Publicado: abril 29, 2026, 1:23 pm
«Tenemos una realidad difícil que todos debemos afrontar: las consecuencias de este conflicto pueden prolongarse durante meses o incluso años«. Ese aviso hizo este miércoles la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en su comparecencia en el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo, en la que además enumeró que los efectos de la guerra en Irán ya cuestan unos 500 millones de euros diarios a la UE; un total de 27.000 millones de más en los 60 días que van de hostilidades.
La presidenta de la Comisión insistió en que el bloque tiene que reducir dependencias, como ya lo hizo con Rusia tras el inicio de la invasión de Ucrania. Von der Leyen destacó que en países como Suecia, el aumento del precio del gas tiene un impacto mínimo en la factura eléctrica gracias a su fuerte apuesta por las renovables y la energía nuclear. Para la presidenta, «así es como nos aislamos de futuros choques, y esta es la vía hacia una Europa independiente». Para escalar este modelo, Bruselas propone una coordinación sin precedentes en la gestión de reservas de combustibles y en la compra conjunta de energía, aprovechando el «poder de mercado» de la Unión.
Haciendo autocrítica sobre la gestión de crisis pasadas, la mandataria insistió en que las futuras medidas de apoyo financiero deben ser quirúrgicas para no comprometer la salud fiscal de los Estados miembros. Von der Leyen recordó que en la crisis anterior se malgastaron más de 350.000 millones de euros en medidas no focalizadas, lo que socavó la protección de los sectores más necesitados. «No volvamos a cometer el mismo error y centremos nuestro apoyo donde más importa», recalcó la dirigente alemana. El nuevo enfoque busca proteger exclusivamente a los hogares y las industrias más vulnerables, evitando incentivar un mayor consumo de hidrocarburos, incidió ante los eurodiputados.
La hoja de ruta hacia la soberanía energética pasa inevitablemente por una electrificación acelerada de la economía, transformando desde el transporte hasta la calefacción industrial, sostuvo Von der Leyen. En este sentido, la Comisión presentará próximamente un Plan de Acción de Electrificación, respaldado por los 95.000 millones de euros aún disponibles en el presupuesto actual para energía. «Hablando de independencia europea, este es el momento de electrificar Europa». Este esfuerzo no solo responde a una necesidad de competitividad, sino que es vital para adaptar las infraestructuras a una era de alta demanda impulsada por los centros de datos y la inteligencia artificial.
Finalmente, el debate se traslada al terreno fiscal y al próximo presupuesto a largo plazo de la Unión. Con la obligación de empezar a devolver los fondos de recuperación pospandemia a partir de 2028 y la necesidad de invertir en nuevas prioridades como la defensa y la seguridad, la Presidenta fue tajante sobre la necesidad de ingresos propios para la UE. «Los nuevos recursos propios son indispensables», afirmó, advirtiendo que la alternativa sería una elección dolorosa entre aumentar las contribuciones nacionales o recortar la capacidad de gasto de Europa en áreas críticas.
