Publicado: abril 22, 2026, 2:00 am
El incremento exponencial del precio de los combustibles, después de casi dos meses de subidas estratosféricas y bajadas mucho más moderadas, vuelven a poner encima de la mesa de algunos conductores la posibilidad de adquirir un vehículo eléctrico frente a otro de combustión . De partida, el coste diario sería más barato porque el precio del kilovatio/hora de una carga particular es muy inferior al del litro de diésel o gasolina. Sin embargo, son muchas dudas las que siguen planeando en torno a las cuentas que echan los usuarios antes de adentrarse en el mundo de los coches enchufables. Y una de las grandes cuestiones versa en torno a la posibilidad de quedarse sin su particular combustible, esto es, la electricidad, en medio de cualquier paraje, sin posibilidad de alternativa real para seguir moviéndose. De hecho, ahora mismo hay 17.073 puntos de recarga instalados que no se encuentran operativos por distintos motivos. Solo en el primer trimestre de este año se han registrado 733 puntos de estas características. De encontrarse activos, la red de recarga en España aumentaría hasta los 72.150 cargadores de acceso público, según las estimaciones del último Barómetro de Electromovilidad de Anfac. La infraestructura de recarga de acceso público en España mantiene su evolución, durante el primer trimestre de 2026 ha crecido un 3,8%, lo que supone un incremento de 2.005 nuevos puntos. La red total de recarga se sitúa en 55.077 puntos de acceso público. «Este crecimiento muestra el avance de la infraestructura de recarga en España, pero lejos del avance trimestral promedio de los últimos dos años», según la asociación. De los 2.005 nuevos puntos disponibles en este periodo, el 15% son de muy alta potencia (a partir de 250 kW), alcanzándose un crecimiento equivalente a casi la mitad del producido en todo el 2025. Más allá de la recarga, otro de los retos que tienen los vehículos eléctricos es el que está vinculado a su precio de adquisición. O más bien, estaba. Porque el coste medio de un vehículo de baterías en el continente ha descendido un 4%, lo que supone una rebaja de aproximadamente 1.800 euros por unidad para situarse en un coste medio de 42.700 euros. Según el último análisis presentado por Lucien Mathieu, director de la división de coches de la organización ecologista Transport & Environment, este cambio de tendencia responde directamente a la entrada en vigor de los nuevos objetivos de emisiones de CO2 de la Unión Europea, que están obligando a los fabricantes a mover ficha para evitar sanciones. Más allá de los porcentajes, para entender el descenso, basta acudir a los números: en el primer trimestre de 2024, los conductores españoles tenían que desembolsar de media 33.755 euros para comprar un vehículo eléctrico de ocasión. Sólo dos años más tarde, eran necesarios 3.160 euros menos.
