Publicado: marzo 26, 2026, 7:01 am
La economÃa española logró sortear el año pasado -en buena medida- el golpe de los aranceles de Donald Trump y la tensión geopolÃtica en Ucrania u Oriente Próximo. El PIB avanzó un 2,8% en el conjunto del ejercicio, el doble que la media de la Eurozona, impulsado por el consumo de los hogares, en un contexto en el que el empleo tiró y el crédito fue más barato y accesible, y propulsado también por la inversión empresarial.
Los datos de la Contabilidad Nacional, que ha hecho públicos este jueves el Instituto Nacional de EstadÃstica (INE), confirman que la economÃa aceleró en el cuarto trimestre del año para crecer al 0,8% con respecto al trimestre previo, la tasa más alta de todo el ejercicio, también con la demanda de las familias como principal motor. Esto permitió a España iniciar el actual ejercicio con un crecimiento del 1,1% gracias al efecto arrastre.
Con todo, la actividad no fue inmune a un contexto muy complejo. De hecho, la economÃa se enfrió con respecto al año anterior (2024), en el que venÃa de crecer un 3,5%. Ante esa coyuntura, la demanda nacional -el consumo y la inversión públicos y privados- se convirtió en motor de la actividad, a la que aportó 3,6 puntos porcentuales.
En sentido contrario, la demanda externa restó 0,7 puntos por la pérdida de dinamismo de las exportaciones en un ejercicio convulso para el comercio mundial por las polÃticas aplicadas por la Casa Blanca. El valor del PIB a precios corrientes superó los 1,68 billones de euros en el conjunto del ejercicio, por lo que se incrementó un 5,8 % en relación al de 2024.
Fuentes del Ministerio de EconomÃa, Comercio y Empresa ponen en valor que en el sector exterior, las exportaciones de servicios no turÃsticos se dispararon un 11,1% el año pasado. Estas incluyen, desde los servicios profesionales, consultorÃa, I+D, arquitectura e ingenierÃa, hasta el transporte y la logÃstica o las telecomunicaciones, la informática y la información. En el departamento que encabeza Carlos Cuerpo entienden que esto es un «reflejo de la progresiva modernización del tejido productivo español».
Las mismas fuentes resaltan también que la productividad por hora trabajada aumentó un 0,7%, «corroborando un ciclo de crecimiento inédito en el que la creación de empleo récord va acompañada de ganancias de eficiencia, otra señal de la modernización de la economÃa», sostienen.
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