Publicado: abril 29, 2026, 8:23 pm
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Si hay algo que la Inteligencia Artificial demanda es mucha energía, no solo para procesar cada una de las consultas que los usuarios hacen a través de chatbots, sino para poder operar los centros de datos que crecen exponencialmente en el mundo e incluso para la fabricación de sus componentes. Al manufacturar cualquier cosa se necesita electricidad, pero la demanda que los fabricantes de chips especializados tienen ha crecido con creces. Un reporte de UBS sobre Taiwán y Corea del Sur expone esta situación. TSMC , el fabricante taiwanés que produce algunos de los chips más avanzados del mundo, reportó en 2024 un consumo total de energía de 27,456 gigawatts hora, de los cuales cerca de 93% correspondió a electricidad comprada. Eso equivale a unos 25.5 terawatts hora de electricidad en un año.
¿Por qué creció la demanda?
La cifra es suficientemente grande para volver a la empresa relevante no solo en la industria tecnológica, sino dentro del propio sistema eléctrico de Taiwán. De acuerdo con UBS, TSMC representa alrededor de 9% a 10% del consumo eléctrico total de la isla. En el caso de Samsung Electronics, se reportó un consumo eléctrico de 32,083 gigawatts hora a nivel grupo, mientras que su negocio de semiconductores utilizó 28,996 gigawatts hora. SK Hynix consumió 12,620 gigawatts hora en 2024. En conjunto, TSMC, Samsung y SK Hynix suman alrededor de 67 terawatts hora al año. El punto central no es solo que estas empresas gasten más luz, pues la fabricación de semiconductores avanzados se está volviendo más exigente porque los chips para IA requieren procesos más complejos. Los nodos más avanzados implican más pasos de fabricación y mayor uso de litografía EUV. Por ejemplo, la memoria HBM, indispensable para entrenar y operar modelos avanzados, añade otra capa de intensidad energética. El empaquetado avanzado, como CoWoS, también demanda más capacidad eléctrica. Por eso UBS plantea que la vieja idea de que la industria podía producir más chips sin que la electricidad se volviera un problema central ya no funciona tan bien en la era de la IA.
Taiwán y Corea han absorbido aumentos importantes en las tarifas eléctricas desde 2021 sin que eso haya destruido la rentabilidad de sus fabricantes de semiconductores. TSMC, Samsung y SK Hynix pueden pagar más por la electricidad, pero lo que no pueden hacer es operar normalmente si la energía falla, o hay caídas de voltaje, según el reporte. En una fábrica de chips, un corte breve puede generar pérdidas por obleas dañadas, por eso las plantas cuentan con sistemas de respaldo, generadores y redundancias, aunque esas defensas no resuelven una crisis sistémica de suministro. UBS estima que TSMC tenía cerca de 70% del mercado de foundry en 2025, mientras que Samsung y SK Hynix tenían alrededor de 68% de los ingresos de DRAM y SK Hynix cerca de 56% de los ingresos de HBM. Si Taiwán enfrenta un choque severo de energía, no se perdería solo algo de producción industrial, podría afectarse una parte crítica de los chips y empaquetados que permiten desplegar servidores de IA.
La demanda energética de los centros de datos Los centros de datos, donde se alojan y operan los modelos de IA, también están elevando la demanda eléctrica global. La Agencia Internacional de Energía calcula que los centros de datos consumieron alrededor de 415 terawatts hora en 2024, equivalente a 1.5% del consumo eléctrico mundial. Para 2030, el consumo podría más que duplicarse y llegar a 945 terawatts hora. Entre 2024 y 2030, el consumo eléctrico de los centros de datos crecerá cerca de 15%, más de cuatro veces más rápido que el resto de los sectores. Además, estas instalaciones no se distribuyen de manera uniforme. Se concentran en polos específicos, donde pueden presionar redes locales, permisos, subestaciones, transformadores y capacidad de transmisión.
La AIE también advierte que los servidores acelerados, asociados principalmente con IA, crecerán alrededor de 30% anual en consumo eléctrico en su escenario base. Es decir, la demanda no viene solo de guardar fotos, viene de una nueva generación de infraestructura que necesita más poder de cómputo. En Estados Unidos, China y Europa se concentrará buena parte de esta presión, pero el fenómeno ya se está expandiendo a mercados que quieren atraer infraestructura digital, incluidos los países de América Latina. México entra en esta historia por una vía distinta, pues el país no está en el centro de la manufactura global de chips avanzados, pero sí depende de esa cadena para su industria automotriz, electrónica, manufacturera y tecnológica. Pero en el caso de los centros de datos, la Asociación Mexicana de Data Centers estima que la industria invertirá 18,000 millones de dólares entre 2025 y 2030 para sumar 1,516 megawatts de capacidad de cómputo y almacenamiento en el país. El sector reconoció que la energía es el obstáculo más delicado, porque los proyectos necesitan electricidad suficiente que en este momento no está garantizada. México tiene además un sistema eléctrico que ya enfrenta presiones de crecimiento. El análisis del PRODESEN 2024 a 2038 citado por el IMCO estima que el consumo neto anual pasará de 358,670 gigawatts hora en 2024 a 495,781 gigawatts hora en 2038, un incremento de 38.2%. El mismo análisis advierte que satisfacer la demanda máxima será cada vez más difícil y que la capacidad instalada no ha crecido al ritmo de la demanda.
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