defensas aéreas más densas del frente. Además, al tratarse de un sistema nacional, Kiev puede emplearlo contra cualquier objetivo que considere necesario sin depender de autorizaciones externas ni de limitaciones políticas impuestas por aliados occidentales.

La guerra industrial de Ucrania. La Vyrivniuvach simboliza además hasta qué punto Ucrania ha dejado de ser simplemente un país que recibe armas occidentales para convertirse en una potencia de innovación militar improvisada por necesidad. En apenas dos años, Kiev ha desarrollado drones kamikaze de largo alcance, sistemas navales no tripulados, nuevas municiones y soluciones de guerra electrónica construidas a gran velocidad y bajo coste. 

La bomba planeadora forma parte de esa misma transformación. Ucrania entendió que no podía ganar una guerra larga dependiendo únicamente de arsenales extranjeros limitados o de entregas sujetas a debates políticos en Washington o Bruselas. Por eso el mensaje detrás de esta nueva arma es tan importante: Rusia convirtió las bombas planeadoras en uno de los mayores símbolos de la vulnerabilidad ucraniana, pero diecisiete meses después Ucrania parece haber conseguido devolver el golpe utilizando exactamente la misma lógica industrial y militar.

Imagen | Ministry of Defense of Ukraine, Russian Ministry of Defense

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Rusia convirtió las bombas planeadoras en la pesadilla de Ucrania. 17 meses después Ucrania le está dando de su propia medicina

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Xataka

por

Miguel Jorge

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