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Madrid acoge el primer panel de la ONU sobre IA: «Es el nuevo proyecto Manhattan», advierte su único miembro español

Publicado: abril 22, 2026, 3:24 am

La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa tecnológica para convertirse en una fuerza capaz de reconfigurar economías, sistemas políticos y la vida cotidiana de millones de personas. En ese contexto, y ante la sensación creciente de que su desarrollo avanza más rápido que su regulación, Naciones Unidas ha decidido dar un paso que hasta ahora no existía: crear su primer gran órgano científico global dedicado exclusivamente a la IA, una materialización más concreta de una cumbre anterior, emergida tras es tsunami que produjo el nacimiento de ChatGPT.

Ese organismo, el Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial, inicia este 22 de abril su primera reunión presencial, que se celebrará en Madrid y que marcará el arranque operativo de un grupo de 40 expertos llamado a influir en la gobernanza global de esta tecnología en los próximos años.

La creación del panel, aprobada por la Asamblea General de la ONU en agosto de 2025, responde a una preocupación que se ha ido instalando progresivamente en el debate internacional: cómo gestionar una tecnología con un potencial transformador comparable al de las grandes revoluciones industriales, pero cuya evolución es mucho más rápida y difícil de anticipar.

La propia ONU lo plantea en términos casi fundacionales. No se trata únicamente de entender cómo funcionan los algoritmos o de medir su impacto económico, sino de abordar una cuestión más profunda: qué papel deben ocupar los humanos en un entorno cada vez más automatizado y cómo evitar que el desarrollo de la inteligencia artificial derive en escenarios difíciles de controlar.

El Panel “tiene el mandato de elaborar un informe anual con evaluaciones científicas basadas en evidencia sobre las oportunidades, los riesgos y los impactos de la inteligencia artificial”. Así, aspira a convertirse en un puente entre el conocimiento científico y la toma de decisiones políticas, con el objetivo de orientar una posible gobernanza internacional de la IA.

La dimensión del panel queda clara en las propias palabras del secretario general de la ONU, António Guterres, que en su intervención ante los miembros lo definió como “un organismo científico global como no ha existido antes”, llamado a ayudar a “dar forma al desarrollo de la inteligencia artificial en beneficio de la humanidad, mientras aún estamos a tiempo”. Para Guterres, el contexto actual es especialmente delicado: “Nunca en el futuro avanzaremos tan despacio como ahora”, advirtió, subrayando la velocidad a la que está evolucionando esta tecnología y la dificultad de que un solo país o empresa pueda comprender todo su alcance.

El Panel Científico Internacional Independiente sobre IA es el primer organismo científico mundial sobre Inteligencia Artificial, que reúne a expertos líderes para evaluar cómo la IA está transformando nuestras vidas.

Madrid, punto de partida de un panel diverso

Tras un encuentro virtual inicial realizado el pasado 3 de marzo, la primera reunión presencial del panel se celebra entre el 22 y el 24 de abril en Madrid, según confirmó el ministro de España para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, la semana pasada.

La elección del lugar se entiende mejor si se observa el contexto. España ha sido, junto a Costa Rica, uno de los países que ha “cofacilitado” el proceso intergubernamental que dio lugar a la creación del panel y en los últimos meses ha intensificado su apuesta por la gobernanza internacional de la inteligencia artificial. Ejemplo de ello es el futuro AI Governance for Humanity Lab de la ONU en Valencia, financiado por el Ejecutivo español.

Lejos de ser un comité estrictamente académico, el panel reúne perfiles muy distintos. Los 40 miembros fueron elegidos a partir de una convocatoria abierta internacional que recibió más de 2.600 candidaturas procedentes de más de 140 países, según datos de Naciones Unidas. Tras una evaluación basada en méritos, experiencia y enfoque multidisciplinar, el Secretario General propuso una lista que fue aprobada por la Asamblea General en febrero de 2026.

El grupo, con 19 mujeres y 21 hombres, engloba el ámbito académico, el sector privado, la sociedad civil y las organizaciones internacionales y está copresidido por Yoshua Bengio, premio Turing, y la periodista filipina y Premio Nobel de la Paz Maria Ressa.

Además, los miembros actúan a título personal y de forma independiente, con la obligación de declarar posibles conflictos de interés, un requisito con el que la ONU busca reforzar la credibilidad científica del panel en un contexto especialmente sensible.

Román Orús, el único español entre los 40 expertos

En ese grupo hay un único representante español: Román Orús, físico especializado en computación cuántica y uno de los nombres más reconocidos en la intersección entre inteligencia artificial y tecnologías emergentes.

Orús es cofundador y director científico de Multiverse Computing y profesor de investigación Ikerbasque en el Donostia International Physics Center, ambos en San Sebastián, y su perfil responde a ese enfoque híbrido que busca el panel, donde la investigación académica convive con la aplicación industrial.

Más allá de su papel institucional, Orús ofrece una visión especialmente clara —y en ocasiones contundente— sobre el momento que atraviesa la inteligencia artificial. En declaraciones a EFE, el científico compara su desarrollo con uno de los episodios más decisivos del siglo XX: “La IA es casi el nuevo ‘proyecto Manhattan’. Y cuando surge una tecnología de este calibre y con esta capacidad no se puede dejar simplemente suelta”.

La comparación no es casual. Al igual que ocurrió con la energía nuclear, la cuestión no es solo el potencial tecnológico, sino la necesidad de establecer límites y marcos de control que eviten consecuencias indeseadas.

En esa línea, Orús insiste en que la inteligencia artificial no es una tecnología más, sino un fenómeno “transversal” que está transformando la sociedad en todos sus niveles, hasta el punto de que, en su opinión, nos encontramos ya en “una nueva Revolución Industrial”. “Quiero entender que esto es en beneficio de la humanidad y no para destruirnos entre todos”, prosigue Orús, guiado por un “optimismo científico”.

Sin embargo, el propio experto introduce un matiz que suele quedar fuera del discurso más optimista: pese a los avances, la IA sigue estando en una fase muy temprana. “Estamos en la Edad de Piedra de la IA”, advierte, subrayando que los sistemas actuales, por sofisticados que parezcan, son todavía limitados, ineficientes y extremadamente costosos en términos energéticos. Para explicarlo, recurre a una imagen que resume bien esa paradoja: “Los modelos que tenemos son como los carros que había en Egipto miles de años antes de Cristo comparados con la nave ‘Enterprise’”.

A su juicio, queda aún un largo recorrido tanto en el desarrollo del software como del hardware, y la propia naturaleza sigue siendo, en muchos aspectos, mejor que cualquier sistema artificial: “La inteligencia biológica es infinitamente más eficiente”.

A un niño no tienes que ponerlo al lado de una central atómica para que aprenda a hablar y lo hace. Sin embargo, para un modelo de IA a lo mejor hace falta invertir más de mil millones de euros en factura de la luz y luego todavía tiene ‘alucinaciones’”, concluye.

Un primer paso para gobernar la IA sin perder el control

Más allá de las comparaciones, el trabajo del panel se orienta hacia una cuestión de fondo que atraviesa todo el debate actual sobre la inteligencia artificial: cómo aprovechar su potencial sin que ello suponga ceder el control a sistemas automatizados. Entre los temas que abordará figuran el impacto en el empleo, su uso en ámbitos como la sanidad, los riesgos éticos asociados a los modelos generativos o la necesidad de mecanismos que permitan distinguir entre contenidos creados por humanos y por máquinas.

Todo ello con una idea central que la propia ONU ha reiterado en varias ocasiones: la inteligencia artificial debe servir para ampliar las capacidades humanas, no para sustituirlas.

La reunión que arranca en Madrid no es, por tanto, un evento aislado, sino el inicio de un proceso que culminará en julio con la presentación del primer informe del panel en Ginebra, en el marco del Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA.

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