Publicado: diciembre 29, 2025, 7:44 am
Las personas mayores de 55 años, que históricamente han registrado los menores niveles de desempleo, cuentan por primera vez con una tasa de paro 0,4 puntos superior a la de la franja de personas activas entre 25 y 54 años. Es la principal conclusión de un estudio elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) que toma como referencia la tasa media de desempleo para ese colectivo en los tres primeros trimestres, que fue del 9,8% frente al 9,4% de la de los menores de 55 años.
En el año 1994 la diferencia entre la tasa de paro del grupo de trabajadores hasta 54 años y la de los mayores de 55 años llegó a superar los nueve puntos. Años después la brecha empezó a estrecharse paulatinamente hasta desaparecer por completo en 2023. Al margen de las oscilaciones cíclicas que han afectado al conjunto del mercado de trabajo español y de la reciente reducción del desempleo, el empeoramiento relativo experimentado por los mayores a lo largo de las últimas décadas ha sido «muy sustancial», según el documento.
Este empeoramiento esconde grandes diferencias entre quienes han conseguido mantenerse en activo durante toda su trayectoria laboral y quienes han tenido que buscar empleo más allá de los 55 años. Al mismo tiempo, la precariedad laboral que sufren los mayores de esta edad que se han visto forzados a ir al paro es más elevada y sus posibilidades de volver a emplearse, y las condiciones de los puestos a los que logran acceder, son también peores que las de personas más jóvenes.
En un contexto de envejecimiento demográfico, aumento del gasto en pensiones y demanda creciente de capital humano, el estudio señala como necesarias las reformas enfocadas a la mejora en el empleo y la formación de los trabajadores de más edad.
Aboga, además, por superar los estereotipos basados en la edad y lograr que las propias empresas inviertan más en formación de los trabajadores sénior, puesto que los candidatos jóvenes serán cada vez más escasos, las jubilaciones más frecuentes y las dificultades para cubrir vacantes más intensas. En ese sentido, un elemento positivo es que los mayores ocupados disfrutan, en promedio, de empleos de más calidad que el resto de la población, algo que facilitaría ese objetivo.
«España está experimentando un intenso proceso de envejecimiento demográfico que afecta también a su población activa y tiene implicaciones preocupantes para la sostenibilidad del sistema de pensiones y, en general, del estado del bienestar», sostiene el informe.
El reflejo de este problema en los salarios
Las dificultades para volver a incorporarse al mercado laboral de los mayores de 55 años se ven confirmadas por una variable tan relevante como el salario. Los datos de la Encuesta de Estructura Salarial cuatrienal más reciente, referidos a 2022, indican que la ganancia media anual de los mayores es más elevada que la del resto de asalariados (30.038 euros frente a 26.855 en el caso de los de 25 a 54 años).
Sin embargo, para los mayores con menos de un año de antigüedad en el puesto de trabajo el salario es mucho más reducido (19.558 euros), algo más bajo que el de los asalariados de 25 a 54 años en similar situación (19.837 euros) y se sitúa, además, a gran distancia del salario medio de los mayores que no han visto interrumpida su carrera profesional (40.520 euros, con 30 años de antigüedad).
