Publicado: marzo 10, 2026, 9:34 pm
Un penalti que se inventó Olmo y transformó Lamine en la última jugada del partido, cuando ya se cumplía el minuto 96, puso a salvo el ejercicio de supervivencia del Barça en el St. James’ Park. El empate, tercero de la temporada, fue celebrado como una victoria después de la tormenta futbolística de Newcastle. El partido siempre estuvo inclinado hacia la portería de Joan García, reventados como quedaron los azulgranas por el despliegue inglés, sin más aliento que el regate final de Olmo que se tragó Thiaw y provocó el gol número 20 de Lamine. El marcador fue generoso con el Barça, despersonalizado y desvencijado, superado colectiva e individualmente, porque la mayoría de los jugadores están alejados de la mejor versión que exhibieron el año pasado con la llegada de Flick. La fe y el deseo que tienen en la Champions permitieron a los barcelonistas agarrarse como demonios al encuentro sin la pelota ante el rival más goleador del torneo: 27. Los magpies se batieron como jabatos en un partido que consideraban histórco por la visita del Barça.
